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COMPRENSIÓN diciembre 25, 2011

Posted by auroradelprado in Comprensión.
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Desde que nacemos comenzamos a interaccionar con los demás y está demostrado que el ingrediente absolutamente indispensable para llevarse bien con los demás es la comprensión.

Es cierto que las relaciones humanas suelen deteriorarse cuando no hay comprensión. Existen muchas personas que se niegan a aceptar las diferencias en todos los niveles. Lo diferente puede alertar en sentido negativo. Una persona nueva en una empresa puede sentirse rechazada porque para algunas personas representa un peligro: no la conocen, tienen miedo, creen que de alguna manera les puede desestabilizar y la perciben como una amenaza. De hecho, la persona nueva suele sentirse rechazada injustamente sin recibir el apoyo de sus compañeros que, por supuesto, en esos momentos le haría tanta falta para integrarse adecuadamente.

Marta acababa de terminar la carrera en una ciudad de provincia. Se había trasladado a Madrid porque le daban la oportunidad de ejercer su carrera en una de las empresas más reconocidas de su sector. Ella estaba ilusionada, -no todo el mundo consigue trabajo nada más terminar la carrera-, y además iba a trabajar en lo suyo. Al mismo tiempo se sentía insegura debido al cambio tan drástico de vivir toda la vida en la misma ciudad, a vivir sola en una ciudad tan grande como Madrid. Cuando comenzó a trabajar, se sumó a todo ello el rechazo de sus compañeros, y la total falta de compañerismo. Cuando le preguntaba algo le solían decir: “Aquí todos nos sacamos las castañas del fuego solos”. Esta situación deshumanizada la comentó en mi consulta con evidentes síntomas de ansiedad. Como veis, en estas situaciones, la comprensión brilla por su ausencia, desgraciadamente.

También hay personas que se molestan cuando no opinas igual que ellas; creen que si no compartes sus puntos de vista, estás en contra de ellas. Esto es absurdo, pues una persona te puede caer fenomenal, parecerte buena e interesante y, sin embargo, no compartir algunas de su opiniones.

Por tanto, la falta de comprensión en las relaciones humanas suele producir enfados, frustraciones, conflictos y separaciones.
Para comprender a los demás es necesario escucharles con atención y al mismo tiempo tratar de ponernos en su lugar intentando descubrir cómo se sienten dentro de la situación y empatizando con sus emociones.

También existe una costumbre en numerosas culturas, que consiste en juzgar día y noche a los demás. Siempre se ha dicho “que medio mundo habla del otro medio”.
Cuando las personas no actúan como nosotros creemos que deberían hacerlo, nos enfadamos, los criticamos, rompemos la relación. Esto demuestra una baja tolerancia a la frustración, porque podríamos decir, “me gustaría que se hubiera comportado conmigo como yo quería, pero si no ha sido así, me puedo sentir molesto pero no terriblemente molesto”.

Por lo tanto, los principales motivos de irritación en la vida están provocados generalmente por los demás, y se demuestra que las relaciones con personas pueden provocar constantes conflictos y frustraciones. Cuando se reacciona constantemente ante todos los acontecimientos que conllevan discrepancias a nivel cotidiano, podemos convertir la vida en una auténtica guerra sin fin. Esto, sin darnos cuenta, nos lleva a un deterioro físico importante, pues se sabe que las actitudes negativas en la vida disminuyen la capacidad del sistema inmunológico y en determinadas ocasiones llega a ser la causa de una verdadera enfermedad.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Tenemos que aprender a escuchar, a comprender y a saber que no podemos vivir controlando constantemente las situaciones, las circunstancias y las personas, porque es imposible, por mucho que nos empeñemos, y se nos irá la vida en ello.

Pero lo que sí podemos controlar son nuestras actitudes y comportamientos con una actitud de comprensión. Además de proporcionar tranquilidad y bienestar a nosotros mismos, se la proporcionaremos a los demás, y con ello podemos reducir, incluso eliminar ansiedades, inquietudes e inseguridades, porque la comprensión es lo que realmente las personas necesitan y quieren.

La gente siempre trata de buscar la compresión de los demás. Se dice: “la mente humana busca la compresión de los demás tanto como la flor busca el sol”.

Se ha demostrado que la mayoría de las parejas se rompen precisamente por la falta de comprensión; se sienten incomprendidos, respectivamente, y muchas veces oímos la famosa frase “en casa no me comprenden”. Detrás de estas declaraciones, generalmente hay frustración, soledad e insatisfacción en su vida de pareja.
La comprensión también hay que transmitirla; esto es fundamental en todo tipo de relaciones. Las personas agradecen que, en un momento dado, alguien les diga “comprendo cómo te sientes”, “tienes todo el derecho a expresar lo que sientes”. De esta forma, la persona se sentirá apoyada y al mismo tiempo le proporcionaremos tranquilidad.

La comprensión podría considerarse una habilidad más que una actitud: es como abrir más los ojos, y darnos cuenta de que como seres humanos que somos, a veces actuamos inadecuadamente; la mayoría de las veces nos solemos comportar con impulsividad más que guiados por la lógica y la racionalidad.

La comprensión también tenemos que utilizarla para interpretar que cuando una persona se comporta de forma irracional, muchas veces hay un motivo que explica su conducta, y tenemos que pensar que si nosotros nos encontráramos en esa misma situación probablemente actuaríamos de forma parecida.

La tolerancia es otro factor fundamental en la comprensión: es necesario aprender a tolerar el comportamiento a veces molesto de los demás. También es importante tener una actitud abierta, aprender a disfrutar y respetar los diferentes estilos de vida, los valores, las actitudes, las culturas, razas, edades y las discrepancias con los demás.

Sabemos que hay algunas personas a las que les molestan muchísimo las diferencias de razas; no son conscientes de que la variabilidad es la clave para comprender la evolución genética. Con la excepción de los miembros idénticos de partos múltiples, cada uno de nosotros es un experimento genético único, que nunca se repetirá. La variación genética dentro de una especie es la base del proceso evolutivo.

Nosotros también tenemos la capacidad de elegir la opción de ser tolerantes, porque somos los dueños de nuestros pensamientos. Podemos elegir odiar, criticar y juzgar, o podemos elegir ser tolerantes con los defectos de los demás, con los comportamientos molestos de quienes nos rodean, tratando de magnificar lo bueno y minimizar lo malo. La tolerancia es algo muy importante, pero al mismo tiempo es muy sencillo, es simplemente, “aceptar a la gente como es”.

La mayoría de las personas tienen virtudes y también defectos, tienen cosas positivas y también negativas, tienen ventajas pero también tienen inconvenientes. Pero existe una tendencia a esperar que las personas sean perfectas. Cuando lo que la persona espera no se ajusta a la realidad, se siente decepcionada y frustrada. Esta situación suele suceder en algunas parejas una vez finalizado el período de enamoramiento.

Tenemos que aprender a aceptar a las personas tal y como son: no somos perfectos, porque la perfección no existe, por lo tanto, es muy saludable intentar buscar lo bueno en los demás. Lo encontraréis seguro.

Hemos de adquirir la costumbre de pensar en positivo. Si desde por la mañana positivizamos el día, solemos terminarlo sintiéndonos mejor con nosotros mismos; sin embargo, cuando nos levantamos pensando en negativo, nos enfadaremos por todo, decepcionando a los demás y al final del día nos sentiremos agotados mental y físicamente, con el consabido deterioro de nuestras defensas.

Aprender a aceptar y soportar los defectos de los demás sin enfadarse ayudará a conseguir el equilibrio emocional. Pero comprender a la gente no significa que tengamos que justificar las malas acciones y los comportamientos indeseables: la actitud de comprensión consiste en “detestar el hecho, no a la persona”.

Intentar comprender a las personas indeseables, prepotentes, chismosas, egoístas, desconsideradas, maleducadas e irónicas, supone poseer una gran dosis de comprensión. Es difícil intentar comprender a este tipo de personas; hay que hacer un gran esfuerzo para entender que estas personas probablemente han sido maltratadas por otras y viven amargadas. Alguien ha hecho que pensaran que no sirven para nada, que son unas inútiles, seguramente no se han sentido queridas ni respetadas, y se creen menos que los demás por infravalorarlas. Por tanto, hemos de ir contra las causas, no contra las personas que padecen las consecuencias.

La empatía, la capacidad de ponernos en la piel de los demás, con todas las consecuencias, nos ayudará a desarrollar nuestra capacidad de comprensión. Está claro que para convivir en paz hemos de poseer, empatía, tolerancia y sobre todo comprensión.

CONTROLAR EL ENFADO diciembre 25, 2011

Posted by auroradelprado in Controlar el enfado.
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En numerosas ocasiones surgen discusiones, por diferentes motivos, que se pueden controlar desde la calma y la serenidad.

 

Cuando comienza una discusión intensa o violenta, es importante que la situación no perjudique a ninguno de los participantes en la misma; por  tanto, es recomendable que el más prudente se aleje del lugar de conflicto, no sin antes hacer ver al otro que es conveniente aplazar el desacuerdo y retomarlo cuando ambos estén más calmados y puedan intentar negociar razonablemente.

De esta forma, se consigue que la controversia no suba demasiado de tono y se puedan decir cosas de las cuales nos podamos arrepentir. Además, frenaremos los pensamientos negativos que tanto daño hacen y, al tomarnos este “tiempo muerto”, la mente se distrae y se distancia de la situación. Y nos iremos calmando poco a poco, haciendo algo agradable para olvidarnos más fácilmente del altercado, porque el enfado es incompatible con el estado de bienestar.

Se pueden utilizar diferentes estrategias, como irnos a otra habitación y mirar el correo, o leer el libro que tenemos a medias, ver la televisión o salir a dar un paseo. Es muy importante quedarse a solas para que el enfado se vaya diluyendo poco a poco. La relajación diafragmática también es muy recomendable al reducir la excesiva excitación fisiológica producida por el disgusto y permite que el cuerpo retome sus constantes al calmarse.

Los pensamientos negativos pueden seguir atormentándonos, haciéndonos sentir mal, irritados y con rabia. Pero uno de los objetivos de alejarse del escenario del enojo y distraerse es, justamente, evitar esos pensamientos que nos perjudican. Por ello, es importante “parar” dichos pensamientos y cambiarlos por otros positivos. No olvidemos que la mayoría de los seres humanos tiene un 90% de cosas favorables en su vida y solo un 10% desfavorable, pero, a menudo, se centra uno en este 10%.

Hay personas que creen erróneamente que expresar la ira, el enfado, la hostilidad, es algo sano

Estas personas creen que si no manifiestan abiertamente su cólera, su irritabilidad y sus protestas, la rabia que sienten puede salirles por otro lado, llegando, incluso, a enfermarles.

Sin embargo, se ha demostrado que dicha teoría es totalmente falsa y que lo saludable y lo razonable es justamente lo contrario. Expresar el enfado dando rienda suelta a la rabia provoca más enfermedades cardiovasculares y potencia la indignación. Porque si se hace demasiado hincapié en las emociones negativas, estas acaban multiplicándose y atrapándonos en un círculo vicioso. De modo que la hostilidad, en general, correlaciona positivamente con el infarto de miocardio.

Sin embargo, la falta de tiempo, la competitividad o reprimir la rabia no parecen ser determinantes en el aumento de los infartos.

Se realizó un estudio con 255 estudiantes de medicina, a los cuales se les evaluó la hostilidad mediante un test de personalidad. Los resultados después de 25 años mostraron que los más iracundos sufrían, aproximadamente, cinco veces más cardiopatías que quienes lo eran menos.

Otro estudio demostró que los hombres con mayor probabilidad de sufrir infarto de miocardio eran los que acostumbraban a levantar la voz al menor contratiempo, los que más se irritaban, mostrando su ira abiertamente.

Es sano reprimir la rabia

 

Cuando se reprime la rabia, o se muestra amabilidad como respuesta ante una ofensa, la presión sanguínea disminuye, mientras que cuando se hace lo contrario aumenta.

Si aprendemos que desde la calma y la serenidad vamos a actuar mejor que desde la alteración y la impulsividad, ello nos ayudará a lo largo de nuestra vida a afrontar las dificultades y conflictos con inteligencia y responsabilidad, sin perder en ningún momento los papeles y sin dejar que nada ni nadie nos saque de quicio.

Aunque esto no se va aprender de un día para otro, con paciencia y práctica lo conseguiremos y lo incorporaremos a nuestra forma de ser como algo natural, logrando llegar a ser asertivos, que es la mejor forma de comunicarnos con los demás.

¿DÓNDE ESTÁ LA FELICIDAD? diciembre 24, 2011

Posted by auroradelprado in ¿Dónde está la felicidad?.
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La felicidad está dentro de nosotros mismos por lo que resulta inútil buscarla en el exterior. Asumiendo esta realidad, podemos intentar alcanzarla utilizando todos los medios que nos dirijan a su consecución.

Teniendo en cuenta que podemos controlar nuestros pensamientos y que los sentimientos provienen de nuestros pensamientos, parece claro que también podemos controlar nuestros sentimientos.

No es difícil darse cuenta de lo primero, es decir, que nosotros controlamos nuestros pensamientos, porque nuestro cerebro podemos usarlo como queramos. Si queremos pensar en una playa, aparecerá en nuestra mente una playa; si pensamos en un gatito, en nuestra mente se representará un gatito; siempre traeremos a nuestra mente aquello que deseemos pensar.

Por su parte, un sentimiento siempre es una reacción física a un pensamiento, de modo que todas las sensaciones que tengamos vienen precedidas de un pensamiento.

Según este razonamiento, la felicidad está “en nuestras manos”. Si nuestros sentimientos están condicionados por nuestros pensamientos, tenemos que trabajar sobre nuestros pensamientos y estar atentos, sobre todo, a los “pensamientos automáticos negativos”, que suelen entrar en nuestra mente uno detrás de otro, porque si no los detenemos a tiempo, nos pueden amargar el día. En cambio, si logramos parar el primer pensamiento negativo que tengamos, cambiándolo por otro positivo, conseguiremos un mayor bienestar y lograremos alcanzar más fácilmente la felicidad.

Cuando nos sentimos mal, tristes, enfadados, desorientados o desesperados, es importante saber que ello es debido a lo que estamos pensando en esos momentos y que tales pensamientos nos pueden hundir en un sufrimiento innecesario e inútil. Lo que debemos hacer, en casos como estos, es “parar los pensamientos negativos” para introducir otros más positivos que nos lleven al bienestar.

Nosotros somos los responsables de nuestro estado de ánimo

Cuando nos sintamos enfadados, molestos o desengañados con algo o alguien de nuestro entorno, no debemos pensar que ellos son los responsables de nuestras desgracias, sino que lo somos nosotros mismos, porque son nuestros pensamientos respecto de las cosas y la gente lo que nos hace infelices.

Un acontecimiento, o una persona no es, pues, la causa de la emoción que sentimos, como la mayoría de la gente piensa. La causa directa de nuestras emociones son los pensamientos, las creencias y las ideas que tenemos acerca de dichos acontecimientos o personas.

Si queremos cambiar nuestras emociones tenemos que cambiar nuestros pensamientos, creencias o ideas. Somos responsables de nuestros estados emotivos, porque podemos modificarlos con un entrenamiento y un esfuerzo apropiado.

Tenemos muy poco control sobre el mundo que nos rodea y ninguno sobre las ideas de los demás

Pero, en cambio, sí podemos controlar nuestros pensamientos. Si nos sentimos mal a consecuencia de un juicio ajeno, la causa de nuestra depresión está en nosotros, ya que depende de la importancia que demos a esa opinión.

Si nos entrenamos, podemos evitar experimentar la ansiedad, la angustia, la depresión, la culpabilidad, la desesperación, los sentimientos de inferioridad y demás sentimientos desagradables.

De esta forma, aunque no podamos ser completamente felices, podemos aspirar a serlo lo más posible o, si se quiere, a ser lo menos desgraciados posible. Para ello, hemos de maximizar las emociones positivas y minimizar las negativas.

Y, para empezar, no debemos culpar a los demás de nuestra infelicidad. Tenemos la capacidad de elegir cómo queremos sentirnos a través del autocontrol, sin dejar que nos influya el exterior.

Para llegar a ser una persona sana y libre hay que aprender a pensar de forma diferente. Cuando consigamos modificar los pensamientos, entonces empezarán a surgir nuevos sentimientos y será el primer paso hacia el camino de la felicidad.

La mayoría de los sufrimientos son innecesarios

Seguramente, saber que la felicidad está en nuestras manos, concretamente en nuestros pensamientos, nos ayudará a comprender la auténtica dimensión de la “libertad” del ser humano.

En cualquier circunstancia que vivamos, siempre tendremos la libertad de pensar lo que queramos pero, para ello, a veces será necesario que nos entrenemos en el control de nuestros pensamientos. Adquirir nuevos hábitos requiere esfuerzo y constancia, pero los resultados merecen la pena.

SEXO Y SUEÑO abril 2, 2010

Posted by auroradelprado in Sexo y sueño.
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¿QUE ES EL SEXOMNIO?
En inglés, Sexomnia; en español, Sexomnio.
El Sexomnio, es un trastorno del sueño, donde la persona sufre un estado de sonambulismo, durante el cual mantiene relaciones sexuales con su pareja. Esto sucede durante la fase REM del sueño, que es la más profunda, cuando la persona está completamente dormida; al despertarse no se acuerda de nada y se entera porque su  pareja se lo comunica.
Parece que estas personas, al mantener relaciones sexuales en ese estado de sonambulismo, muestran comportamientos que suelen ser diferentes a los que tienen habitualmente: algunas son más cariñosas, no tienen tanta prisa, demuestran más ternura y tratan de satisfacer a su pareja, otras, por el contrario, se convierten en personas más agresivas y apasionadas. Pero lo que sí tienen en común es que ninguna recuerda haber mantenido relaciones sexuales durante el sueño.
No obstante, no es un problema frecuente y se está investigando por qué se produce, en qué tipo de personas se da, las características comunes que éstas puedan tener, etc.,  pero los resultados todavía no son concluyentes.

¿LAS MUJERES TAMBIÉN TIENEN SUEÑOS HÚMEDOS, ES DECIR, TAMBIÉN PUEDEN TENER ORGASMOS DURANTE EL SUEÑO? ¿EN QUE FASE DEL SUEÑO SUCEDE?
Todas nosotras, sean cuales sean nuestras circunstancias, tenemos una necesidad emocional de amistad, intimidad, afecto y satisfacción sexual. Aunque para la mayoría de las mujeres las necesidades emocionales son más importantes que las sexuales, las sexuales no dejan de ser una necesidad más.
Algunas mujeres tienen sueños eróticos con los que llegan al orgasmo y realmente lo viven como si estuvieran despiertas, con todas las sensaciones placenteras que conlleva. Casi siempre estos sueños suelen darse cuando, por circunstancias, pasan un periodo largo de tiempo sin mantener relaciones sexuales. Sucede, con frecuencia, cuando la pareja viaja y tiene que estar separada durante meses, o cuando por otros motivos no se mantienen relaciones sexuales. La naturaleza es muy sabia y se sirve del sueño para satisfacer la necesidad sexual cuando falta.
Y lo mejor de esta experiencia, es que por la mañana recuerdan perfectamente el sueño y se sienten satisfechas, al contrario de lo que sucede con el sexomnio.
Los sueños se producen en la fase REM, llamado sueño paradójico; probablemente es la fase más interesante del sueño y cuando resulta más difícil despertar al que duerme y, si lo hacemos, normalmente estará desorientado y confuso y nos comentará que estaba soñando, pues es también durante la fase REM cuando se sueña.

REACCIONAMOS CARIÑOSAMENTE A LOS ESTIMULOS AÚN ESTANDO DORMIDAS. ¿HAY ALGUNA RAZÓN PARA ELLO, ES QUE NUESTRO CEREBRO NOS AYUDA A SATISFACER NUESTRAS NECESIDADES AÚN ESTANDO DORMIDAS?
Para muchas mujeres las relaciones sexuales son agradables y positivas, pero para otras son todo lo contrario, negativas y desagradables.
También hay parejas para las que hacer el amor es sinónimo de penetración y, al menos para los hombres, de orgasmo. Los hombres suelen tener prisa por llegar a la meta y se olvidan de los preliminares que son una importante fuente de placer para la mujer. Por lo tanto, cuando la mujer tiene un sueño erótico sin ella proponérselo, el sueño se adecua a lo que ella realmente quiere, la estimulación es lenta y continuada, no hay prisas, suele haber mucho más romanticismo que en la vida real y aprovecha la oportunidad para disfrutar de una abanico más amplio de placeres eróticos, que para ellos pasan desapercibidos. En muchas parejas, la urgencia de la penetración puede llegar a destruir el disfrute sexual, en vez de permitir profundizar en el placer de cada momento. Lo que la mujer echa de menos en la vida real, se le manifiesta en sueños. Nuestro cerebro nos compensa dicha carencia y nos ayuda a satisfacer nuestras necesidades.

¿ CUANTO MÁS DESCANSADAS ESTEMOS MÁS EXCITADAS NOS SENTIREMOS? (LEO EN UN ARTÍCULO QUE DURANTE EL SUEÑO EL CUERPO REPONE EL STOCK HORMONAL, DE MODO QUE QUIEN DUERME POCO PUEDE TENER NIVELES MENORES DE TESTOSTERONA Y MENOS DESEO, PERO TAMBIÉN LEO QUE HAY MUJERES QUE SE HIPER-EXCITAN CUANDO ESTÁN CANSADAS, POSIBLEMENTE PORQUE EL CEREBRO RECURRE A PATRONES DE ACTIVIDAD MÁS PRIMITIVOS)
El cansancio, el aburrimiento, la irritación, las preocupaciones y muchos otros factores emocionales pueden suprimir la excitación sexual, incluso en mujeres que poseen una naturaleza muy orgásmica.
Se ha demostrado que durante las vacaciones la gente está más relajada, sin horarios que cumplir, y además los cambios de escenario son fantásticos para favorecer las relaciones sexuales que suelen ser más frecuentes y  placenteras.
Durante el día también hay horas más apropiadas para mantener relaciones sexuales y aunque la mayoría de las personas suelen mantenerlas por la noche, lo cierto es que se ha demostrado que la hora de la siesta, concretamente de 5 a 7, es el período del día más propicio, el momento en el que la temperatura está más alta tanto en el hombre como en la mujer, están más relajados y más receptivos a la estimulación mutua, favoreciendo de este modo los niveles del neurotransmisor serotonina y la intensidad del placer.

¿SE SABE CUÁLES SON LOS SUEÑOS SEXUALES FEMENINOS MÁS FRECUENTES?
Cuando soñamos tenemos muy poco control sobre el contenido de los sueños.
Muchas mujeres equilibradas sexualmente tienen sueños con otros hombres que
no son su pareja; algunas se pueden sentir culpables, pero a los hombres les pasa exactamente igual. La idea de haber soñado con alguien que no es tu pareja no significa que algo está funcionando mal. También en los sueños podemos retroceder en el tiempo y soñar con alguien con el que mantuvimos una relación y sentir las mismas sensaciones que entonces, incluso tener la misma edad que entonces.
Existe un tipo de sueño recurrente, como el de verse forzada a mantener una relación sexual. Se ha tratado de explicar este tipo de sueño y se han formulado varias  hipótesis al respecto.
Una explicación  sería que las mujeres reciben mensajes contradictorios sobre su sexualidad; se les enseña a ser sexualmente atractivas, pero también a decir no. Es decir, las mujeres deben parecer sexuales, pero no serlo en la realidad.
Este sueño proporciona una explicación más ante esta contradicción: la mujer forzada a practicar sexo tiene muy poca o nula responsabilidad sobre lo que ocurre. Sentirse forzada ayuda a eliminar los sentimientos de culpa originados por ser sexualmente activa.
Otra explicación es la creencia de que la mujer es forzada porque el hombre es el deseante, el activo, y la mujer es la deseada, la pasiva. El concepto de fuerza se podía interpretar porque la mujer es tan atractiva para el hombre sexualmente que éste es incapaz de contener su deseo, aunque el ser irresistible no tendría por qué hacer intervenir la fuerza.
Otro sueño recurrente, y este con matices “románticos”, es el de soñar con alguien famoso e importante, como un actor, un político, un locutor. Depende el que esté más de moda, y a quién nos estén metiendo por los ojos a todas horas. A veces nos podemos sorprender, incluso nos reiremos, pero no tiene por qué implicar connotaciones sexuales, puede ser un flirteo, un encuentro, cruce de miradas, etc.
Algunas mujeres sueñan que mantienen relaciones con otras mujeres, aunque son heterosexuales. Esto no significa que la persona sea lesbiana, los sueños no los controlamos nosotros, por lo tanto, no significarán nada en nuestra vida, al menos nada que nos preocupe demasiado, porque “los sueños, sueños son”.

VALORA TU PERSONA marzo 31, 2010

Posted by auroradelprado in Valora tu persona.
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La perfección humana no existe. La mayoría de las  personas saben perfectamente cuáles son sus defectos y aprenden a vivir con ellos tratando de mejorarlos, porque todo se puede mejorar. Pero como, además de los defectos, tenemos también cosas positivas, es importante magnificar lo bueno y minimizar lo malo, ya que si nos fijamos más en lo que tenemos bien, lo que no está tan bien parecerá más pequeño; es como si decreciera.

Por otra parte, no hay que elevar esos defectillos que todos tenemos a la categoría de obsesiones o de complejos, entre otras cosas porque hacerlo lleva a que la persona se desequilibre emocionalmente y se bloquee, no permitiéndole ser ella misma, limitándola y deteriorando al mismo tiempo sus relaciones con los demás, sus habilidades sociales.

Por ejemplo, algunas personas son tan ingenuas, tan inocentes, que van pregonando a los cuatro vientos sus defectos, sin darse cuenta de las consecuencias lamentables que ese tipo de sinceridad suele tener; yo la suelo llamar “sincericidio”.

María, 24 años, al salir de la ducha observó a través del espejo que en sus muslos comenzaban a aparecer signos evidentes de celulitis. Empezó a preocuparse y en el trabajo, cuando estaba reunida con sus compañeras, se le ocurrió contarles lo que le obsesionaba. No tenía ninguna obligación de expresar a nadie su malestar por la celulitis, pero en su ingenuidad, hizo partícipes del mismo a todas sus compañeras de oficina. En numerosas ocasiones, lamentablemente, contar los propios defectos a los demás trae como consecuencia que te identifiquen con tales defectos.

La naturaleza humana generalmente es así. Muchas personas se sienten reconfortadas con los defectos de los demás, y aunque saben que ellas también los poseen, no tienen reparos en hablar de los problemas de los demás, sintiéndose así de alguna manera a salvo.

En este caso, María se ha arriesgado a que un día en el que haya una reunión de todo el personal de la empresa, a alguna de sus compañeras se le ocurra preguntar por su celulitis, o hablar delante de todos de su complejo. Esta situación incómoda molestará a María y entonces se arrepentirá de haber confesado su problema y aprenderá que, aunque no todas sus amigas sean imprudentes, siempre habrá algunas que no calculan el daño que pueden hacer sus comentarios inapropiados, ridiculizando y humillando a la persona aludida.

Por tanto, hemos de tener cuidado a quién damos información sobre nuestra persona, y en particular sobre nuestra imagen, porque muchas veces lo que contamos a otros, esperando que nos comprendan, puede ser utilizado en contra nuestra, desestabilizándonos y creándonos desasosiego.

Hoy día, las personas son mucho más exigentes con la imagen que las generaciones pasadas. Creemos que es algo muy importante y casi todas las personas suelen cuidarla. Entre otras cosas es como nuestra tarjeta de visita de cara a los demás: “una imagen vale más que mil palabras”. La imagen dice muchísimo de una persona: si es ordenada, si es alegre, si es tímida o atrevida, etc., y ello incrementa la preocupación por nuestro aspecto físico, en particular, en el caso de las mujeres. No olvidemos que, desde siempre, las mujeres son “las deseadas” y los hombres “los deseantes”. Y, así, la mujer, por lo general, se arregla mucho más que el hombre, se preocupa mucho más por la dieta y está dispuesta a hacer sacrificios enormes para mejorar su aspecto físico, todo esto está potenciado por los medios de comunicación considerablemente.

Un estudio australiano que se realizó en el año 2008, en mujeres entre 13 y 28 años, demostró que el 86% de ellas se mostraban descontentas con su aspecto y se planteaban cualquier opción, incluida la cirugía, para cambiar de aspecto.

Entre las mujeres que están en desacuerdo con su físico, hay algunas que se quejan constantemente sobre lo que para ellas son imperfecciones de su cuerpo, y esto acaba con la líbido de la mayoría de los hombres. Se preocupan en exceso porque sus muslos son demasiado gruesos, o por sus estrías, o por el típico rollito que se instala precisamente en sus cinturas, o por los puntos negros en la nariz, o por sus enormes traseros o pequeños pechos, etc., pero no saben que cuando un hombre está interesado por  una mujer va a ver en ella, siempre, sus características físicas más deseables y que, para él, las imperfecciones que ella tenga no existen. Cuando a un hombre le gusta una mujer, y aquí la naturaleza tiene mucho que ver, la dopamina, y otro tipo de hormonas como la oxitocina, lo mantendrán tan drogado que cualquier defecto de ella le pasará desapercibido, como por arte de magia.

Por otro lado, los hombres valoran mucho la seguridad en una mujer, por tanto, lo que suele desencantarles no es el tamaño de alguna de las partes de su cuerpo, o sus contornos, sino el grado de inseguridad de la mujer sobre la percepción que posee de su propio cuerpo. Una mujer que va hablando de sus complejos, en realidad, está echando tierra sobre su propio tejado y pierde totalmente atractivo e interés para el hombre. Y es que todos debemos valorar primero nuestra persona, porque si no lo hacemos, no podemos tampoco esperar que los demás nos valoren. Si nosotros no nos queremos, no podemos esperar que los demás nos quieran. Es así de simple.

Y  no olvidemos que, al mismo tiempo, debemos resaltar siempre la Calidad Humana, que está por encima de las diferencias, de la belleza, de la riqueza, e incluso de la inteligencia.

Así que, por tu bien, ¡¡VALÓRATE!!

SINCERIDAD O “SINCERICIDIO” febrero 10, 2010

Posted by auroradelprado in Sinceridad o "Sincericidio".
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 Algunas personas presumen de “ir de frente por la vida” diciendo siempre la verdad, sin importar la personalidad de los que les escuchan. Hay personas muy seguras de sí mismas, con una autoestima equilibrada, a las cuales no les afectará prácticamente nada de lo que les digan; no van a desestabilizarse nunca. Pero, por el contrario, hay tímidos, inseguros, con baja autoestima, a los que les pueden hacer mucho daño.

María es una persona insegura, que siempre pierde sus derechos por no enfrentarse a los demás; es muy influenciable, sobre todo por su madre. Está realmente disgustada, porque acaba de romper con su novio y busca el apoyo en ella. Le llama para comentárselo, esperando su consuelo, pero la madre, con muy poco tacto, le dice: “si tu novio te ha dejado, algo habrá visto en ti que no le ha gustado”. Este hecho sucedió hace varios años y, aunque estoy segura de que la madre hizo este comentario sin mala intención y sin saber el alcance que podía representar para su hija, esas palabras hundieron más a María, la cual continúa hoy con problemas de autoestima e inseguridad. En estos momentos, quiere cambiar y deshacerse de esa losa que le impide ser feliz. Lo conseguirá, por supuesto, pero para ello necesitará una buena dosis de apoyo psicológico externo y de esfuerzo, constancia, paciencia y confianza por su parte.

Es importante ser sinceros con nosotros mismos y no engañarnos, ya que esto sería algo irracional e iría en contra de nuestros propios intereses, pero cuando interactuamos con los demás deberíamos cuestionar y dosificar el grado de sinceridad que usamos en función de la persona a la que nos dirigimos.   La  sinceridad es una virtud siempre que no perjudiquemos con ella a nadie, pero deja de ser virtud si decimos lo que pensamos sin tener en cuenta cómo va a afectarle al interlocutor.

Carlos estaba desorientado. Acababa de cumplir 18 años y creía que era homosexual; había salido con una chica, pero no terminaba de llenarle. Él se divertía mucho más con sus amigos, que saliendo con ella a solas. Le preocupaba, sobre todo, cómo contárselo a sus padres, que ni se lo imaginaban. A Carlos le dije en mi consulta que “una cosa es la sinceridad y otra el sincericidio”. Le propuse que esperara un tiempo para que comprobara realmente su orientación sexual, pues todavía era muy joven y no había necesidad de hablar aún con sus padres. Además, la orientación sexual es algo que pertenece a la vida íntima de las personas y no es obligatorio confesarla si no se quiere, o si se cree que haciéndolo se perjudicará el bienestar de las personas a las que quieres. Por otro lado, cuando los padres vean que su hijo no sale con chicas y que constantemente sale sólo con chicos, se irán dando cuenta, poco a poco, de sus preferencias sexuales y lo asimilarán más fácilmente.

No hace mucho recibí la llamada de un padre muy angustiado porque su hijo de 16 años le había comunicado que era homosexual; me comentaba que la madre y él estaban desesperados y no sabían qué hacer ante tal situación. Traté de tranquilizarle y, en primer lugar, le dije que independientemente de la sexualidad de su hijo, siempre iba a ser el mismo hijo que había sido hasta entonces; que necesitaba todo el apoyo y el cariño familiar que pudieran darle y que lo que realmente les debería importar era que su hijo fuera una buena persona y un buen profesional, porque la calidad humana está por encima de todo.

Por tanto, diremos que la sinceridad requiere tacto y prudencia, porque ser sinceros exige responsabilidad y hay que saber discernir para tratar de ayudar siempre que sea posible. También en el trabajo hay que comunicar al empleado los resultados de su rendimiento, pero se sabe que la crítica sincera a menudo ocasiona un deterioro del desempeño y reduce la motivación laboral.

Se realizó un estudio en una gran empresa internacional, que demostró que el elogio por buen rendimiento casi no influía en la conducta futura, cuando se daba junto a críticas negativas. Claro que es importante en las empresas comunicarse con los empleados para hablar sobre su trabajo, pero las críticas han de hacerse con mucho tacto y comprensión.

Hemos de tener en cuenta que prácticamente todos consideramos el trabajo como una de las cosas más importantes en la vida y no sólo debido a la seguridad económica que nos brinda, sino también desde el punto de vista psicológico, porque en él se basa gran parte de nuestra autoestima, orgullo personal y sentido de la dignidad.

La crítica sincera no deja de ser un juicio hacia los otros, cuestionándose en ella el cumplimiento de sus obligaciones. Cuando las críticas son duras, la mayoría de los individuos no intentan superarse, sino que simplemente se dan por vencidos.

Una solución más beneficiosa, tanto para el empleado como para la empresa, a la hora de comunicarles sus progresos laborales sería sustituir la comunicación formal actual, dos o tres veces por año, por otra en la que se mantuvieran contactos con los empleados con mayor frecuencia y de manera informal, por ejemplo, mediante retroalimentación semanal, e incluso diaria, según el tamaño de la empresa.

En resumen, hemos de tener siempre en cuenta lo siguiente:

1- Que cuando alguien dice que él “va de frente”, presumiendo de sinceridad, su comportamiento puede perjudicar gravemente a otras personas.

2- Que los juicios que hacemos sobre los otros, generalmente van contra ellos, porque en realidad se denuncian comportamientos, aptitudes, defectos físicos, etc. Hemos de aceptar a los demás con sus virtudes y sus carencias. Aceptando a las personas que nos rodean como son les ayudamos a crecer y a sentirse queridas.

3- La sinceridad, si ha de ser una virtud, tiene que tener en cuenta al otro y saber lo que se le puede decir y lo que no se le puede decir y cuál es el mejor momento para hacerlo, es decir, debe valorar siempre antes cómo va a recibir la otra persona nuestro mensaje. A través de una sinceridad mal entendida perdemos amistades, tenemos problemas con la pareja, etc., cuando ellos no estén preparados para escuchar nuestra verdad.

4- Nuestras críticas, más que una expresión de sinceridad, frecuentemente son  juicios que hacemos sobre los otros. Y, por tanto, no siempre llevan objetivamente el supuesto “valor de verdad” que nosotros le atribuimos.

LA INFIDELIDAD enero 17, 2010

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LA INFIDELIDAD ES LA PRIMERA CAUSA DE DIVORCIO EN EL MUNDO.

La fidelidad es el compromiso de lealtad sentimental y sexual contraído por la pareja, mientras que la infidelidad es precisamente lo contrario, romper esos lazos, sentimentales y sexuales, que existen entre dos personas. En la actualidad, la infidelidad es la causa principal de las rupturas, separaciones y divorcios y hiere tanto, porque acaba con el sentimiento de seguridad y confianza de las parejas.

La persona que la sufre se siente rechazada, ofendida, humillada y su autoestima se deteriora notablemente.

Existen diferencias individuales, pero, en general, a las personas les cuesta mucho superar la infidelidad, que les provoca un desequilibrio emocional y les marca para el resto de sus vidas.

Las estadísticas dicen que los hombres son más infieles que las mujeres: 13,1 frente al 5,8 por ciento.

¿POR QUÉ EL HOMBRE ES MÁS INFIEL QUE LA MUJER?

Si nos atenemos a las leyes de la naturaleza, una explicación la tendríamos en el instinto reproductivo.

El amor tiene por fundamento un instinto dirigido a la reproducción de la especie.

El hombre, por naturaleza, tiende a la inconstancia en el amor; la mujer a la fidelidad.

El amor del hombre disminuye de una manera perceptible a partir del instante en que ha obtenido satisfacción, y tiene a lo largo de su vida muchas más relaciones sexuales que la mujer, porque su meta es producir el mayor incremento posible de la especie.

Por el contrario, el amor de la mujer crece a partir de ese instante, porque su objetivo es conservar junto a ella a quien debe alimentar y proteger a la futura familia.

A la naturaleza le interesa que el hombre sea más infiel que la mujer, ya que el hombre puede, con facilidad, engendrar más de cien hijos en un año, si tiene mujeres a su disposición. La mujer, por el contrario, aunque se relacionase con otros tantos hombres no podría tener más de un hijo por año, o, como mucho, gemelos.

Por tanto, desde este punto de vista, la fidelidad en el matrimonio es artificial en el hombre y natural en la mujer, y por ser contraria a la naturaleza, la infidelidad en la mujer está, socialmente, mucho peor vista que en el hombre.

Otra explicación la encontramos en que, en la mayoría de las sociedades, el hombre es educado para demostrar constantemente su hombría, reforzándose, así, comportamientos más agresivos y violentos, al contrario que les sucede a las mujeres.

Se le concede al hombre un rol más dominante que a las mujeres en las distintas esferas de la vida social. Los hombres siempre han ocupado los más importantes centros de control y poder públicos, en tanto que la mujer, tiene, desde hace milenios, la misión de ser deseable, de resultar atractiva al hombre y no la de ser deseante.

El hombre es el dominador, el activo. Es, por naturaleza y por educación, hipersexual. La  mujer, por regla general, hiposexual.

Las relaciones entre hombres y mujeres han cambiado mucho a lo largo de los tiempos y las diferentes culturas con su moral y sus censuras, sus tabúes, sus creencias religiosas y los avances de la ciencia, han influido de forma determinante en tal diversidad.

Sabemos, por ejemplo, que el incesto era normal en Egipto, que la homosexualidad y la pederastia eran toleradas en Grecia, y sabemos también que, hacia la Edad Media, la Iglesia Católica consagró el matrimonio monógamo y consideró perverso el instinto sexual.

LA FIDELIDAD ES UN VALOR EN NUESTRA SOCIEDAD ACTUAL.

La infidelidad entre dos personas que se quieren, está mal vista y es mal soportada por nuestra sociedad. Aunque se hayan devaluado notablemente las consideraciones morales tradicionales en muchas personas, y aunque contemos con métodos anticonceptivos eficaces, sin embargo seguimos valorando la pareja y la fidelidad. Probablemente, podríamos encontrar las explicación en el amor romántico cuando surge entre dos personas, produciéndose esa intensidad emocional que nos llena de sentimientos de bienestar, de seguridad, que nos hace sentirnos tan especiales y queridos. Todos estos sentimientos son lo suficientemente intensos, como para renunciar a tener una vida sexual fuera  de la pareja.

La valoración de la pareja y de la fidelidad también se puede explicar, porque existe una predominancia universal de lo que los antropólogos denominan “familia nuclear”, formada por padre, madre e hijos. Este tipo de familia cumple funciones vitales que otros grupos no pueden llevar a cabo tan eficazmente.

La familia nuclear satisface las necesidades sexuales y reduce la  fuerza perturbadora de la competencia sexual. También cumple las funciones de educación y de sostén económico; en definitiva, de subsistencia.

Aunque en las sociedades occidentales los hombres y las mujeres se han adaptado a dicho modelo monógamo, a los hombres les cuesta más adaptarse a él, por las razones explicadas anteriormente.

Un ejemplo de ello, es la prostitución de mujeres, que mueve enormes cantidades de dinero, mientras que la prostitución de hombres es, comparativamente, insignificante y dirigida más a satisfacer a los hombres homosexuales que a las propias mujeres.

EXISTEN DIFERENCIAS ENTRE HOMBRES Y MUJERES EN CUANTO A LOS MOTIVOS DEL ENGAÑO.

La mayoría de los hombres que son infieles no se involucran emocionalmente con la nueva pareja y buscan, simplemente, placer sexual. Les atrae la novedad, la aventura, la emoción, la conquista: lo prohibido siempre acrecienta el deseo. De hecho, el 56% de los hombres que han tenido experiencias sexuales extramatrimoniales tienen un alto concepto de su matrimonio y aseguran que son felices con su pareja.

Por el contrario, para las mujeres, la principal justificación de su infidelidad es el amor y, en último lugar, el sexo.

La mayoría de las mujeres que son infieles suelen estar desencantadas con su relación oficial y, generalmente, buscan en la nueva pareja el sentirse, de nuevo, vivas por la emoción de volver a gustar a alguien.

Buscan el cortejo, la seducción, el romance, la ternura y, también, la admiración, la comprensión y la empatía (saber ponerse en el lugar del otro); cosas que han perdido en su relación actual.

El hombre y la mujer tienen, pues, formas diferentes de ver la infidelidad; los hombres se sienten más traicionados si sus mujeres “mantienen relaciones sexuales” con otros hombres y, sin embargo, las mujeres llevan peor que sus maridos “se enamoren” de otras.

Los hombres separan claramente la afectividad de lo meramente sexual; a las mujeres, sin embargo, les cuesta hacer esta separación en sus relaciones, involucrando lo afectivo y sexual conjuntamente.

¿CONFESAR O NO CONFESAR?

Estadísticamente está demostrado, que la mayoría de los hombres y de las mujeres “no confiesan la infidelidad”.

En la práctica, la ruptura con la pareja original puede ser tan dolorosa que muchos no están dispuestos a llevarla a cabo; no todos los que sienten que eso es lo que se debe hacer son capaces de actuar con arreglo a sus creencias; muchos siguen casados y confían en que la amante no se enfade, intentando proseguir ambas relaciones al mismo tiempo.

¿MERECE LA PENA?

Lo más importante de todo esto, no es si eres mejor o peor por haber sido infiel, sino el daño que puedes hacerles a los seres que más quieres, al buscarte aventuras que, como mínimo, te dejarán un mal sabor de boca.

La pareja, como tal, implica fidelidad y respeto. Siempre se ha de luchar por la supervivencia de la pareja, pero, llegado el caso, es preferible hablar con el otro, darse mutuamente libertad y tomar cada uno su propio rumbo. Todo menos el engaño. ¡No le hagas a tu pareja lo que no quisieras que te hicieran a ti!

EL ROMPEPAREJAS enero 17, 2010

Posted by auroradelprado in El rompeparejas.
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Existen algunas personas que se sienten terriblemente atraídas por otras personas que tienen pareja estable. Este tipo de comportamiento se da tanto en hombres como en mujeres; la diferencia está en que el hombre, cuando consigue a la mujer, la abandona y, en cambio, la mujer, generalmente, se queda con el hombre al que conquista.
Como, no obstante, estos comportamientos son mucho más frecuentes en hombres que en mujeres, a ellos me referiré en este caso.

El “rompeparejas” se puede considerar un depredador; localiza a su presa generalmente en círculos próximos como puede ser en el trabajo, entre amistades próximas o incluso dentro de la familia, (me refiero a cuñadas, o novias de familiares).

Comienza acechando a la presa; el depredador es un conquistador nato. La seduce, la corteja: sabe perfectamente que a la mujer le encanta que le regalen el oído, el hecho de verse admiradas por alguien les aumenta su autoestima y les hace sentirse bien. Día a día, el depredador va envolviendo a la presa, no le importa el tiempo que necesite para conseguir lo que quiere. Él sabe que tarde o temprano la tendrá a sus pies.

El saber que la presa ha de arrebatársela a otro, le produce un morbo, un atractivo especial, y despliega todo tipo de artimañas para que la presa termine rendida en sus brazos.

Por supuesto, el depredador no se sale con la suya siempre, pero conviene estar prevenidas para evitar caer en sus redes, pues son muy persuasivos y tratan de ser convincentes con tal de conseguir lo que se proponen.

María tenía treinta-y-tantos, estaba casada y tenía un niño pequeño; comenzó a ser seducida por un compañero de trabajo con el que compartía despacho. Él empezó, como se suele decir, “tirándole los tejos”, y ella al principio se resistió, pero el depredador no respeta nada; al contrario, el que estuviese casada y tuviera un hijo eran para él meros obstáculos que tenía que salvar.
El depredador le echa el ojo a su presa y despliega todo un arsenal de recursos y estrategias para su propósito.

Después de un cierto tiempo, María sucumbió a la campaña de seducción y cortejo a la que había sido sometida por el compañero depredador. Él también estaba casado y tenía dos hijas.

Y comenzó el idilio, o el “affaire”, entre los dos; el depredador y la presa. Él comenzaba a conseguir lo que quería; todo iba por buen camino y ella estaba como en una nube, ya que un hombre estaba enamoradísimo de ella y se lo demostraba constantemente (la presa nunca sospecha nada y se cree todo “a pies juntillas”).

Empezaron a vivir una doble vida: ella sacrificando el tiempo de estar con su único hijo y su marido, para verse con el depredador que tantas muestras de “amor” le daba y él, a su vez, engañando a su mujer con pretextos de trabajo.

Así, puede pasar cierto tiempo, pero el depredador nunca se queda ahí; tiene que seguir el proceso que tiene en mente desde el principio: “arrebatar a su presa de los brazos del otro”. Para ello, comienza el período de hostigamiento, diciéndole a la presa “lo mal que se siente cada vez que piensa que por las noches está en brazos de otro que no es él; que es preciso que deje a su marido; que él no puede vivir con ese sufrimiento”, etc.

El hostigamiento por parte del depredador seguía día a día; no olvidemos que María compartía despacho con el depredador y éste se atrevía, incluso, a mandarle mensajes a María, cantando por ejemplo “libre como el mar, quiero ser libre…”. María cada vez se sentía más acorralada por el depredador.

Tanta presión ejercía éste sobre María, que ella terminó por decirle que estaba dispuesta a dejar a su marido con la condición de que él también abandonase a su mujer. El depredador respondió que, por supuesto, él también lo haría, pero ella tenía que ser la primera en dar el paso.

María así lo hizo, le confesó a su marido la infidelidad y que dejaría de vivir con él, porque tenía una relación “seria” con un compañero del trabajo.

María era feliz; había hecho lo que tanto y tanto le había pedido su compañero que hiciera para poder formalizar la relación que había surgido en el trabajo y que tan feliz le hacía.

Cuando llegó al trabajo le faltó tiempo para decirle al depredador que, por fin, lo había hecho; que había dejado a su marido y que estaba dispuesta a comenzar una nueva vida con él, y que ahora era él el que tenía que romper con su pareja.
Aquí es cuando realmente se descubre al depredador, porque éste no tiene, ni ha tenido nunca, la intención de dejar a su mujer; simplemente había conseguido lo que quería desde un principio, “arrebatar a la presa de los brazos del otro”.
Y es en ese momento cuando la presa se da cuenta del engaño del que ha sido objeto. Se siente burlada y humillada. En este caso, María se recriminaba el haberle quitado tiempo a su hijo por estar con el depredador de turno y haber dejado a su marido tan alegremente.

Lo cierto es que María se sentía francamente mal y estaba dispuesta a ir hablar con la mujer del depredador para contarle toda la historia que había tenido con su marido. ¡Quería vengarse de alguna manera!

Luisa, también treintañera, casada, con dos hijos, vivía en un chalet adosado. Al lado vivía un vecino divorciado con un hijo de la edad de los de Luisa. Los fines de semana venía el niño y jugaba con los hijos de Luisa.

Luisa y su vecino se conocían de vista, pero a causa de los niños llegaron a entablar una amistad; ella trabajaba de 6 de la tarde a 1 de la noche, por lo que durante todo el día permanecía en casa. El vecino depredador comenzó su acoso hacia la víctima; la piropeaba siempre, cosa que su marido había dejado de hacer. Solían entablar conversaciones durante largos periodos de tiempo; ella se sentía muy a gusto a su lado; se sentía de nuevo viva, estaban surgiendo sentimientos que tenía adormecidos; él se encargaba de halagar en todo momento a Luisa, pues esto forma parte del plan del depredador.
El vecino de Luisa tenía un trabajo autónomo. El no tener horarios fijos, le permitía estar pendiente de Luisa prácticamente durante todo el día, a veces, incluso, Luisa pasaba a casa del depredador y le ayudaba en sus tareas.
La amistad crecía, invitándose mutuamente también a comer y haciendo partícipe de esa amistad al marido de Luisa, que no sospechaba que al lado de su casa vivía un depredador.

El depredador solía comentarle a Luisa que tenía sueños eróticos con ella y que disfrutaba mucho; ella se ruborizaba, pero se sentía halagada. La estrategia del depredador comenzaba a dar sus frutos.
Uno de los días en que Luisa pasó a casa de su vecino, él la terminó de seducir tan convincentemente, que ella cayó completamente en sus brazos haciendo el amor con el depredador. Éste había conseguido dar pasos de gigante, había conseguido prácticamente la primera parte del plan.

A partir de ese momento, Luisa se sentía fatal, había engañado a su marido con su vecino y comenzó a tener remordimientos por su comportamiento.
No dudó en decirle a su vecino depredador, lo mal que se sentía por haber sido infiel a su marido. Al depredador se le ponían, así, las cosas más fáciles, comenzando rápidamente con la segunda parte del plan, pidiéndole que dejara a su marido, pues si se había acostado con él era porque ya no sentía lo mismo por aquél.
Luisa, después de pensárselo, no dudó en hablar con su marido, para romper la relación, sin comentar ningún detalle más.
Cuando el depredador se enteró por Luisa de que había roto con su marido, y que ella quería refugiarse en su regazo para encontrar aquello que le había hecho sentir, éste le dejó muy claro que él no quería ningún compromiso ni con ella ni con nadie y que no contara con él, porque quería vivir su vida sin ataduras de ninguna clase.

En estos ejemplos, se ve claramente la actuación del depredador. Es importante saber que este prototipo es universal y que puede surgir en cualquier ambiente; el depredador repetirá comportamientos, ya que en cierto modo se condiciona; se siente satisfecho cuando consigue el propósito que persigue, y ese “placer” que siente cuando ve finalizado el trabajo emprendido, y que tanto tiempo le ha llevado, le hace sentirse tan bien, que buscará siempre un nueva presa con pareja, para comenzar el cortejo y la seducción e iniciar de nuevo el mismo plan. Es cómo una especie de adicción a “romper parejas”.
A este depredador se le puede considerar, en cierto modo, como un “psicópata”, ya que carece de capacidad de empatía; no es capaz de ponerse en el lugar de sus presas; no le importa el sufrimiento que puede llegar a causar con su comportamiento; carece de buenos sentimientos, pues actúa con premeditación y alevosía, porque sabe, en todo momento, cómo va acabar la historia que ha comenzado. Es un “auténtico depredador de presas”.

CÓMO EVITAR QUE EL “ROMPEPAREJAS” NOS SEPARE DE NUESTRA PAREJA.

-En primer lugar, y como regla general, hemos de hacernos respetar desde el primer momento; esto hará que los “rompeparejas” nos valoren más y que nos tomen en serio, tratándonos como una compañera más.

-Debemos expresar siempre, con firmeza y decisión, los límites en cuanto a amistad se refiere.

-Es muy importante no caer en los halagos, en esos estímulos que a la mayoría de la gente nos gustan y especialmente a las mujeres. Hemos de tener en cuenta que en la mayoría de las situaciones, dichos halagos, tienen casi siempre una finalidad muy concreta por parte del depredador.

-La acosada debe comprender que en una pareja estable, que lleva conviviendo bastante tiempo, se producen menos halagos y elogios mutuos, pero que esto no quiere decir, ni mucho menos, que uno no quiera al otro igual o más que al comienzo de la relación.

-En estos casos, la madurez emocional es vital. El que la tiene, puede descubrir más fácilmente al “rompeparejas”, porque discrimina mejor entre los oasis imaginarios y su propia realidad.

-Es fundamental “valorar” la relación que tenemos para poder defenderla de cualquiera que intente desestabilizarla. Si nos dejamos llevar, este hecho nos pasará factura.

-Debemos ser responsables de nuestros sentimientos. Hemos de reflexionar sobre lo que tenemos: si realmente lo queremos, y si no nos importa tirar por la borda todo lo que hemos conseguido hasta ahora.

-No debemos engañarnos a nosotros mismos y comprender también que la pareja ideal no existe.

RAZAS noviembre 27, 2009

Posted by auroradelprado in Razas.
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RAZAS

En la actualidad compartimos nuestras vidas con personas de otros países, diferentes por el físico, por el idioma o por la cultura. La mayoría de las personas acepta esta convivencia con normalidad, sin darle mayor importancia; también nosotros hemos emigrado a lo largo de nuestra historia a diferentes países por distintos motivos, unas veces políticos y otras veces por necesidades económicas, por lo tanto no deberíamos olvidar que también muchos españoles fueron emigrantes.

Pero, sin embargo, hay una minoría a la que parece que sí le molesta que vengan extranjeros a nuestro país y usurpen los puestos de trabajo, ya que, según ellos, se los están quitando a nuestra gente. No obstante, tenemos que comprender que ellos no están aquí por gusto, sino por necesidad y nuestro deber es tratarles con humanidad; no olvidemos que la calidad humana está por encima de las diferencias, de la riqueza, de la belleza y hasta de la inteligencia.

Desde que nos conciben, estamos condicionados, condicionados por el sexo. Nadie elige el sexo con el que quiere vivir; no podemos elegir ser hombre o ser mujer. También estamos condicionados por el color de la piel: no podemos elegir ser blancos, negros o amarillos. Y condicionados por la familia en la que nacemos y por la educación que nos dan, tampoco la elegimos. Y, finalmente, condicionados por el sitio donde nacemos. Todo ello queda fuera de nuestro alcance.

Un famoso escritor recibió un premio importante por uno de sus libros y al final de la ceremonia un paisano suyo se le acercó emocionado para decirle que él también era de la ciudad donde aquél había nacido, pero el escritor le respondió “Lo siento, pero en eso yo no tuve nada que ver, no intervine en absoluto”.

Algunas personas creen que los genes responsables del color de la piel, de la forma del cabello, de la forma de los ojos, de la estatura, etc., se distribuyen al libre albedrío a lo largo y ancho de la tierra que habitamos.

Pero sabemos que la frecuencia responsable del color oscuro de la piel crece gradualmente cuando nos desplazamos desde el sur de la Europa Mediterránea, a lo largo del Nilo, o a través del Sahara hasta África central.

También sabemos que la incidencia de los pliegues epicánticos de los párpados (repliegues cutáneos gruesos sobre los ojos), aumenta gradualmente del oeste al este a través de Asía, mientras que la frecuencia del cabello ondulado se incrementa en dirección opuesta, hacia Europa.

Estas distribuciones se denominan “Clinas” y han de entenderse no como resultado de la “mezcla racial”, sino de la evolución.

Antiguamente se creía que las razas actuales habían existido ya en el pasado. Los biólogos anteriores a la teoría de la evolución, creían que las especies no estaban relacionadas entre sí y que cada especie tenía su naturaleza inmutable fijada por Dios.

En la actualidad, el concepto que tenemos de raza lo basamos en los caracteres externos y superficiales, como el color de la piel, la forma del cabello, el color de los ojos, etc. Pero tenemos que tener en cuenta que estos caracteres no dejan huella en los cráneos, ni en los huesos fósiles, que son los que nos indican cómo era el homo sapiens arcaico.

Por lo tanto, es muy difícil saber qué razas existían hace 50.000 años y no podemos comparar las razas actuales con las de nuestros antepasados, porque, probablemente, la mayor parte de nuestros antepasados no fueran ni negros, ni blancos, ni asiáticos, ni nada parecido.

Se han realizado estudios relacionando las diferencias de las distintas razas con la temperatura, la humedad y otros factores climatológicos.

La nariz larga y estrecha de los europeos está relacionada con la necesidad de calentar el aire, que suele ser frío y húmedo, antes de que llegue a los pulmones.

Sin embargo, las personas de los países cálidos suelen tener una nariz corta y pequeña, porque no necesitan calentar el aire que llega a sus pulmones, ya que está lo suficientemente caliente.

Los esquimales suelen ser gordos como una consecuencia de su adaptación al frío extremo, ya que una figura redondeada y gruesa supone un máximo de masa con un mínimo de superficie corporal, facilitando tanto la producción del calor como su conservación, mientras que la máxima pérdida de calor se produce en una figura alta y delgada, es decir, cuando hay un mínimo de masa corporal en una superficie grande. Esta teoría explica, por qué son tan altos y delgados los africanos que viven en regiones de intenso calor seco, como Kenia.

Asimismo, el color de la piel parece debido a procesos adaptativos. Las pieles más oscuras son más frecuentes en zonas subtropicales y tropicales. Sabemos que el color oscuro de la piel está provocado por la melanina. Cuando la piel está bien pigmentada se protege de la penetración de la radiación ultravioleta. En los países donde no hace calor y el sol la mayoría de las veces brilla por su ausencia, las personas no necesitan tener la piel bien pigmentada de melanina, de hecho son bastante blancos.

Esta radiación puede ser beneficiosa o perjudicial dependiendo del tiempo de exposición. Sin una mínima exposición ultravioleta, el cuerpo humano no puede sintetizar la hormona calciferol (vitamina D3) y la carencia de ésta inhibe la absorción del calcio, produciendo raquitismo e impidiendo el crecimiento de los huesos.

Por otro lado, si la exposición a la radiación solar es exagerada puede provocar cáncer de piel. Esto explica el aumento de melanina entre los africanos, por la protección que les supone contra los rayos directos del sol.

Hay, no obstante, algunas distribuciones anómalas del color de la piel, por ejemplo, entre asiáticos y esquimales emigrantes que mantienen la misma pigmentación vivan donde vivan, cuya explicación, según Marvin Harris, puede deberse a los efectos de la “selección cultural”, más que a los de selección natural. En efecto, si algunas poblaciones adoptaron el patrón estético de “lo negro es hermoso” y otras de “lo blanco es hermoso”,  una vez iniciado este proceso de selección cultural, tendría un efecto en el incremento de porcentajes de negros o blancos muy superiores a los que se obtendrían por la selección natural.

En cualquier caso, ninguna población posee un paquete de caracteres inmutables (que se transmiten sin variación) como se defendía en el concepto tradicional de “raza”, ni está compuesta de individuos “pura sangre”. Y, además, la antropología no cree que la voluntad de los individuos pueda modificar las creencias y las prácticas culturales que estén profundamente condicionadas y, de hecho, viene a decir que: “Para cambiar el mundo hay que tratar primero de comprenderlo”.

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LO SEXUAL NO SE REDUCE A LO GENITAL enero 7, 2009

Posted by auroradelprado in Lo sexual no se reduce a lo genital.
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El modelo universal sexual es masculino y la rebelión de la mujer está en no aceptar ese modelo.

Detrás de las campañas referentes a lo sexual no suele haber ningún profesional de la sexología. Esto se demuestra porque dichas campañas suelen ser reduccionistas, limitando las relaciones sexuales a la mera penetración, que ha sido y sigue siendo el modelo sexual universal masculino de toda la vida.

Las campañas que proponen el uso del condón, aunque su finalidad es positiva, ya que intentan prevenir, evitar los embarazos no deseados y combatir las enfermedades de transmisión sexual, sin querer, también están induciendo a los jóvenes a la práctica coital como única manera de mantener relaciones sexuales placenteras.

También los métodos de planificación familiar se basan en proporcionar métodos anticonceptivos como la píldora, o el dispositivo intrauterino, que los aconsejan como los más eficacespresuponiendo el coito como única práctica de relación sexual. Pero existen otras formas de mantener relaciones sexuales aconceptivas, que son mucho más eficaces y sobre todo más baratas.

Es importante diferenciar lo que es mera información sexual de lo que es Educación Sexual. Muchos creen que hacer educación sexual es informar sobre la prevención (sida, embarazos…), pero con esta fórmula se refuerza cada vez más la idea de que sexo es sinónimo de coito.

Los que han querido construir la universalización del modelo del goce masculino, extendiendo ese modelo a las mujeres, lo hacen aceptando la pauta de un cuerpo femenino genitalizado. La rebelión de las mujeres está en no aceptar el modelo sexual de universalización masculino, el modelo genital; no sólo porque sea masculino, sino porque es insuficiente para el goce femenino.

Las mujeres se han dado cuenta de que si no se rompía el modelo genital no gozaban, porque ese modelo no se adecua al cuerpo de la mujer. El clítoris pone de relieve que la mujer no es genital, porque su cuerpo es metagenital, pero la construcción histórica de lo masculino es el acomodo genital.

Los científicos lo corroboran entre ellos:

Alfred Kinsey, médico y sexólogo de prestigio universal, afirmaba “que el clítoris desempeña un papel importante, si no único, en la respuesta orgásmica de la mujer, y que el orgasmo vaginal es una imposibilidad biológica”.

Mary Jane Sherfeyen su libro “Naturaleza y evolución de la sexualidad femenina” dice: que los orgasmos vaginales son infrecuentes, debido a las carencias de terminaciones de nervios sensitivos en el cuerpo principal de la vagina, aunque algunas mujeres confunden con facilidad un orgasmo vaginal con uno clitoral.

El clítoris es el órgano sexual y la vagina es, principalmente, el órgano de la reproducción.

Existe un nutrido número de hombres y de mujeres que aceptan la ecuación orgasmo vaginal = normalidad. De aquí la incidencia cada vez mayor de sentimientos de culpa, de temor de resentimiento en mujeres, por lo demás sanas, que se sienten incapaces de alcanzar el ilusivo premio. También nos encontramos frente al formidable obstáculo de un gran bloque de opiniones profesionales y públicas porque la gente, a su vez, quiere que el orgasmo vaginal exista y no el clitoral.

La vagina constituye el receptáculo para el pene y el semen, también sirve como canal para el parto, pero no para participar en la creación o alivio de la tensión sexual.

La estimulación accidental de la zona clitoral produce a menudo sensaciones eróticas. La estimulación del tercio inferior de la vagina, tal como la producida por tampones, puntas de irrigadores, etc, no produce sensaciones eróticas similares, aun cuando estos procedimientos se ejecuten en la segunda mitad del ciclo.

Un tampón vaginal mal colocado toca el tercio inferior, y aunque el contacto con la mucosa del tercio inferior sea leve, nunca origina sensaciones eróticas, sino que produce irritación. Si el contacto es prolongado, causa dolor.

Según el informe Hite “Estudio de la sexualidad femenina”, corrobora que: “Se ha demostrado que sólo el 30% aproximadamente de las mujeres comprendidas en este estudio podían sentir el orgasmo con regularidad a través del coito. En otras palabras: la mayoría de las mujeres no tienen orgasmo con regularidad como resultado del coito. Para la mayoría de las mujeres tener orgasmo durante el coito y como resultado de éste exclusivamente, es una experiencia excepcional, no habitual.

Muchos hombres prefieren creer en un “Punto G”, más bien imaginario, en el interior de la vagina, que intentar hacer algo que las mujeres aseguran que les produce mayor placer, es decir, la estimulación del clítoris. De hecho, hace poco se ha demostrado que el llamado “Punto G” no existe en sentido anatómico: no me sorprendió teniendo en cuenta mis investigaciones con mujeres.

Las mujeres actuales, en general, no creen tener algún defecto terrible si no tienen un orgasmo durante “el acto” porque saben que pueden alcanzarlo sin problemas de otras formas.

El sistema clitoridiano es semejante al pene, pero es interno, mientras que el pene es externo. Obligar al cuerpo femenino a adaptarse a la estimulación vaginal para que tenga un orgasmo durante el coito, como el hombre, distorsiona la identidad sexual de la mujer y la presiona para que finja el orgasmo. No hay razón para que las dos personas tengan que alcanzar el orgasmo al mismo tiempo. Elsexo puede ser igual de placentero, e incluso más, cuando se produce una relación sincera y erótica. Necesitamos redefinir el sexo, no convertir en un problema médico a las mujeres.

Para Albert Ellis, uno de los psicoterapeutas más influyente del siglo XX: “Las mujeres pueden tener orgasmos de muchas formas distintas, especialmente si se manipula la región del clítoris, no la vagina. La vagina es relativamente insensible al estímulo sexual, porque si fueran sensibles al estímulo sexual, las mujeres no serían capaces de tener niños, ya que el parto sería dolorosísimo, mucho más de lo que es ahora, siendo una zona relativamente insensible”.

Pero, por suerte, tienen un clítoris que es muy sensible y puede darle orgasmos, pueden causárselos ellas mismas o sus parejas y también si piensan algo excitante.

Los griegos distinguían entre Doxa y Episteme: la Doxa es la opinión de la calle, Episteme es el lado científico. En todas las ciencias hay mitos, como en sexología. Por ser una ciencia que engloba prácticamente la esencia del ser humano, y por tener tantas implicaciones sobre nuestras vidas se suele opinar creando mitos que no se ajustan a la realidad. Son numerosísimos los ejemplos que distorsionan las teorías reales debido a una desinformación y una falta de interés científico en lo sexual.

Reconozco que es muy difícil enseñar educación sexual. Hay que reemplazar muchas opiniones que están arraigadas dentro de nuestra cultura y que llevan tanto tiempo que al final han cristalizado como verdades.

Culturalmente las relaciones sexuales hombre-mujer se han reducido a la genitalización; es lo que nos han transmitido. Está científicamente demostrado que, para las mujeres, las relaciones sexuales sin penetración pueden ser igual, o incluso más placenteras que las relaciones que implican penetración, debido a que las zonas excitables se hallan en los órganos externos, y por lo tanto, para su estimulación no es necesario la penetración.

La educación sexual, aparte de prevenciones, ofrece unos valores como: la fecundidad con racionalidad, el placer humanizado, y la sexuación como diversificación.

Pero es preciso ir más a la raíz. A un valor que sirve de tronco a los anteriores y les confiere todo su sentido. Porque antes del ejercicio de la fecundación o la vivencia del placer, un sujeto se hace a sí mismo como hombre o como mujer de forma evolutiva y a través de unos procesos.

La sexuación consiste en uno de esos procesos biográficos, y no solo biológicos, a través delcual los individuos se van sexuando, es decir se van configurando como masculinos o femeninos, identificándose con un sexo preponderante en relación al otro y viceversa.

La prevención no tendría por qué sustituir o anular lo importante. De esta forma la educación sexual como inducción al estudio y conocimiento del hecho de los sexos, y no del sexo, o de lo que se ha generalizado como tal, puede perfectamente formar parte en el conjunto del proyecto educativo.

Para conseguir un desarrollo óptimo de la sexualidad, hemos de procurar que la sexualidad se acepte como una dimensión positiva de nuestra personalidad que integra posibilidades de placer, ternura, comunicación, afecto, y procreación.

En sexología hay cuatro conceptos fundamentales que siempre hay que tener en cuenta, que son: el respeto, la tolerancia, la ética y la responsabilidad.

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