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INDEFENSIÓN APRENDIDA octubre 18, 2016

Posted by auroradelprado in psicología.
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En ocasiones, las personas son incapaces de reaccionar ante situaciones dolorosas e incontrolables y se inhiben ante ellas mostrando pasividad y sintiéndose indefensas e incapaces de enfrentarlas por sí solas, al considerarlas peligrosas.

Investigación

La indefensión aprendida fue investigada por el psicólogo Martin Seligman, el cual realizó experimentos con dos perros en una jaula, a los que les daba choques eléctricos. Uno de ellos tenía la posibilidad de cortar la corriente eléctrica pulsando con su hocico una palanca; el otro no disponía de este mecanismo, de modo que recibía la descarga de electricidad sin posibilidad de evitarla.

Tras una serie de ensayos para que el primer perro aprendiera a evitar las descargas y el segundo se resignara a sufrirlas sin poder hacer nada, pasaron los animales a otra jaula con dos compartimentos uno electrificado y el otro sin electrificar. Si el perro quería evitar las descargas sólo tenía que saltar al lado no electrificado. En este caso, el perro que en la primera parte del experimento podía frenar las descargas con su hocico saltaba al otro lado no electrificado sin problemas; sin embargo, el otro perro que había aprendido que hiciera lo que hiciera no podía evitar las descargas que se producían sin regularidad y sin explicación alguna, al final acababa aceptando la descarga de electricidad de forma resignada y pasiva: había aprendido a estar indefenso sin moverse del sitio.

Aplicación de este fenómeno

Seligman y otros psicólogos extrapolaron este fenómeno a la realidad humana y comprobaron que en muchas ocasiones las personas también caen a veces en un estado de indefensión aprendida como resultado de una serie de experiencias desagradables e incontrolables, ante las que se sienten indefensas e incapaces de tomar ninguna medida que surta efecto.

Se trata de situaciones frustrantes que para mayor desesperación de las víctimas aparecen sin razón que las justifique y sin una regularidad que las haga previsibles.

En los campos de concentración nazis y en otros centros de tortura similares, no existe una lógica que permita a los reos prepararse para el castigo. Pues ante las mismas conductas unas veces los torturan y asesinan y otras no se les hace nada.

Como en estos lugares tampoco había opciones para reducir el sufrimiento, pasado un tiempo, estas personas aprendían que no podían hacer nada para defenderse.

En otros campos

No sólo en lugares tan tenebrosos como los campos de concentración o de tortura, se puede aprender a reaccionar con la “indefensión aprendida”. Por ejemplo, en el día a día de las relaciones laborales o familiares. Hay personas que, tras muchos intentos fallidos de salir adelante, han caído en una profunda indefensión aprendida y en tales casos no sirve que los que te rodeen te den ánimos.

En la violencia de género

También se ha comprobado la indefensión aprendida en este campo, ya que muchas mujeres afectadas por esta violencia son incapaces de ayudarse a sí mismas. La continua exposición a la violencia produce un desgaste psicológico por el desprecio y la humillación a las que son sometidas.

Y, así, estas mujeres se sienten indefensas e incapaces de salir adelante por ellas mismas, perdiendo la confianza en sí mismas y la motivación. Creen que no tienen ningún control sobre la situación y que cualquier cosa que hagan para librarse será inútil.

La indefensión aparece cuando a la víctima se le expone a peligros físicos, se le sobrecarga de trabajos, se le hace sentir que es torpe y que no sirve para nada, que es una descuidada y una ignorante, etc. La falta de respeto y afecto junto con la repetición, prolongada en el tiempo, de conductas despreciativas con cambios bruscos en el estado de ánimo del agresor, convierten a la víctima en una persona pasiva sin capacidad de reacción.

Inexplicable

El desconocimiento de la complejidad del tema, muchas veces nos impide comprender lo que ocurre en la mente de quienes sufren violencia de género de una manera continuada.

Este síndrome en algunas mujeres maltratadas provoca una “adaptación psicológica” al sufrimiento, en la que las víctimas encuentran una posible salida a tanto dolor incontrolado, porque creen hallarse en una situación límite, ante la que no hay nada que hacer.

Por tanto, la falta de capacidad para reaccionar es consecuencia del deterioro psicológico que produce la violencia.

Mujeres violadas

En las mujeres violadas también surge la indefensión aprendida. Un alto porcentaje de mujeres reaccionan con pasividad ante el peligro incontrolado en el que se encuentran y se sienten incapaces de defenderse ante la superioridad del agresor, y el miedo, la humillación y el dolor al que se enfrentan les hace perder su capacidad de reacción.

La indefensión aprendida explica por qué tanta gente asume sin ningún tipo de rebelión su propia destrucción física y psicológica sin hacer nada por su parte.

No basta que los que nos rodean nos digan que hay que seguir adelante, que hay que actuar y cambiar, sino que es necesario primero desaprender la “indefensión aprendida” y recuperar la confianza en uno mismo y la motivación para seguir viviendo. En todos estos casos, la ayuda de un profesional de la psicología puede ser decisiva.

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YO POR MI HIJA “MATO” enero 28, 2016

Posted by auroradelprado in psicología.
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Esta frase, que a veces se pronuncia en sentido metafórico, para afirmar lo mucho que queremos a nuestros hijos, algunas madres llegan a hacerla realidad matando de verdad y afrontando todas sus consecuencias.

El crimen de León

El crimen cometido en esa ciudad conmovió a toda la sociedad. Una señora con pistola en mano y a plena luz del día mataba a la presidenta de la Diputación de León de un tiro por la espalda y dos más para rematarla.

La homicida acusaba a Isabel Carrasco, Presidenta de la Diputación, de haber arruinado la vida de su hija Triana. La había apartado del Partido Popular y de la Diputación y la perseguía judicialmente por una deuda de 6.500 euros.

Instinto de protección

La homicida confesa, probablemente, sentía a diario la presión de su hija Triana quejándose constantemente, porque Isabel Carrasco le estaba haciendo la vida imposible, relegándola de los cargos que ostentaba y día tras día la madre iba quemándose más y más por dentro, sin saber qué hacer para que su hija dejara de sufrir el tormento por el que parecía estar pasando.

La mayoría de las madres sabemos que, cuando alguien le hace daño a nuestros hijos, el instinto de madre nos aflora y a veces nos hierve la sangre, porque lo sentimos más que si nos lo hicieran a nosotras mismas.

Este instinto innato de protección es bueno, sobre todo, en la infancia para proteger a los niños, aunque los padres debemos estar ahí siempre al lado de nuestros hijos por su bien. Pero este instinto de protección no se puede llevar, como en el caso del crimen de León, hasta las últimas consecuencias, matando a sangre fría.

Matar no es la solución

Por mucho que queramos a nuestros hijos y por mucho que les queramos proteger, lo que está claro es que matar nunca es la solución a cualquier problema que tengan, por muy grave que sea, porque siempre hay alternativas razonables, que no conlleven  privar de la vida a ningún ser humano y a destrozar nuestra vida hasta el final.

La madre de Triana ha demostrado no ver más allá. Comenzó a odiar a Isabel Carrasco, porque era la persona que le estaba haciendo daño a su hija y pensó que la única solución era matarla y que así terminaría el sufrimiento de su hija y el suyo propio.

Tal era la obsesión por terminar con la vida de Isabel Carrasco que llevaban dos años intentando el crimen, pensando que era la mejor solución a sus problemas.

Alternativas

Y lo curioso de este caso es que ni la madre ni la hija vieron otras alternativas al crimen, y por supuesto siempre las hay. Porque si Triana está muy bien preparada intelectualmente, siempre podían haber cambiado de residencia,  intentado trabajar demostrando su valía. No somos árboles, podemos cambiar de sitio cuando en el que estamos nos sintamos incómodos, y no pensar que el mundo se acaba en tu ciudad.

Matar a alguien no es una solución inteligente, porque aunque el que mata piensa que todo lo tiene controlado y que no lo pillarán, lo cierto es que, según las estadísticas, en el 60% de los asesinatos detienen al asesino, y el 40% se quedan sin resolver. Por tanto, el que mata se arriesga a que lo descubran, como en este caso en que la homicida iba disfrazada, pero hubo testigos que la reconocieron perfectamente.

Vidas destrozadas

Con el crimen que ha realizado la madre de Triana, además de quitarle la vida a Isabel Carrasco, ha destrozado también a su familia, además de haber arruinado su propia vida para siempre, la de su hija y, seguramente, la de toda su familia.

Probablemente, ella no contempló la posibilidad de que la pillaran “infraganti”, como así fue, y tampoco pensó la que se le vendría encima. Solo pensaba en matar a Isabel, creyendo que después todo sería mejor para su hija y para ella. Por eso confiesa que  no se arrepiente de haber matado a Isabel, porque en su fuero interno llegó a creerse que esa era su misión de madre, acabar con la enemiga de su hija, para que esta fuera feliz, y consiguió lo primero, pero no lo segundo.

Casos aislados

Afortunadamente, estos casos son aislados y por ello tienen tantísima repercusión en la sociedad, pero yo me pregunto, ¿qué tipo de educación ha recibido la homicida, para llegar a ese extremo de quitarle la vida a alguien a sangre fría? Y ¿qué clase de educación ha recibido la hija para no disuadir a su madre de la locura que quería hacer y que ambas conocían?

Tengo la esperanza de que las dos recapacitarán en la cárcel. Tiempo van a tener y, aunque no puedan devolverle la vida a Isabel Carrasco, lleguen a arrepentirse de la locura que han llevado a cabo.

AMARGADAS enero 18, 2016

Posted by auroradelprado in psicología.
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La mayoría de las personas están felices de haber nacido y saben que lo mejor que tienen es la vida, pero hay algunas personas que no querrían haber nacido no disfrutan de la vida y están la mayor parte del tiempo amargadas.
Pablo se lamentaba de que su madre nacida en un país extranjero hubiera venido a España, porque aquí conoció a su marido se casaron, él fue el primer hijo de dicha relación, y decía que si no hubiera venido él no habría nacido. Es muy doloroso escuchar esta afirmación porque supone una carga de amargura muy grande que Pablo lleva consigo en su vida y que le debe hacer muy infeliz.

Una vida triste
Este tipo de personas, suelen vivir sin disfrutar porque todo lo ven desde la perspectiva negativa, no ven alicientes en la vida, ni suelen tener ilusiones y menos entusiasmo por nada, suelen ser personas calladas y tienden al aislamiento.
Algunas intentan llevar una vida normal dejándose llevar por las costumbres de los demás, pero la enorme amargura que llevan dentro, por mucho que la quieran disimular de vez en cuando aflora y las personas que conviven con ellas no entienden nada, porque de repente parece que están enfadadas sin haber pasado nada significativo, se convierten en auténticos zombis vivientes, que deambulan por la casa con su cara amargada y sin dar ninguna explicación del por qué se sienten así.

Dosis de paciencia
Quienes conviven con estas personas amargadas tienen que tener dosis altas de paciencia para comprenderlas, al principio de la convivencia lo pasan realmente mal, porque cuando les aflora la amargura, se preguntan si son ellas las culpables de cómo se sienten las personas así, les suelen preguntar por lo que les pasa, pero las personas amargadas no suelen hablar, ni dar ninguna explicación, y les molesta además que le pregunten, realmente están enfadadas con el mundo entero porque tienen una lucha interior constante.
Por tanto, después de pasar una serie de crisis parecidas deciden no volver a preguntarles y lo único que aprenden es que tienen que esperar a que se les pase la crisis y la amargura vuelva de nuevo a su sitio rezagada y se restaure de nuevo el equilibrio anterior.

Una noche más
Pablo cada vez que llega la noche y se va a acostar repite la misma frase, “una noche más”. A estas personas les pesa la vida, y cuando se van a dormir en lugar de acordarse de todo lo bueno que les ha pasado durante el día, o en lugar de dar las gracias por todo lo positivo que tienen como esposa, hijos amigos, salud, solo afrontan la vida como una carga más.
Creen que la vida no es como ellos quisieran, y que se les va de las manos sin haberla vivido de otra manera, por tanto, es otra razón para seguir amargándose, creen que la persona con la que conviven no es la ideal que ellos hubieran querido, creen haberse equivocado, incluso a veces se plantean que hubiera sido mejor no haber formado una familia.

Contradictorias
Al mismo tiempo son contradictorias, porque aunque están amargadas y perciben la vida como una carga, tienen un miedo terrible a envejecer, llevándolo fatal, incluso algunos tienen miedo a volar.
Esto es incongruente, porque si no aman la vida, no tendrían tanto miedo a morir.

Si quieren pueden cambiar
Si son conscientes del problema que tienen pueden cambiar, comenzando por su actitud hacia la vida, intentando ver lo bueno que tienen y empezar a valorarlo. Es difícil desprogramarse y volver a programarse de forma diferente pero no es imposible.
Si se sienten incapaces, porque la habituación pesa mucho, siempre pueden acudir a un profesional de la psicología, que para eso estamos, que con un buen entrenamiento en educación emocional, podrá lograr ser mucho más feliz el resto de su vida.

NO SIN MI OSO diciembre 18, 2015

Posted by auroradelprado in psicología.
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Existen algunas personas adultas que acostumbran a dormir con ositos de peluche, o mantitas, o cualquier otro objeto significativo para ellas. Estos objetos llegan a formar parte de un ritual en sus vidas, les tranquilizan y les proporcionan seguridad, calma y, en la mayoría de las ocasiones, les cuesta mucho prescindir de ellos.

Estudio científico

En el Reino Unido, Travelodge realizó un estudio científico con una muestra de 6.000 personas adultas, que reveló que el 35% de los adultos británicos duermen con un oso de peluche. Abrazar a su oso preferido, les proporciona sensación de calma y, al mismo tiempo, les ayuda a eliminar el estrés, después de un duro día de trabajo.

El estudio se llevó a cabo porque, en los últimos 12 meses, la cadena hotelera había recogido más de 75.000 osos de peluche olvidados por sus dueños en 452 hoteles Travelodge y demuestra la enorme fascinación de los británicos por dormir con un oso de peluche.

Crean dependencia

Los resultados de las investigaciones demostraron, además, que el 25% de los varones confesaban llevar consigo a su osito de peluche en sus viajes de negocios y de vacaciones, ya que ello les hacía sentir como en casa.

Este comportamiento no les suele causar vergüenza alguna, porque el estudio demostró que sólo 1 de cada 10 hombres solteros esconde el osito cuando duermen con su novia y el 14% de los hombres casados lo guarda en un armario, o debajo de la cama, cuando vienen familiares o amigos a la casa.

La costumbre de dormir con un osito, o con cualquier otro objeto, comienza en la niñez. Los niños se acostumbran y este condicionamiento se puede alargar hasta la edad adulta, por lo que hay muchas personas que conservan sus ositos de peluche, o su mantita, que son fundamentales a la hora de dormir y, si les faltan, les puede originar ansiedad y desasosiego.

El mejor amigo

El estudio demostró también que el 15% de los hombres y el 10% de las mujeres confesaron que consideraban a los ositos de peluche como su mejor amigo, con el que compartían todos los problemas y demás emociones íntimas.

Rosa tiene más de 50 años y duerme siempre con un osito de peluche, que conserva desde su infancia. Le acompaña en todos sus viajes. Fue invitada a la casa de una familia que tenía niños pequeños y Rosa había dejado a su osito sobre la cama donde iba a dormir. Cuando estaba reunida con la familia en el salón de la casa, apareció uno de los niños con el osito y Rosa, inmediatamente, se dirigió hacia el niño diciéndole que ese osito era de ella y que no era para jugar.

Le explicó a la familia que el osito duerme con ella desde niña, y jamás se había separado de él. La explicación que les dió era que le ayudaba a canalizar mejor sus emociones.

Felicidad y seguridad

Dawn James, editor de la revista “Teddy Bear Times”, ha declarado que “los teddy bears” representan la felicidad y la seguridad en la infancia.

Para muchos niños, el osito es su mejor amigo. Siempre está ahí, no les falla nunca, les escucha y jamás les critica y se aferran a él cuando tienen miedo. Algunos opinan, que la idea de esta necesidad de dormir con un oso de peluche se puede relacionar con carencias de afecto durante la infancia. El niño dueño del osito necesita más atención y no la encuentra en las personas de su entorno, por lo que se aferra a su oso de peluche, el cual se convierte en un sustituto del afecto, llegándose a convertir en la seguridad, el cariño y la paz que necesita.

De mayores, estos objetos de apego les ayudan a sobrellevar mejor los problemas y demás situaciones difíciles que se le presentan en la vida. El osito les recuerda los momentos felices que vivieron con él durante la infancia y les asegura que lo que les está sucediendo ahora no es tan grave y pasará.

Por tanto, este condicionamiento infantil es tan tranquilizador y relajante, que muchos adultos se aferran al oso de su infancia, porque lo consideran un verdadero amigo para toda la vida. Por supuesto, esta costumbre no tiene ninguna implicación negativa y es saludable, mientras les sirva para evitar el estrés, relajarse, calmarse y vivir más felices.

AMY WINEHOUSE julio 24, 2015

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Existen numerosos ejemplos de personas que no saben digerir, de forma natural y sana, el haber llegado a la cima de su profesión, o a las que el éxito no les produce la satisfacción que esperaban y, entonces, suelen tomar caminos erróneos que, a veces, les lleva a terminar de forma trágica, como en este caso.
El equilibrio emocional es fundamental en la vida: hay que saber afrontar las situaciones extraordinarias y aprovecharlas de forma razonable para crecer y enriquecerse a nivel personal.

Conducta autodestructiva
Amy llevaba largo tiempo maltratándose con los excesos del alcohol y las drogas. Ella, por supuesto, sabía que lo que hacía estaba mal y que le perjudicaba notablemente, pero repetía insistentemente en sus canciones que no quería rehabilitarse. Se había habituado, había aprendido una forma de vivir en la que mezclaba el glamour de sus actuaciones con otros ingredientes poco saludables, que llegaban a notarse en el escenario, como en sus últimas actuaciones.

Un gran talento
Amy tenía un enorme talento para cantar; era una de las mejores voces de su tiempo, digna ganadora de numerosos premios. Pero tener talento en un área concreta no significa que en las otras áreas también seas inteligente.
Porque Amy no fue una buena gestora de su vida. No fue lista para vivir de forma feliz el enorme privilegio de poseer una preciosa voz, ni para saber quitarse de en medio lo que le estaba perjudicando, sabiendo que ello le limitaba tanto a nivel profesional como personal.

Amy no era feliz en su vida
Una persona que tiene que recurrir al alcohol y a las drogas, generalmente, no es una persona feliz; es una persona con carencias y desequilibrios importantes que necesita evadirse para evitar el sufrimiento que ellos le producen.
Amy estaba rodeada de personas. Tenía muchos fans, amigos, una familia que la quería; incluso, el día anterior a su muerte había comido con su madre a quien confesó que quería. Pero, a pesar de todo, Amy debía sentirse muy sola en medio de su espectacular éxito.

Era cuestión de tiempo
La madre de Amy comentó a los periodistas que era cuestión de tiempo. Esto significaba que conocía perfectamente los graves problemas que tenía su hija y que también debía sufrir muchísimo cuando veía el estado lamentable al que le llevaban sus excesos.
Sus padres, probablemente, han intentado ayudarle, le habrán dado los mejores consejos, le habrán ofrecido en todo momento su apoyo incondicional. Pero si Amy no quería salir del infierno en el que estaba metida, sus esfuerzos eran una misión imposible. Para poder rehabilitarse, en primer lugar, hay que reconocer la existencia del problema y, a partir de ahí, queda un largo camino hasta la recuperación.

Dependencia y falta de control
Amy tenía una importante dependencia del alcohol y otras drogas y, en su estado, era muy difícil curarse sin ingresar en un centro de desintoxicación, con personas expertas que le cuidaran.
Su vida claramente estaba fuera de control. Su falta de habilidades era evidente y, una vez más, se demuestra que la asignatura de aprender a vivir estaba ausente. Es preciso aprender a enfrentarse a los problemas, a resolver situaciones conflictivas de forma positiva, en definitiva, a saber afrontar la vida, con optimismo, alegría y ganas de vivir.

Su peor enemiga
Se puede considerar que Amy ha sido, ella misma, su peor enemiga. A pesar de lo importante y reconocida que era en todo el mundo, ella no se valoraba, ni se quería; probablemente, no se creía lo buena cantante que era, ni el cariño que le demostraban las personas que la rodeaban.
Ella debía de vivir en su mundo particular, que necesitaba llenar de sustancias tóxicas para evadirse de la realidad que ella creía vivir. Y, por supuesto, esa realidad no le gustaba y no le hacía feliz.

Ilusión y entusiasmo
En la vida, son fundamentales la ilusión y el entusiasmo. Poner ilusión en el trabajo, generalmente, produce satisfacción y si, además, le añadimos entusiasmo, la satisfacción queda asegurada, al mismo tiempo que el bienestar y la seguridad en uno mismo. Por tanto, si lo que se hace en la vida satisface, ello será, a su vez, un incentivo para hacerlo cada vez mejor.
Pero en el caso de Amy, la satisfacción parece que brillaba por su ausencia y, debido a las circunstancias que le rodeaban, no supo, ni quiso, encontrar el camino correcto, para continuar, aquí entre nosotros, deleitándonos con su maravillosa voz y sus preciosas canciones.

PRESIÓN EXCESIVA abril 6, 2015

Posted by auroradelprado in psicología.
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En algunas ocasiones, la influencia de los padres en los hijos resulta negativa, en particular, cuando estos están frustrados por no haber llegado a ser lo que querían en la vida. Es entonces cuando pretenden que sus hijos sean lo que ellos no pudieron ser.
A algunos niños desde muy pequeños les inculcan sus preferencias y les imponen las actividades que ellos quieren que sus hijos realicen, pensando que en algún momento cumplirán el sueño que ellos no pudieron alcanzar.

Pensar más en los hijos
Pero conviene ser cauto con las frustraciones. Nadie debe intentar vivir en los hijos los deseos que en su momento no pudo conseguir. Algunos padres tratan de compensar su fracaso intentando que alguno de sus hijos llegue a donde ellos no pudieron, lo que convierte sus vidas en una verdadera obsesión que, a su vez, transmiten a sus hijos haciéndoles víctimas de su propia frustración, porque esta actitud puede llegar a convertir a los hijos en unas víctimas y en unos seres desgraciados, cuando los hijos se traen al mundo para que sean felices.

Como diversión
Al principio, los padres llevan a sus hijos a practicar cualquier tipo de actividad recreativa para ocupar el tiempo en algo divertido e importante para su futuro crecimiento. Muchos niños comienzan a practicar deportes inducidos por sus padres, por diversión, pero algunos padres terminan generándoles una presión excesiva poco saludable.
Si los padres proyectan en sus hijos sus propios deseos, cuando observan que estos no se cumplirán, como sucede la mayoría de las veces, porque evidentemente los niños no están todos capacitados ni dotados para lo que sus padres quieren, entonces comienzan las exigencias desproporcionadas, produciendo en los niños, dichas prácticas, un auténtico calvario.

Presión en los estudios
La presión excesiva también es ejercida en numerosas ocasiones en los estudios. No es raro escuchar a muchos padres: “Mi hijo terminará una carrera universitaria, ya que yo no la acabé”. Esta espina que ellos tienen clavada a menudo se convierte en auténtica presión hacia los hijos.
Un niño de 12 años, llamémosle Fidel, acudió a la consulta acompañado de su madre, porque había intentado suicidarse en la bañera cortándose la venas. A la pregunta ¿por qué?, su respuesta fue la siguiente: había suspendido tres asignaturas en la última evaluación. Según él, iba a un colegio muy bueno, junto a sus dos hermanos mayores y al que también había ido su padre. En ese colegio no dejaban pasar al siguiente curso con tres asignaturas pendientes y tendría que repetir.
Fidel se sentía mal solo de pensar en repetir. Tendría que dejar a todos sus compañeros, sería una auténtica vergüenza para toda la familia. Además, en este colegio solo dejaban repetir una vez, por tanto, si tuviera que volver a repetir lo expulsarían del colegio y eso sería terrible, porque no podría ir a la universidad y sería el único de la familia que no tendría estudios universitarios. Sería el marginado de la casa.
Cuando Fidel iba con su padre al supermercado, este le decía: “¿Ves a todos estos reponedores? Ganan una miseria”. Y Fidel pensaba: “si no gano dinero nadie me querrá y no tendré novia, y me quedaré el resto de mi vida solo, y esto sería insoportable”.
La presión ejercida por parte de la familia, le había creado en Fidel una serie de ideas irracionales que le habían llevado a quitarse la vida.

Qué genera la presión excesiva
Esta presión excesiva genera en algunos niños decepción, angustia, ansiedad, depresión, desequilibrio e inestabilidad emocional. Pierden poco a poco la confianza en sí mismos, en un detrimento de su autoestima.
Estos niños se sienten acorralados ante las demandas del padre o de la madre, que por otro lado siempre recurren al eslogan típico, “todo lo hacemos por tu bien”, con lo cual los niños se sienten indefensos y la mayoría no se revelan ante esta situación tan injusta.

Influencia de la familia
Es inevitable que la familia influya en el futuro de los hijos, pero siempre ha de ser de forma saludable. Porque nosotros no somos los dueños de nuestros hijos. Desde que nacen tenemos el privilegio y la oportunidad de educarles, orientarles, dándoles todo nuestro amor, para que se conviertan en adultos sanos y aptos para la sociedad.
Cada niño es su propio dueño, son personas únicas y deben valorarse como tal y una de las mejores formas de valorarlos es descubrir sus cualidades y aptitudes y de esa forma animarles a potenciarlas y sacar el mayor provecho de sus preferencias para su futuro y para que su vida sea feliz.
Pero la influencia familiar no debe ser percibida como una imposición, como una exigencia, porque los hijos pueden llegar a sentir que el mero hecho de satisfacer a sus padres es el único camino en la vida.

TRAGEDIA AÉREA EN LOS ALPES marzo 29, 2015

Posted by auroradelprado in psicología.
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El pasado martes día 24 recibíamos la noticia de una tragedia aérea. Un avión se había estrellado en los Alpes franceses con 150 personas a bordo y, desde el principio, se pensó que seguramente no habría supervivientes. La conmoción fue a nivel mundial.
El jueves día 26 por la mañana, el fiscal francés Brice Robin informaba que la caja negra encontrada desvelaba que el copiloto Andreas Lubitz se había encerrado en la cabina y había activado los mandos para el descenso.
Antes del despegue, el comandante Sondenheimer le había dicho al copiloto Andreas Lubitz que no había podido ir al baño en Barcelona, a lo que el copiloto Andreas contestó que podía ir en cualquier momento.
Una vez que el comandante se ausentó para ir al baño, Andreas Lobitz se vio solo en la cabina y aprovechó entonces para bloquear la puerta blindada, antes de poner el avión en modo de descenso hacía las montañas.

Andreas actuó deliberadamente para estrellar el avión
A las 10:29 horas, el radar del tráfico aéreo detectó que el avión comenzaba a descender y tres minutos después, los controladores intentaron contactar con el avión, pero no recibieron respuesta.
El comandante, al darse cuenta de esto, intentó derribar la puerta de la cabina hasta el final.

Quién era Andreas Lubitz
Andreas Lubitz, era un copiloto formado en la escuela de vuelo Lufthansa; una persona mentalmente inestable, con problemas de depresión desde hacía tiempo, incluso hasta el punto de tener que interrumpir su formación de piloto durante seis meses por dichos problemas. A pesar de todo, consiguió la licencia y comenzó a trabajar, porque su obsesión en la vida era volar.
Estaba recibiendo tratamiento psiquiátrico por una profunda depresión hasta el mismo día de la tragedia, según confirmó un familiar. También, Andreas hacía algunas semanas había roto con su novia con la que llevaba siete años.
En la actualidad, Andreas había ocultado sus problemas. Seguía trabajando en la compañía, a pesar de estar de baja por algún problema psiquiátrico, según los partes de varios médicos encontrados en la casa del copiloto.

Depresión severa
Si realmente Andreas tenía depresión severa, probablemente tendría pocas ganas de hacer nada, por tanto, probablemente estaba tomando antidepresivos, que era lo que le daba el ánimo suficiente para ir a trabajar a pesar de sentirse mal. Pero a veces, y según manifiestan los estudios realizados, los antidepresivos pueden dar también ese valor extra, que necesita el deprimido que tenga en su mente la idea del suicidio, para llevarlo a cabo. Y de hecho está demostrado que así pasa.
A la depresión severa que padecía Andreas, acentuada por la insistencia de los médicos en que no podía volar, además de una ruptura reciente con la novia con la que pensaba casarse en breve, se le sumaba otra circunstancia negativa más y es que estaba visitando especialistas por unos problemas en su visión, lo cual sería una dificultad añadida para no poder volar en el futuro. Esto debía ser algo horrible para él por frustrar el sueño de su vida, que era volar.

La triada cognitiva
Cuando una persona padece depresión severa, surge la triada cognitiva, visión negativa de sí mismo, del mundo y del futuro. Sufren la pérdida mayor que puede padecer un ser humano, la pérdida de su propio “yo”. Y esto les origina un enorme sufrimiento.
En el caso de Andreas, al ser diagnosticado con una depresión severa, está claro que tal sufrimiento se pudo producir, de modo que el suicidio podría rondar por su cabeza y estaba esperando la circunstancia y el momento oportuno para hacerlo.
Andreas decide que el momento ha llegado, por las circunstancias favorables que encuentra al quedarse solo en la cabina, por haberse ausentado el Comandante. Activa su plan predeterminado, que tenía seguro planeado desde hacía algún tiempo.

Solo pensaba en él
Cuando Andreas Lubitz decide suicidarse, en lo único que piensa es en él, en que va a terminar de una vez por todas con el sufrimiento que está padeciendo, por saber que no podrá volar por prescripción facultativa, por los problemas de visión, para más inri, y por la ruptura con su novia con la pensaba casarse.
Los deprimidos tienen una visión distorsionada de sí mismos y del mundo. Lo ven todo negro, no ven ninguna alternativa posible. Aunque solo algunos eligen el suicidio.
Andreas Lubitz eligió el suicidio y en lo que menos pensaba en el momento de suicidarse era en las 149 personas que iban a perder la vida al mismo tiempo que él, porque en esos momentos solo le importaba la realización del plan que tan pensado tenía y que pondría fin a su enorme sufrimiento.
Aunque hubiera pensado en otras formas de suicidio, probablemente las habría desechado, porque esta forma para él era muy significativa en su vida, era como una última venganza por no poder cumplir el sueño de toda su vida.

¿Qué hay que hacer para que esto no vuelva a suceder?
Afortunadamente, es un caso excepcional, pero debemos intentar que algo parecido no vuelva a suceder nunca.
Estoy de acuerdo con el fiscal de Marsella, Brice Robin, encargado del siniestro del avión Germanwings, que ha declarado que el incidente es un caso de “homicidio involuntario” porque no cree que el copiloto Andreas Lubitz tuviera intención de matar a los pasajeros a la hora de estallar el avión. Para considerarse asesinato “debía haber sido consciente de que quería matar” explico Robin.
A raíz de este accidente, se procederá a implantar determinados cambios para mejorar la seguridad de los pasajeros. Las aerolineas de diversas partes del mundo harán que en todo momento del vuelo haya dos integrantes de la tripulación en la cabina.
También sería muy importante que tanto las compañías aéreas, como las terrestres y marítimas tuvieran más control sobre la salud tanto física como mental de pilotos, conductores de autobuses, de trenes, de cruceros etc., por la enorme responsabilidad que requiere su trabajo, al trasportar a cientos de personas constantemente.

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EL CISNE NEGRO “LA DANZA DE LA VIDA” marzo 18, 2015

Posted by auroradelprado in psicología.
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Hay casos en que la influencia de los padres resulta negativa, en particular, cuando están frustrados por no haber llegado a ser lo que querían.

Entonces, tratan de compensar su fracaso haciendo que alguno de sus hijos llegue adonde ellos no pudieron, lo que se convierte en sus vidas en una verdadera obsesión, que, a su vez, transmiten a sus hijos, haciéndoles víctimas de su frustración.

La protagonista es víctima de su propia madre
Nina (interpretada por la actriz Natalie Portman), que es bailarina en una importante compañía de ballet, influida claramente por su madre, hace de su profesión la única razón de vivir, lo que la lleva a tratar de conseguir la perfección, que, a menudo, va unida a la obsesión.

La relación con su madre es tremendamente tensa, porque esta la sigue tratando como a una niña e intenta controlar su vida por completo, ya que, en definitiva, la vive como si fuera la suya propia.

Nina no es feliz porque no está viviendo su vida, sino la que quiere su madre. Hay una lucha latente entre la niña y la mujer que es, la cual, por ejemplo, reprime su impulso sexual, manifestado en ocasiones hacia el director del ballet, liberándolo a través de la masturbación.

La rivalidad agrava el problema
Nina, a pesar de ser una excelente bailarina, tiene dificultades en la interacción con sus compañeras debido a la fuerte competencia por llegar a conseguir el puesto principal en el ballet, y eso le ocasiona un mayor sufrimiento.

En particular, la rivalidad de Nina con su compañera Lily (interpretada por Mila Kunis) cobra una enorme importancia, cuando se trata de conseguir el elusivo premio del estreno de “El lago de los cisnes” y comienza una guerra entre las participantes en la que vale absolutamente todo, para llegar donde se proponen.

Cuando existe rivalidad, todo vale
Los medios que se utilizan en casos de rivalidad profesional, generalmente, no son los más apropiados, pero es una guerra en la que todo sirve y, así, Lily arranca a Nina de los brazos de su absorbente madre, con el disgusto de esta, para llevarla a su terreno, donde tratará de obstaculizar que consiga el puesto de primera bailarina.

Para ello, se sirve del alcohol y de las drogas, dejando, finalmente, a Nina completamente anulada y perjudicándola para conseguir su meta. Así, el sufrimiento de la víctima se potencia y la tensión aumenta.

La tragedia de haber sido y dejar de ser
El guionista de la película, John McLaughlin, también expone la enorme tragedia que supone haber sido y, después, dejar de ser. La anterior primera bailarina del ballet es ya cuarentona y un buen día el director decide prescindir de ella, anunciándolo en público durante una fiesta, mientras comienzan los ensayos para elegir a otra.

En esta situación, que se suele dar con frecuencia en numerosos trabajos, se suma el escarnio público a la dificultad de aceptar el final de la propia carrera y, en este caso, la bailarina jubilada lo vive de forma trágica: sufre un gravísimo accidente y es ingresada en un hospital.

Cuando termina una fase de sus vidas, hay personas que no ven alternativas y no saben adaptarse a las circunstancias.

La obsesión por la perfección puede desequilibrar la mente
Este tema, asimismo, lo toca maravillosamente bien John McLaughlin. Por fin, y a pesar de todos los obstáculos, Nina consigue el puesto de primera bailarina en el futuro estreno del ballet.

Pero esto que, en principio, tendría que hacerla inmensamente feliz, porque ella cree que es lo que más desea en la vida, inducida por su madre, en realidad, le produce un exceso de autoexigencia, de responsabilidad y un enorme miedo a no ser perfecta, lo cual le obliga a ensayar constantemente, sin descanso, produciéndole un agotamiento nervioso y una confusión mental que la incapacita para distinguir entre realidad y ficción.

La incapacidad para distinguir realidad y ficción
Este tipo de incapacidad puede producir un desdoblamiento de personalidad en el que se ven y se hacen cosas totalmente irreales. Y, así, Nina vive un enfrentamiento con su rival, Lily, en el que Nina mata a su compañera, aunque, en realidad, el enfrentamiento es con ella misma que es la que termina de verdad matándose.

Otro desdoblamiento que ocurre durante la representación es que, en su obsesión por la perfección, se ve trasformada en un auténtico cisne negro, viviéndolo como tal.

Conclusiones

Esta genial película nos transmite, pues, varios mensajes, como el de la conveniencia de ser cautos con las frustraciones de cada cual: nadie debe intentar vivir en los hijos la vida que no se pudo dar a sí mismo, porque esto puede llegar a convertirlos en unos desgraciados y los hijos se traen al mundo, principalmente, para que sean felices.

Otro mensaje es el del respeto que debería primar en todas las profesiones, de modo que consiga el mejor puesto el que más vale, no el que llegue allí después de pisar a todos los demás.

En tercer lugar, la importancia de asumir que un día se puede dejar de ser lo que se es ahora, porque la suerte o las circunstancias cambien. Y que esto hay que afrontarlo como algo normal y pensar que hay muchas más alternativas en la vida para seguir siendo feliz.

Y que la búsqueda excesiva de la perfección conlleva muchísimo sufrimiento y, en casos extremos como el de esta película, un desequilibrio mental. La perfección no existe; somos humanos. Aceptémoslo

CONFIA EN TI diciembre 14, 2014

Posted by auroradelprado in psicología.
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FOTO GAYTTTTTTTTTTTTTTTTTTT

Está demostrado que la felicidad depende de nosotros mismos y no de nuestras circunstancias.
También se ha demostrado que cuando controlamos nuestros pensamientos somos dueños de nuestras emociones y, por tanto, a las circunstancias hay que verlas como oportunidades para desarrollar nuevas habilidades y recursos.

Lo que nos pasa no es lo importante
Es cierto. Lo importante no es lo que nos pasa, sino cómo lo percibimos, lo que pensamos acerca de lo que nos pasa, porque esto es lo que hace que nos sintamos bien o mal.
O sea, que es preciso conocer nuestros pensamientos para poder controlarlos y para ponerlos a trabajar en nuestro beneficio y no en contra de él. Lo que nos decimos a nosotros mismos es lo importante, así que nosotros somos los únicos responsables de nuestros estados de ánimo.

Los pensamientos son los responsables
Nuestros pensamientos influyen directamente en nuestras emociones, de modo que si aprendemos a controlar nuestros pensamientos seremos capaces de controlar nuestra vida.
Porque podemos sentirnos bien, aunque la realidad que vivamos sea difícil. Los humanos nos sentimos más satisfechos cuando tenemos que esforzarnos mucho para conseguir algo, que cuando lo logramos sin haber invertido apenas esfuerzo.

Afrontar la situación
Aunque la situación sea difícil, hay que afrontarla, no huir de ella, porque la solución está dentro de nosotros. Hemos de aceptar que los pensamientos causan las emociones. Por tanto, cuando las circunstancias sean difíciles, quejarse o enfadarse con la situación no resuelve nada y nos hace sentir impotentes.
Así que, por muy difíciles que sean las circunstancias, siempre habrá algo que se pueda hacer. Podemos preguntarnos: ¿Qué es lo que yo puedo hacer para mejorar la situación? Y siempre habrá algo que hacer. Hemos de sentirnos bien con nosotros mismos, porque solo hay dos opciones: o nos sentimos bien con nosotros mismos, a pesar de las circunstancias adversas, o nos dejamos llevar por estas.

Animarnos
Es fundamental animarnos. Hemos de decirnos frases positivas como: “Todo saldrá bien”, “Esto se me pasará”, “No es para tanto”, porque hay que confiar en uno mismo, controlando nuestros pensamientos y poniéndolos a nuestro servicio, para salir adelante.
También hay que aprender de las equivocaciones del pasado, e intentar que no nos vuelvan a pasar. Porque no son los acontecimientos de nuestra vida los que determinan nuestro presente o nuestro futuro, son nuestros pensamientos los causantes de que, aunque haya pasado el tiempo, nos sintamos mal.

Capacidad de elegir
Las personas tenemos la capacidad de elegir a nuestras amistades, pero ellos no son los dueños de nuestros pensamientos, y por tanto no pueden controlar nuestra vida. Siempre habrá muchas personas a las que les caemos bien, no hay que tener en cuenta a quienes les caemos mal. Porque es absolutamente imposible caerle bien a todo el mundo.
No podemos controlar lo que los demás piensan, pero sí podemos controlar lo que pensamos nosotros. Nuestra vida es nuestra y no importa lo que otros piensan.

Desconectar
No es nada saludable llevarnos el trabajo a nuestra casa. Aparte de causarnos estrés, nadie nos paga por seguir pensando en el trabajo durante las horas libres.
El estrés se ha demostrado que se da con frecuencia en el medio laboral, por el exceso de preocupaciones. Es preciso controlarlo para evitar males mayores y se puede hacer con relativa facilidad a través de la relajación, practicando la respiración diafragmática.

Aprender a adaptarse
Las circunstancias de la vida no siempre son favorables. Tenemos que adaptarnos a los acontecimientos que nos rodean. Enfadarnos, quejarnos, no sirve para nada y es negativo para quien lo hace; siempre hay que buscar lo positivo en todas las situaciones, intentar que las situaciones actúen en favor, no en contra.
Hay que actuar. La pasividad, el regodearnos en lo negativo no nos lleva a ninguna parte, porque eso nos paraliza. Siempre va haber algo que se pueda hacer y hemos de ponerlo en práctica de inmediato.

Las ilusiones son vitales
La ilusión y el entusiasmo son fundamentales en nuestra vida, ya que sin ilusión es muy difícil vivir. Por tanto, es importante tener objetivos en nuestra vida.
Realizar cosas que nos gusten, ilusionarse de nuevo, ayudará a salir de situaciones difíciles. Hay que poner los pensamientos siempre al servicio de nuestros objetivos.
Si nos damos cuenta de lo que estamos pensando, aprenderemos a controlarlo para que no nos influya negativamente. Eso significa poner nuestros pensamientos a nuestro servicio, creando y provocando pensamientos positivos.
Cuando estamos mal, podemos elegir entre tirar la toalla, intentar superar la situación, intentar controlar los pensamientos que nos producen el malestar, o adelantarnos, controlando los pensamientos negativos y poniendo en su lugar los positivos. La última opción es la mejor.

Ser feliz
Las personas pueden ser felices o infelices no por lo que les pasa, sino por cómo afrontan la vida.
Si ponemos nuestra mente a trabajar para nosotros, observaremos resultados positivos, pero si la ponemos en nuestra contra, si perdemos la confianza en nosotros mismos, nuestra vida se derrumbará.
De modo que es importante no depender de los demás, y estar bien con nosotros mismos. Si alguien nos tiene envidia, no será un problema nuestro, sino de la persona que nos tiene envidia. Poner nuestra mente a nuestro favor, porque de ello dependerá nuestra felicidad.

EL SÍNDROME PRENAVIDEÑO diciembre 1, 2014

Posted by auroradelprado in psicología.
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nieve

Todos los años sucede lo mismo. Dos meses antes de las fiestas navideñas, comienza el bombardeo de la publicidad con anuncios en prensa, televisión, escaparates, centros comerciales, etc. Es como una programación social, impuesta en unas fechas determinadas, donde parece obligarse a la gente a ser feliz, a estar alegre… y a comprar.

Estos mensajes de felicidad que nos llegan por todas partes, pueden provocar ansiedad en muchas personas. Y tanta alegría anunciada llega a deprimir a algunos. La demanda de que todo el mundo, al mismo tiempo, sea feliz, agobia y son bastantes los que desearían pasar de largo por la Navidad.

La tradición se impone
Pero son fechas en que lo tradicional manda y lo tradicional es, por ejemplo, que en Nochebuena se reúna toda la familia para cenar. Aquí no hay “escaqueos” que valgan; uno no se puede inventar una comida de negocios o algún congreso. ¡No cuela! Incluso a pesar de las posibles desavenencias que puedan existir entre los familiares, la cena es sagrada y va a tener lugar mal que a algunos les pese.

Y esto es, con frecuencia, fuente de “ansiedades anticipatorias”, pues las personas afectadas por el síndrome prenavideño visualizan la cena semanas o meses antes y si esta no es de su agrado, les comienza a producir angustia mucho antes de su celebración.

Los regalos navideños
Otro aspecto conflictivo de la fiesta navideña son los regalos, porque, a pesar del dicho popular de que “a caballo regalado no le mires los dientes”, hay quienes se ofenden públicamente por el regalo que reciben o por el que no llega nunca.

Todos los años, Marta compraba regalos para todos los miembros de la familia. Se esmeraba en tratar de encontrar el regalo idóneo en función de los gustos de cada uno. Pues bien, el pasado año se le ocurrió regalar a su tía y madrina, de 80 años de edad, una “mañanita” (ese tipo de toquilla o chal corto que suelen echarse por encima de los hombros en invierno algunas abuelas). Esto le ofendió enormemente, porque, según la madrina, en realidad era un modo encubierto de llamarla vieja. Gritó, muy enfadada, y arrojó el regalo, con rabia, junto al árbol de Navidad, delante de toda la familia, con la consiguiente humillación para Marta.

Las cenas con la empresa
También son tradicionales en Navidad las típicas cenas de empresa, terror de las personas tímidas sin habilidades sociales, o que padecen “fobia social” y son, por tanto, incapaces de enfrentarse a nadie y están pendientes en exceso de las opiniones ajenas. Lo pasan francamente mal; su ansiedad les produce inseguridad, bloqueo y rubor (reacción del sistema nervioso autónomo, que dilata los vasos sanguíneos de la cara). Están convencidos, erróneamente, de que todos se están dando cuenta de su vergüenza y de que van a ser objeto inminente de una crítica lacerante.

Luis estaba muy preocupado por la comida navideña de su empresa, porque él intentaba siempre no estar en grupo y, ahora, le producía una gran ansiedad solamente el hecho de imaginar que iba a estar rodeado de todos sus compañeros (y no siempre amigos), en un ambiente diferente al laboral y, por ello, impredecible de antemano.

Él presentía que se iba a sentir muy incómodo, que no sabría cómo reaccionar y que lo iban a criticar como un ser raro y antipático. Para superarlo, tuvo que acudir al psicólogo y trabajar su autoestima y habilidades sociales, exponiéndose gradual y mentalmente al típico ambiente empresarial prenavideño.

Balance del año
Asimismo, la Navidad es época propicia para hacer examen de conciencia o balance del año y, si después las expectativas no se cumplen, se genera una frustración que se traduce, como mínimo, en irritabilidad y mal humor.

Para evitarlo, es esencial que si no queda más remedio que marcarse metas, que estas sean, al menos, accesibles y acordes a nuestras posibilidades para evitarnos posteriores desengaños y desilusiones.

No obstante, y a pesar de todo lo anterior, lógicamente también hay mucha gente que está encantada con la Navidad, con los recuerdos infantiles que acarrea, con las reuniones familiares y con los regalos.

Estupendo. Pero precisamente en Navidad, los psicólogos deben acordarse especialmente de aquellas otras personas que, por innumerables razones, no lo pasan tan bien con estas fiestas.

Y, así, en las “terapias navideñas”, hay que procurar proporcionar las estrategias y recursos necesarios para que quienes padecen síndrome prenavideño sean capaces por sí mismos de hacer frente a sus dificultades y conseguir el equilibrio y el bienestar necesarios.