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LA TEORIA DE LAS VENTANAS ROTAS abril 28, 2014

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coche

En la Universidad de Stanford (EEUU), en 1969, el Profesor Philip Zimbardo, realizó un experimento de psicología social para estudiar el comportamiento humano.

Colocó dos coches idénticos, de la misma marca y del mismo color, en dos sitios diferentes. Uno lo dejó en el barrio del Bronx, uno de los más conflictivos de Nueva York, y el otro lo colocó en Palo Alto, una zona de clase alta y muy tranquila en California.

Marginalidad y delincuencia
El coche que habían dejado en el barrio del Bronx fue desvalijado en poco tiempo. Le quitaron las ruedas, el motor, los espejos, la radio. Se llevaron todo lo que les valía y destruyeron lo demás. Por el contrario, el coche que pusieron en Palo Alto, la zona rica de California, permaneció intacto durante una semana.

El comportamiento del Bronx confirmaba la teoría de que la delincuencia es mayor en las zonas donde el desorden, la suciedad, el deterioro y el maltrato son mayores. Los conservadores también coinciden con esta teoría.

Instinto destructivo
Después de una semana sin percances en el coche de Palo Alto, los investigadores decidieron romperle el cristal de una ventanilla para ver qué ocurría. El resultado fue sorprendente, pues en poco tiempo ocurrió lo mismo que había sucedido en el Bronx de Nueva York y entonces, lo mismo que allí, se dedicaron a robar, a destruir y a desvalijar el coche.

Los investigadores descubrieron que dejar sin reparar un cristal roto en un coche, y que, por tanto, parezca abandonado, puede desencadenar un comportamiento destructor y delictivo, incluso en un barrio tranquilo y seguro.

Este comportamiento desafortunado demostró que no solo está implicada la pobreza y la marginalidad, sino que parecen influir otros factores inherentes a la especie humana.

El deterioro y las conductas irracionales
Un cristal roto en un coche abandonado, puede sugerir que es algo que no le importa a nadie. El deterioro, al mismo tiempo, supone desinterés y que se puede hacer lo que se quiera con el vehículo, trasgrediendo normas y límites. Los comportamientos se vuelven destructivos y delictivos, llegando a conductas totalmente irracionales.

Si se rompe una ventana de un edificio y no se cambia a tiempo, algunas personas que lo observen comenzarán a romper los demás cristales hasta no dejar ni uno sano.

Lo mismo sucede con los parques y demás sitios públicos. Si se ensucian, se estropean y no se limpian, ni se arreglan los desperfectos, el deterioro irá en aumento y las personas dejarán de acudir a ellos y serán ocupados por delincuentes y gente de mal vivir. Por tanto, el desorden, la suciedad y el abandono suelen aumentar los males sociales, perjudicando notablemente el entorno.

Una sociedad con reglas y límites es más segura
A mediados de la década de los 80, el metro de Nueva York era uno de los lugares más peligroso de la ciudad. Se habían transgredido reglas y límites, no se había actuado a tiempo y el deterioro y la suciedad eran allí cada vez mayores. La primera ventana rota, no se había reparado a tiempo.

Entonces, se aplicó al lugar la teoría de “Las ventanas rotas” a la inversa. Empezaron por reparar los desperfectos menores, comenzando por limpiar los grafitis, la suciedad, sacando a los indigentes ebrios, a los que no pagaban el ticket, a los carteristas y evitando desórdenes.

Aplicaron la política de “Tolerancia cero”, que consiste en prohibir también los delitos considerados menores y, finalmente, consiguieron hacer de ese metro un lugar mucho más seguro.

Manteniendo una sociedad con espacios limpios, ordenados, y con reglas y límites, se controlan mejor las trasgresiones a la ley y a las normas de convivencia.

Transgredir reglas en las relaciones personales y sociales
La teoría de las ventanas rotas, se puede aplicar a las relaciones personales. Si en las relaciones de pareja, o de amistad, o en la educación de los hijos, o en el medio laboral, se permite una falta de respeto, un indicio de violencia, o algo que trasgreda las reglas y los límites establecidos, en un momento determinado, esta será la primera ventana rota.

Si no reparamos o corregimos a tiempo esa primera ventana rota, puede desencadenarse el deterioro y, cuando queramos darnos cuenta, el daño será ya irremediable.

También podemos aplicar la teoría de las ventanas rotas a la actual crisis económica. Se puede considerar que se empezó rompiendo una ventana del edificio “economía”. Algunos miraron para otro lado y siguieron rompiéndose ventanas. Cuando, por fin, se dieron cuenta de que el deterioro era inminente, si no se actuaba, comenzaron a reparar ventanas.

En ello estamos todavía, pero todos podemos colaborar con nuestra ayuda, en la medida que actuemos para recuperar uno de los edificios más importantes que tenemos que mantener en buenas condiciones, que es nuestra propi

ATENCIÓN EN LA INFANCIA abril 19, 2014

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Se ha demostrado en estudios realizados con niños y en experimentos que se han llevado a cabo con cachorros de otros primates, que las condiciones desfavorables provocan resultados desfavorables en su futura vida. Se observó que las primeras experiencias del niño en relación con su madre son vitales.

La continuidad del contacto corporal con la madre produce un importante efecto tranquilizador
Michael Chance (Director del Instituto de investigación de antropología cognitiva) observó que las crías de los monos se cuelgan y se adhieren constantemente a la piel de sus madres, con excepción de los gorilas, ya que éstos transportan a sus crías desde su nacimiento.

Demostró que los niños recién nacidos también presentan un reflejo de aprehensión desde que nacen, pero no tienen a donde agarrarse, y las observaciones evidencian que los bebés tienen tanta necesidad de contacto corporal, o más, que las crías de monos.

En los niños abandonados se observan dos tipos de reacción
En el primer tipo de reacción, se produce una negación a mamar, cierta pérdida de apetito y mala digestión. Los bebés tienen rigidez en la musculatura de la espalda y cuello, lloran de forma violenta, se muestran con respiración agitada e inquietud.

El segundo tipo de reacción, que se denomina regresivo, se caracteriza por una depresión y quietud regresiva. Los bebés apenas intentan mamar, se duermen y del sopor en el que caen es muy difícil despertarlos.

El paso de la vida dentro del útero al exterior supone un esfuerzo para el bebé
La transición de la vida en el útero del feto a la vida independiente y reactiva del niño supone, en el hombre, un período de tiempo mayor que en los otros mamíferos, y para que el bebé pase este trance sin dificultades es necesaria una continuada y sostenida presencia maternal.

Ella es la que le proporciona seguridad, serenidad, y sensación de protección. Todo en ella les es familiar al bebé: su olor, su voz, su tacto. Los niños perciben sensaciones que necesitan para su normal desarrollo y bienestar general.

La presencia maternal es necesaria para el normal desarrollo del niño
Numerosos estudios evidencian que la desorganización del funcionamiento fisiológico se produce en ausencia de un contacto suficientemente íntimo y continuado con la madre. Los niños criados en instituciones donde las interacciones con los adultos son escasas, aunque tienen cubiertas las necesidades de alimento, calor e higiene, muestran menos interés por el entorno, balbucean menos y lloran tristemente.

Cuando el llanto del bebé no recibe respuesta por parte de los adultos, y cuando el niño percibe que nadie se da cuenta de sus necesidades, el resultado es que terminan volviéndose apáticos y silenciosos.

Se ha demostrado que los niños criados en instituciones no solo son inferiores en todo tipo de test de inteligencia, sino que también muestran un comportamiento mucho más hostil y agresivo. Por lo que se deduce, que el entorno del bebe es de vital importancia para el bienestar y su futuro.

Cuando un niño es abandonado, se han observado reacciones de hostilidad
Los monos Rhesus del profesor Harlow (antropólogo) a los cuales los tuvo aislados durante un largo período de tiempo a muy temprana edad, reaccionaban con hostilidad a quien se le acercaba. Los niños no pueden responder cuando son tan pequeños debido a la inmadurez de su sistema nervioso, pero cuando su desarrollo avanza se vislumbran signos de hostilidad e irritabilidad en su comportamiento.

El abandono, el rechazo y los malos tratos producen en los niños mayor agresividad que amor, y esta agresividad y rencor continuará hasta la edad adulta. Se ha demostrado que la forma de tratar a los niños, tanto durante la lactancia como a lo largo de su infancia, tendrá importante repercusión respecto a la forma de manejar la agresividad y la ira.

Estudio especial sobre los esquimales del Ártico canadiense
Richard de Boer (antropólogo) presentó este estudio. Observó que las madres esquimales practican lo que él denomina “extero-gestación”, esto quiere decir que desde el momento del nacimiento del niño hasta que adquiere movilidad propia, la madre intenta que su entorno difiera lo menos posible del medio ambiente uterino. En estas sociedades se lleva a los bebés constantemente en brazos, duermen junto a ellos durante la noche. En la cultura esquimal se considera anormal que los bebés lloren. Para las madres esquimales el llanto de sus hijos no es una señal, sino más bien un síntoma que indica un estado de tensión infantil, que necesitan calmar.

La conclusión de este tipo de crianza es que resulta imposible obtener una conducta agresiva de un esquimal, no existe jerarquía de dominación y la cultura esquimal es una de las pocas culturas que jamás ha estado en guerra.

Las investigaciones de este antropólogo demuestran la posibilidad de modificar la agresividad, la ira y la destructibilidad del hombre, prestando mayor atención a la crianza y a la educación infantil.

ENVIDIA abril 10, 2014

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La envidia forma parte de la naturaleza humana. Puede ser estimulante, pero en exceso puede ser trágica. Desde el principio de los tiempos, la envidia ha estado presente en la vida de los humanos; es algo que actúa siempre en contra de nuestra felicidad puesto que se ha demostrado que ningún odio es tan implacable como la envidia.

El envidioso suele ver al envidiado en un plano muy superior a él, y se valdrá de todas las estrategias necesarias para intentar bajarlo del nivel que a él le parece que está. Por lo tanto tratarán de ejercer su venganza valiéndose de injurias, e infravalorando todo lo que el envidiado haga, llegando incluso a humillarlo siempre que tenga oportunidad de hacerlo.

El mecanismo responsable de la envidia es la comparación
Cuando las personas se comparan con otras y se sienten inferiores a ellas en algún aspecto puede surgir la envidia, por lo tanto, nunca podrá haber envidia sin que antes haya habido comparación. Se comparan las cualidades y virtudes o incluso las posesiones.

Desde pequeños los niños se comparan con los demás, imitan a sus hermanos, a sus padres o tutores. Muchas veces los padres, erróneamente, establecen comparaciones entre los hijos, y sin proponérselo, pueden provocar la envidia entre hermanos. Si queremos vivir mejor evitemos compararnos con los demás.

El envidioso siempre está a la defensiva
El envidioso aplica la envidia como un mecanismo de defensa; al compararse, se siente frustrado y esto le genera irritabilidad y agresividad. Se siente inferior y ese sentimiento provoca rabia, odio, y críticas hacia la persona que le hace sentir de esa manera. Cree erróneamente que a través de estos sentimientos de envidia, puede restablecer su autoestima y recuperar la confianza en sí mismo.

Pero lo peor de todo, es que el envidioso hace al envidiado responsable y le culpa de la tortura que siente, por lo tanto, su objetivo es destruirle en todos los sentidos. El envidioso vive en su interior una auténtica guerra. Sus armas suelen ser la desvalorización, las críticas, incluso las mentiras. La envidia que siente es como un veneno que le corroe por dentro y va destruyendo –como la carcoma- al individuo.

Características del envidioso
•Desvaloriza constantemente delante de quien sea a la persona que envidia.
•Cree estar en posesión de la razón, y considera justo actuar y utilizar su justicia.
•Menosprecia el trabajo, el éxito y la vida en general del envidiado.
•Trata de buscar el defecto, el punto débil, o cualquier error.
•Desean la destrucción del envidiado y lo manifiestan a través de las críticas.
•El envidioso es incapaz de ponerse en el lugar del envidiado; carece de empatía.
•Se queja de su trabajo y de su vida en general; es una persona frustrada.
•Él juzga, pero no permite que nadie juzgue su vida, ni que lo cuestionen en ningún sentido.

Los envidiosos pierden de vista los motivos que tienen para ser felices

La envidia produce tal efecto en el envidioso que no valora lo que tiene como pueden ser sus seres queridos, sus cualidades y virtudes, que todos tienen. Si los reconociera le harían sentir más feliz. Generalmente la persona envidiosa mira fuera de ella observando lo bueno de los demás, y esa visión hace que viva quejándose de su “mala suerte”.

Los griegos comprendieron que hay esferas de la vida donde los resultados dependen del esfuerzo y otras donde intervienen el factor destino: la moirá. Por consiguiente, todas las comparaciones son inútiles.

Séneca decía: “La envidia de los hombres demuestra cómo se sienten desgraciados; su constante atención a todo lo que hacen o no hacen los demás, demuestra cómo se aburren. Contentémonos con lo nuestro, sin hacer comparaciones: nunca será feliz aquel a quien atormente el que es más feliz que él”.

Cervantes llamó a la envidia carcoma de todas las virtudes y raíz de infinitos males. Se asombraba de cómo todos los vicios tienen un no sé qué deleite consigo, pero el de la envidia no trae sino disgustos, rencores y rabia. Las personas se entristecen por el bien ajeno.

La conducta que han de seguir los envidiados
Deben mantener a cierta distancia a todas las personas que les manifiesten su envidia y evitar el contacto con ellas.

El hacer lo contrario, es decir, el provocar un acercamiento con el envidioso, acrecentará la envidia que este siente, porque no olvidemos el envidioso ve al envidiado como un auténtico enemigo y la reconciliación es algo muy difícil, ya que la envidia es algo muy difícil de superar en la mayor parte de los casos. Solo si el envidioso reconociese su problema, podría dar el primer paso para su asimilación y posterior superación.

Cómo prevenir la envidia
En la infancia hemos de fomentar la autoestima. Valorar y dar confianza a un niño es inmunizarle contra la envidia. Cuando un adulto es envidioso es porque no se le ha inculcado un concepto positivo de sí mismo. En el ambiente familiar y escolar se les suele comparar a los niños excesivamente y este es un resorte para que surja la envidia. Un niño con buena autoestima y seguridad personal nunca será envidioso

MADRES SOBREPROTECTORAS abril 10, 2014

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La sobreprotección también puede manifestarse en los padres, pero es más común en las madres. Algunas consagran su vida a proteger constantemente a su hijo por temor a que le pueda pasar algo malo. Cuando se protege en exceso se impiden las posibilidades de crecimiento, facilitando la apatía, la dependencia y la pasividad.

La madre sobreprotectora está atenta ante la menor adversidad, incluso hay algunas que no dejan jugar a sus hijos con otros niños por miedo a que les hagan daño, ni les permiten aprender a montar en bici porque se pueden caer, ni ir a campamentos, ni excursiones, para evitar accidentes. Con estas prohibiciones les están limitando a los hijos en su vida social, privándoles del aprendizaje de las habilidades sociales tan necesario en la sociedad en la que vivimos, privándoles también de compartir y hacer nuevos amigos, y de divertirse y ser felices como los otros niños.

La sobreprotección perjudica a los hijos
Tanto la sobreprotección como el abandono son perjudiciales para los hijos, porque ambos impiden el desarrollo adecuado de la personalidad.

La protección en exceso puede hacer daño a los hijos, sobre todo cuando ellos tengan que enfrentarse con la realidad de la vida. Estos individuos llegarán a creer que no pueden hacer nada por sí mismos, creándoles de esa manera inseguridad y dependencia de la aprobación de los demás, así como una baja autoestima. Se sabe que cuando los hijos crecen con una autoestima pobre, serán incapacitados y posiblemente inválidos emocionales para enfrentarse a la vida.

Si los padres están atentos ante cualquier problema de sus hijos solucionándolos siempre, al hijo no se le está dando la oportunidad de aprender por sí mismo, se le está fomentando el que sea una persona dependiente de los demás para todo, incluso para aquello que puede hacer perfectamente por sí mismo. Tampoco se le está dando la oportunidad de sentirse útil y valorado, factores importantísimos en su desarrollo. Por lo tanto, los padres han de estar vigilantes para no caer en este error.

Tendencia al miedo y a la inseguridad
Se ha comprobado que la tendencia al miedo y a la inseguridad de muchos adultos es el resultado de temores y angustias que sintieron cuando eran niños. La sobreprotección parece alentar el temor privando a los hijos de la oportunidad de aprender a superar sus miedos e inseguridades, sin embargo, si se les enseña a “aprender a adaptarse” conseguiremos que los niños más miedosos comiencen a desarrollar su valor. Es en la infancia donde se concentran las máximas posibilidades del hombre y de la mujer. Por lo tanto, es importante educarlos desarrollando sus valores.

Características de los niños que han sido sobreprotegidos

Se ha observado que los niños que han vivido en ambientes sobreprotegidos:

•Son niños que no saben jugar.
•No respetan las reglas.
•Tienen baja tolerancia a la frustración (se enfadan por todo), ya que están acostumbrados a que lo que piden se les dé sin límite.
•Son personas inseguras.
•Tienen serias dificultades para relacionarse con los demás.
Todo ello es debido a un escaso desarrollo de la personalidad que les impide tener autonomía e independencia, ya que están acostumbrados a que todo se lo resuelvan.

Todo es por tu bien”, “nadie te quiere igual”
Estas frases, que son muy habituales cuando existe sobreprotección, hacen que los hijos se las crean a pies juntillas. Pero lo cierto es que la sobreprotección impide y reprime la individualidad que permanece en ciernes.

Estudios realizados a jóvenes y adultos con problemas emocionales, encontraron antecedentes de sobreprotección infantil. Por lo tanto, el exceso de cuidados, las decisiones que los padres toman por los hijos, el facilitar la obtención de cosas sin ningún esfuerzo, impide que esos hijos vivan una serie de experiencias tan necesarias como maravillosas.

Los padres no son los dueños de los hijos
Los hijos son personas que llegan a través de los padres, y estos tienen el privilegio y la oportunidad de educarlos para que sean personas responsables. En realidad los hijos no son propiedad de los padres; ellos les proporcionarán cuidado, educación, orientación y alimentación. Pero en otro sentido, no les pertenecen en absoluto. Cada hijo es su propio dueño, son personas únicas e irrepetibles y deben valorarse como tal. Los padres deben valorar a sus hijos descubriendo y potenciando sus facultades, animándoles en su desarrollo, y demostrándoles en todo momento apoyo y amor incondicional.

Un árbol llamado “upas”
Existe en Indonesia un árbol llamado “upas” que es venenoso, tan frondoso que mata cualquier vegetación que se atreva a crecer debajo de sus ramas. El “upas” abriga y da sombra, pero también destruye. Los padres sobreprotectores deben de tener conciencia para no trasformarse en “upas”. No matan a los hijos, pero los convierten en inválidos, y en algunos casos, los hijos siguen siendo bebés durante toda la vida.

Por tanto, “quererlos pero dejarlos ser”.

SENTIDO DE LA VIDA abril 10, 2014

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VIDA 222222

En numerosas ocasiones, el ritmo frenético que suelen llevar las personas les obliga a olvidarse del sentido de la vida, pero lo cierto es que la existencia está llena de significado y lo que hay que hacer es moderar la marcha para comprender y apreciar la cantidad de respuestas significativas que tenemos ante nosotros.

Para encontrar el sentido de la vida es muy importante tener esperanza
Tener esperanza significa tener confianza en sí mismo. Cuando se pierde la esperanza y se perciben las circunstancias de la vida como auténticas trampas de las que es imposible salir, surge la indefensión, la impotencia y la depresión; es como si todo el entorno se convirtiera en una horrible cárcel. Si no existe la más mínima esperanza, el deterioro mental es inminente y, como consecuencia, también lo es el deterioro físico.

La esperanza es un estado mental en el que la persona tiene mucho que decir: o se acepta la esperanza y ésta pasa a formar parte de la vida, o, por el contrario, se elige prescindir de ella, desplazándola sin ningún miramiento. La vida se vive mucho mejor cuando están presentes la esperanza y la animosidad.

La esperanza y la confianza en uno mismo van unidas
Esperanza quiere decir que confías en ti y en tus propias capacidades para mejorar tu vida. Por tanto, para lograr esperanza es necesario tener confianza en uno mismo. Como la esperanza siempre está ahí, sean cuales sean las circunstancias, es cuestión de aprender a percibirla, a sentirla, y ello servirá para incrementar la seguridad en uno mismo. Saber lo que se hace y por qué se hace es, pues, importante para darle sentido a la vida, pero no siempre es fácil descubrirlo.

Pasar del pasado ayuda a encontrar el sentido de la vida
El pasado es historia. El pasado ya ha pasado, ya ha sucedido y nunca va a volver. Por tanto, no se debe rumiar, ni seguir lamentándose, porque no sirve de nada. No debe permitirse que lo acontecido en el pasado bloquee el presente, porque sólo se puede actuar en este último. Es imprescindible pasar página y comenzar de nuevo con esperanza y confianza en las propias posibilidades.

Las quejas no sirven para nada
Puesto que las quejas bloquean, paralizan y desconectan de la realidad, lo importante es actuar. El victimismo convierte a las personas en seres victimistas. Sin embargo, cuando se dedica el tiempo necesario a reflexionar sobre los miedos e inseguridades, se conecta con un nivel más sincero, más real de la vida, porque todas las situaciones proporcionan información y hay que estar atento a cada una de ellas. ¿Qué me está queriendo decir? ¿Qué me está pidiendo que haga? Lo cierto es que todos los instantes de la vida tienen un sentido y la responsabilidad de las personas es descubrirlo.

Descubrir el sentido de la vida requiere buscar lo positivo
Para progresar como personas es fundamental encontrar lo positivo, incluso, en lo negativo. Se deben percibir los fracasos y las frustraciones como algo útil, como algo de lo que se puede aprender para seguir adelante. Se pueden afrontar eligiendo entre sentirse terriblemente triste y atormentado, o sentirse sólo molesto y desencantado, pero no extraordinariamente mal, porque esto no beneficiará en absoluto. Las personas tienen la capacidad de elegir y de cambiar, orientándose hacia un cierto sentido de la vida, ya que, en este caso, la influencia será más positiva, tanto a nivel personal como en las relaciones con los demás.

Asimismo, si se tiene una actitud positiva, la comunicación con los demás tendrá más sentido y cuantas más interacciones realicemos más significativa será la vida.

La vida no es siempre justa
Nadie ha demostrado nunca que la vida sea justa, porque normalmente suele ser un desafío constante al que, cada día, la gente tiene que enfrentarse. Pero, en la mayoría de las sociedades, la prioridad es conseguir poder y no hay tanta preocupación por encontrar el sentido de la vida, que es lo que realmente produce satisfacción y bienestar personal y nos acerca un poco más a lo que se denomina felicidad.

Si existe compromiso se aprecia mejor el sentido de la vida
Cuando las personas se comprometen con la vida se sienten más vivas, más auténticas. En caso contrario, aparece la desilusión, el desánimo y, como resultado, llega el vacío existencial. Hay dos ingredientes fundamentales que ayudan a vivir la vida de forma más satisfactoria y feliz: la ilusión y el entusiasmo, los cuales es preciso desarrollar y potenciar, sin ceder nunca a los pensamientos negativos. Victor Frankl, psiquiatra austríaco que sobrevivió como prisionero de los nazis, afirmó: “Cada uno de nosotros tiene su propio campo de concentración. Debemos aprender a sobrellevarlo con capacidad para perdonar y tener paciencia. Debemos aceptar lo que somos y lo que llegaremos a ser”.

EDUCAR JUGANDO abril 10, 2014

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educar

Montaigne dijo, en el siglo XVI: “Los juegos infantiles no son tales juegos, sino sus más serias actividades”. El juego facilita la interacción del niño con el ambiente social, que, a su vez, condiciona las características de ese juego. Jugar es la actividad preferida de los pequeños y supone para sus vidas adquirir experiencias, trabajar su curiosidad, entretenerse y descubrir el entorno.

Para el niño el juego y la vida son lo mismo, lo cual es muy saludable, porque ambos forman parte de su desarrollo. Y los adultos lo deben respetar y comprender, pues también ellos han sido niños.

En ocasiones, los juegos infantiles no se ven como algo positivo
A veces se consideran una pérdida de tiempo, una manera de pasar el rato, de distraerse, o de dejar tranquilos a los padres. Pero esto es una percepción errónea, ya que a través del juego se satisfacen necesidades vitales de nuestra naturaleza inteligente.

El niño, cuando juega, domina esa realidad por la que, el resto del tiempo, se siente superado. Por otro lado, los objetos denominados juguetes, sean muñecas, animales, coches, o cualquier otro tipo de cacharros, sirven para desarrollar y potenciar la capacidad de expresión y el resto de las facultades del niño.

Desde que el ser humano nace, está predispuesto a jugar
Los primeros juegos aparecen con el progresivo control que el bebé logra de su cuerpo: agarra, chupa, golpea, etc. Trata de jugar con sus pies y sus manos. El juego surge de forma espontánea en el ser humano y, por medio de él, además de divertirse, el bebé comienza a entender y a explorar el mundo que le rodea. Por tanto, el juego no solo favorece su desarrollo, sino que le prepara para la vida futura.

La evolución de los juegos en la infancia se asocia a las etapas del desarrollo
En primer lugar, según Piaget, el niño tiene necesidad de jugar, como estrategia para enfrentarse a un mundo que le desborda. Y a partir de los dos años de edad comienza con los juegos de ficción, en los que imagina situaciones y personajes como si estuvieran realmente presentes, lo que le permite dominar la realidad mientras juega.

Al principio, estos juegos suelen ser individuales, aunque será al término de la etapa preescolar cuando aparezcan ya los juegos con reglas. El pequeño empieza a comprender entonces que las reglas y los límites son obligatorios para regular su interacción con los distintos compañeros de juego.

Para Piaget, la evolución del juego está en función de las estructuras cognitivas del niño y, en todo caso, su práctica es imprescindible para que se adapte progresivamente a la realidad de la vida.

En el juego, el niño es el verdadero protagonista
El juego es serio y útil siempre que el niño sea su propio protagonista. De esta forma, se mantiene fuera de las exigencias y limitaciones de la realidad externa y puede entrar en el mundo de los mayores sin estar ellos presentes.

Sin embargo, es bueno, también, que padres y educadores interactúen con él, porque así pueden aprovechar esa actividad lúdica para educarle, trasmitiéndole valores como, por ejemplo, el respeto, o la cooperación con los demás, o para enseñarle a perder y a ganar, desarrollando su tolerancia a la frustración.

Educar jugando genera más beneficios que una educación estricta
El juego ayuda a los pequeños a comprender su entorno y a controlarlo. Pero, hay, además, otros beneficios adicionales, como son el incremento de sus habilidades sociales, al tener que relacionarse y comunicarse con los demás, la reducción del estrés, la mejora del sueño y una regulación saludable de su peso.

Sin olvidar que los juegos estimulan la mente, de modo que el juego activo no solo contribuirá a tener niños más sanos, sino que, al mismo tiempo, esa sensación de bienestar les permitirá, después, concentrarse más y mejor en las tareas escolares.

El tiempo del juego es considerado, internacionalmente, como un derecho
El juego y el recreo son derechos básicos e inviolables de la infancia. El juego en sí es un aprendizaje agradable, que no solo socializa al niño, sino que le familiariza con las reglas, límites y costumbres de su cultura y le facilita su maduración emocional e intelectual, al experimentar el sentido del poder, mientras elabora soluciones imaginativas e ideas nuevas en un contexto de esparcimiento sobre el que ejerce el control.

Los juegos han existido siempre
Los juegos han sido siempre muy importantes, tanto en la cultura universal como en la historia de la humanidad. En muchos de los yacimientos arqueológicos descubiertos (previos al año 4.000 aC), aparecen, con frecuencia, juguetes, o elementos relacionados con el juego.

Asimismo, se comprueba el interés del ser humano por los juegos en numerosas obras de arte, desde los tapices de Goya a los lienzos de Renoir, así como en otras muchas manifestaciones artísticas y literarias.

Lo importante no son los juguetes, sino lo que se puede hacer con ellos
En los juegos, lo importante no son los objetos que se usan, en sí mismos, sino su capacidad para estimular la creatividad del niño. Por esta razón, aquellos juguetes fabricados por los adultos, que convierten al pequeño en un mero contemplador pasivo, no son los más adecuados, por muy lujosos y caros que sean.

Y es que la manipulación de juguetes es conveniente, porque activa la coordinación visual y motora, así como la imaginación constructiva, contribuyendo con ello a la formación de nuevas pautas de conducta que desembocarán, más tarde, en la adecuada reorganización de sus estructuras mentales.

SÍNDROME DE ROMEO Y JULIETA abril 10, 2014

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Hay padres que, cuando descubren que alguno de sus hijos se ha enamorado perdidamente de alguien que no les parece bien para él/ella, deciden oponerse a la relación, prohibiendo que se vean y actuando, a veces, como auténticos detectives para tratar de romper dicha relación. De esta manera se quedan tranquilos y evitan la preocupación de que, según ellos, sus hijos se vean perjudicados.

Lo prohibido acrecienta el deseo
Este comportamiento de los padres es completamente erróneo, porque los jóvenes que están en el período del enamoramiento viven en un estado emocional intenso y creen que dicho estado es lo mejor que les ha pasado nunca. De modo que no van a permitir que nadie destruya eso que sienten y el que lo intente se convertirá en su peor enemigo.

Por tanto, el enamoramiento entre ambos se acrecentará, e intentarán defender su amor por encima de todo, sin escuchar consejos, ni palabras disuasorias, acerca de su relación.

El amor que sienten se convierte en el eje de sus vidas
Los jóvenes que sufren tal oposición de los padres, en lugar de vivir un amor tranquilo y placentero, sin otros sobresaltos que los ajustes normales necesarios en una pareja, hacen de ese amor que sienten lo único importante en sus vidas, dedicándose exclusivamente a defenderlo.

Esta situación se convierte en una auténtica lucha que les hace estar siempre en tensión, dificultando sus estudios o trabajos y su rendimiento baja a mínimos, porque la energía la están poniendo en salvar su relación, que para ellos es lo más importante del mundo.

El síndrome de Romeo y Julieta y la diferencia de estatus
Algunos padres se oponen a la relación de sus hijos, porque la persona que estos eligen no pertenece a su estatus social, la consideran de clase inferior y no lo consienten. No se dan cuenta de que los hijos cuando se enamoran no piensan en la capacidad adquisitiva, ni el nivel de la persona que les enamora; en realidad, son dos seres que se encuentran, surge el amor, se quieren y deciden luchar por su relación por encima de todo.

Muchas veces, es tal la presión que se ejerce sobre los jóvenes, que deciden huir de casa para salvar su amor, convencidos de la incomprensión de sus padres.

Los padres tienen que dejar que los hijos se equivoquen
Los padres deben reconocer que no son los dueños de sus hijos, que estos sólo vienen al mundo a través de ellos y que tienen el privilegio de quererles, educarles y orientarles, pero que no pueden vivir su vida.

El amor que surge entre jóvenes es normal y necesario, porque supone un aprendizaje emocional y una autoafirmación de la autoestima. Las personas cuando se sienten admiradas y queridas crecen como personas y son más felices. Además, generalmente, entre los primeros amores no está el definitivo. Por tanto, que no cunda la alarma.

La comunicación con los hijos es fundamental
Es muy importante tener confianza con los hijos, ya que entonces la comunicación será más fluida. La confianza se obtiene cuando también se da; no se puede pretender que los hijos confíen en los padres, si los padres no confían en ellos.

Otro ingrediente básico es la comprensión. Cuando los padres se enfrentan a una relación no deseada, con diálogo y sin intransigencias, tratando de entender y de respetar el punto de vista de los hijos, ellos no se sentirán tan agobiados, vivirán la relación con normalidad y se sentirán orgullosos de unos padres comprensivos y razonables. Los padres se mantendrán al margen, pero sabiendo, en todo momento, la situación que viven sus hijos.

Es saludable respetar su decisión
A la hora de elegir pareja, la mayoría de los padres quieren lo mejor para sus hijos, desean que sean felices y que nadie les haga sufrir, pero, con frecuencia, el instinto de protección les hace comportarse de modo desafortunado, insistiendo en hacerles ver lo equivocados que están con la elección que han hecho. Los hijos, por su parte, se sienten invadidos, atacados y no respetados ante su propia decisión.

William Shakespeare escribió, en 1597, la tragedia Romeo y Julieta, en la que denunciaba precisamente esto, la falta de comprensión, de respeto y de confianza de los padres.

Lo curioso es que, en la actualidad, después de tantos años, los jóvenes siguen viviendo en sus carnes el desafortunado síndrome de Romeo y Julieta.

BULLYING abril 10, 2014

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Ante estos hechos se debe reflexionar: ¿qué está pasando con la educación de los hijos? ¿Qué pasa con los profesores que no ven o no quieren ver una situación de acoso, que en la mayoría de los casos es muy clara? ¿Hasta qué punto saben los padres cómo les va en el colegio a sus hijos: si sufren o no algún tipo de discriminación?

Algo no funciona en nuestro sistema educativo cuando, con cierta frecuencia, un niño se toma la justicia por su mano y termina lesionando a sus compañeros o a sí mismo.

Es importante tomarse en serio el acoso escolar
Se sabe que el acoso escolar ha existido siempre y que hay muchísimos adultos marcados para el resto de sus vidas por haberlo sufrido de niños y no haberlo superado nunca. Cuando el trabajo o los negocios no les salen bien, algunos adultos suelen recordar los episodios de acoso a los que fueron sometidos de niños y piensan: ¡tenían razón mis compañeros, no soy nadie, no sirvo para nada!

Según las estadísticas, 12 de cada 100 alumnos sufren agresiones por parte de sus compañeros. Los acosadores actúan como matones: los demás compañeros se callan o se ponen de su lado para evitar represalias y el niño acosado comienza a sentirse desprotegido y cada vez más solo.

Los niños acosados tienden al aislamiento
Se vuelven menos sociables y se encierran en ellos mismos. Los pequeños suelen contarlo en casa, pero los adolescentes no, pues se sienten avergonzados y se culpabilizan de la situación. Comienzan a sentirse inseguros, infravalorados; llegan a creerse que no valen nada, disminuye su autoestima y se sienten constantemente humillados.

Muchos de los niños acosados tienen miedo de salir a la calle y sufren el síndrome del domingo: a las 7 de la tarde comienzan a sentirse mal, pues se acerca el lunes que para ellos es el comienzo del infierno.

Este terrible sufrimiento, día tras día, anula la personalidad del más fuerte y cada vez se sienten más aislados y con menos ganas de vivir. De ahí que algunos terminen suicidándose, o, en otros casos, lo resuelvan vengándose, o convirtiéndose en gente peligrosa, pues la venganza les lleva a enfrentarse a sus auténticos enemigos, a veces, liándose a tiros en su colegio con los compañeros, que tan brutalmente les han acosado durante largo tiempo.

Características del acosador
EL bull, o acosador, no suele ser un chico tan fuerte como aparenta. Normalmente, tiene baja autoestima, se siente inferior y necesita protagonismo montando un espectáculo y dominando a los compañeros para sentirse alguien.

Disfruta haciendo sufrir, porque carece de capacidad de empatía, es decir, de ponerse en el lugar del otro. Esta conducta agresiva que ha aprendido y que le hace sentirse tan bien, probablemente, la mantenga el resto de su vida, por lo que no dejará de ser nunca un peligro para la sociedad.

Los acosadores tratan de crear inseguridad en el acosado; a veces, le extorsionan económicamente, haciéndole pagar una cantidad todos los días para evitar que le peguen. Una niña de 5 años entregaba todos los días su bocadillo para que no le pegaran.

No obstante, a veces, no es fácil detectar el acoso, porque los acosadores planifican bien sus estrategias; incluso, pueden continuar acosando fuera del colegio.

¿Qué se puede hacer ante el bullying?
Ante la menor sospecha de que el niño sufre acoso, no se le debe enviar al colegio hasta que sus educadores no se hagan responsables de evitarlo; si no hay seguridad de ello, es preferible cambiarlo de colegio. Por encima de todo, está el bienestar del niño.

Es responsabilidad del colegio hacer que los niños se sientan bien en él, con el fin de que puedan desarrollar con normalidad sus facultades cognitivas, sociales y físicas y, si esto no puede conseguirse, es porque el sistema educacional del colegio está fallando.

Señales de alarma del acoso
•Síntomas de depresión que, a veces, se acompañan de ansiedad.
•Se aísla, se vuelve insociable y habla lo mínimo.
•Desinterés por las tareas escolares.
•Se inventa enfermedades para no ir al colegio
•Se muestra irritable y menos cariñoso.
•Tiene miedo a salir solo a la calle.

Una buena interacción de los niños es prioritaria
Dentro del plan educacional, se debe contemplar como algo prioritario una buena interacción de los niños. Es fundamental que el niño se sienta a gusto en el lugar donde se le va a exigir el esfuerzo de aprender y de superar materia tras materia. Por tanto, desde el principio es importante inculcar la conciencia de igualdad, de empatía, de comprensión y de tolerancia.

Es importante transmitir conocimientos, pero es vital enseñar a los niños a resolver conflictos sin agresividad y a responsabilizarse de sus actos, haciéndoles ver las consecuencias de los comportamientos inapropiados. Hay que orientarles y guiarles constantemente.

Los padres son claves en la educación
En la educación de los hijos, los padres son un ejemplo continuado. Los niños no son crueles, sino que aprenden las conductas de los adultos con los que interaccionan, las de los medios de comunicación, sobre todo de la televisión, que, con frecuencia, es una escuela de violencia y de agresividad.

Hay que estar atentos a la educación de los hijos, para que sepan discriminar las conductas inapropiadas que ven en los medios y hacerles saber lo que está bien y lo que no.

El niño, en su comportamiento, reproduce el ejemplo de su familia. La intolerancia y el racismo se trasmiten de padres a hijos, por los comentarios que se escuchan y por las actitudes que se ven en casa.

Desde la familia es fundamental enseñar y potenciar el concepto de calidad humana, que está por encima de las diferencias, de la riqueza, de la belleza, o, incluso, de la inteligencia.

PSICÓPATAS EN POTENCIA abril 10, 2014

Posted by auroradelprado in psicología.
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En la actualidad existen numerosas series en televisión basadas en crímenes y violencia, como Mentes criminales, CSI, Sin rastro, Medium, El cuerpo del delito. Casi todas ellas provienen de U.S.A., pero aquí, en España, también se promueven este tipo de series, como Punta escarlata, Homicidios, etc., que son más de lo mismo.

Sin proponérselo, aparte de entretener al personal, en ocasiones, estas series pueden ayudar a normalizar en los psicópatas unas pautas de conducta anormales que constituyen un delito grave y son un peligro para la sociedad.

Al mimetizar con los modelos observados, tienden a imitar conductas que en ellos pueden actuar de desencadenantes, porque muchos no se atreverían a realizarlos si no los hubieran visto en televisión y no se hubieran identificado con ellos. Los psicópatas no son todos asesinos, aunque tienen una alta probabilidad de serlo.

Los psicópatas aprenden comportamientos
Se ha demostrado que muchos de los crímenes que se cometen tienen su origen en otro crimen visto en televisión, o en alguna película o videojuego. En estos casos, los psicópatas copian, a pies juntillas, todos los detalles e, incluso, se llegan a creer importantes por su protagonismo en el acontecimiento.

Los maltratadores que asesinan se pueden considerar también psicópatas, actuando de una forma similar y, cuando matan a la mujer, la mayoría de ellos opta por entregarse a las autoridades sin dilación.

Este comportamiento, por supuesto aprendido de sus predecesores, lo realizan con el convencimiento de que es lo que tienen que hacer y lo normalizan. A continuación, generalmente, no muestran en absoluto ningún remordimiento, porque muchos piensan que la víctima se lo buscó y, por tanto, se lo merecía.
Algunos, además, se sienten satisfechos, ya que en su fuero interno creen haber hecho justicia ante la situación que estaban viviendo.

Los psicópatas viven otra realidad
No olvidemos que los psicópatas viven una realidad diferente a la de las personas normales, sin emocionalidad, ni empatía, ni compasión, ni remordimientos. Carecen de toda sensibilidad.

Muchos psicópatas odian a todo el mundo, porque han sido privados del amor al que todos los seres humanos tienen derecho. Los seres humanos tienen una necesidad básica de amor y reaccionan con agresividad y resentimiento ante la ausencia de afecto.

Los psicópatas son poco sociables
Creen que la sociedad está en contra de ellos, transgreden las normas sociales, se sienten con derecho a delinquir, siempre están a la defensiva, vigilando en todo momento; por eso, cualquier episodio que los altere lo magnifican, dando muestras de agresividad y de excesiva violencia. Son personas muy peligrosas, porque no saben controlar sus impulsos violentos.

Son incapaces de experimentar miedo y esto demuestra la falta de empatía o compasión hacia el dolor y el miedo de sus víctimas.
Para los psicópatas las normas y los límites no existen. Para ellos todo está permitido, no tienen sentido de la responsabilidad.

La psicopatía es un trastorno de personalidad
La psicopatía no es un trastorno mental, porque el psicópata, sin ser una persona normal, es consciente de sus actos. El psicópata siempre encuentra motivos, que se repiten, cuando agrede a sus víctimas, justificando sus propios actos. Cuando mata experimenta una fuerte sensación de poder y control sobre la víctima y ello le hace sentirse vivo.

Cuanto más violento y agresivo se siente mayor es su tranquilidad fisiológica. En sus actos siempre busca la satisfacción propia, haciendo daño. Tienen adicción a la violencia, al sufrimiento ajeno, a la humillación, a la degradación.

Rasgos de psicópata
Un 10% de la población española posee algún rasgo psicopático y un 2% los tiene todos. El psicópata, usualmente, se hace y la adquisición de los rasgos característicos es temprana.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que el 2% de la población es “peligrosa”: son los psicópatas. En España se estima que hay 1.000.000 de psicópatas, pero la justicia sólo ha descubierto y condenado a unos 10.000. Se desconoce adonde se encuentran los 990.0000 restantes.

Correlación positiva entre violencia televisiva y agresividad
Investigaciones experimentales longitudinales han demostrado una correlación positiva y causal entre violencia televisiva y conductas agresivas.

En las investigaciones sobre violencia en televisión se ha descubierto el fenómeno del aprendizaje observacional, teoría avalada por numerosos científicos, los cuales distinguen entre la adquisición de una conducta y su ejecución.
Por tanto, la conducta aprendida puede ser inicialmente almacenada por el individuo y realizada más adelante cuando se le presenten las circunstancias idóneas.

La sociedad debe concienciarse sobre la educación
El abandono en la infancia, la falta de cariño y de interés por parte de los padres en la educación de los hijos, la influencia violenta de la televisión, la violencia familiar, o el maltrato físico, emocional y sexual, durante la niñez son los factores que predisponen al desarrollo de una personalidad psicopática.

Asimismo, permitir comportamientos egoístas e individualistas, conforman también un buen caldo de cultivo para la formación de los psicópatas.

Las experiencias demuestran que la contemplación de imágenes violentas, induce a los niños a realizar actos violentos. El pediatra Hernán Montenegro afirma: “Es imposible seguir pensando que la televisión es una forma inofensiva de entretenimiento”.

CRISIS DE LOS CUARENTA abril 10, 2014

Posted by auroradelprado in psicología.
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Algunos hombres, cuando llegan a una edad determinada, que suele ser posterior a los cuarenta años, sienten que la vida que llevan no es la que desean llevar, piensan que no son felices y creen que es necesario un giro. Les pesa la responsabilidad de la familia, añoran la vida de solteros y sienten un miedo horrible a envejecer. Creen que se están perdiendo cosas que la vida familiar les impide experimentar.

Al principio de la crisis comienzan haciendo pequeños cambios, por ejemplo, se compran ropa para parecer más jóvenes, cambian de coche para llamar la atención, sienten que se les está pasando la vida y que no la están aprovechando como a ellos les gustaría, e intentan hacer cosas con las que disfrutaban cuando eran más jóvenes.

Las mujeres se dan cuenta del cambio
Las mujeres se suelen dar cuenta de que sus parejas están cambiando, les notan falta de ilusión y comienzan a sentir cierto distanciamiento, cambios en la forma de vestir y en el corte del pelo y se enfrentan con algo que está pasando, aunque no saben bien qué es.

Esta crisis no está relacionada necesariamente con una mala relación de pareja, aunque influye mucho una vida monótona y rutinaria, así como también las quejas con las que algunas mujeres suelen bombardear, habitualmente, a sus parejas, acerca de chismes, de cuestiones domésticas, de los hijos, entre otras. Los hombres, por lo general, cuando regresan a casa después de un día duro de trabajo, vuelven a “la paz del guerrero” y a muchos todo esto les supera y no pueden con ello, por lo que lo evitan, incluso, quedándose más tiempo en el trabajo aunque no sea necesario.

El hombre se cuestiona su existencia
Podría denominarse una crisis existencial. De un día para otro deciden abandonar la casa, incluso después de haber mantenido relaciones sexuales la noche anterior con sus mujeres, lo que a ellas les suele desorientar bastante, porque, aunque sienten que su pareja no es la misma, se creen amadas y deseadas todavía, lo cual es un craso error dada la idiosincrasia de los hombres que pueden separar fácilmente el amor del sexo.

Muchas personas viven como auténticos robots
La sociedad, en ocasiones, potencia la robotización de las personas, que siguen un tipo de vida en la que hacen siempre lo mismo, sin el más mínimo cambio. Está demostrado que cualquier modificación de esas condiciones rutinarias revitaliza también la vida de pareja y la familiar.

La rutina pertinaz puede ser el desencadenante de este tipo de crisis, ya que es una forma de intentar cambiar una vida que les parece asfixiante, aburrida y monótona.

Hombres que dan un giro de 180 grados a sus vidas
Dejando atrás todo lo conseguido, unos regresan a casa de sus padres, creyendo que pueden recuperar, de nuevo, a aquel chico que un día se fue. Otros deciden irse a un apartamento, para comenzar a vivir una nueva vida de soltero y algunos, los más osados, deciden dejarlo todo, familia, trabajo y amigos viajando a países lejanos, buscando esa felicidad que creen que les espera allí donde van, como si la felicidad estuviera en el exterior.

De esta forma, comienzan a vivir una vida loca y, al principio, con la novedad, se las prometen muy felices, tratando de recuperar lo que tanto añoran volver a vivir y sobre todo, sin dar explicaciones a nadie de lo que hacen o dejan de hacer.

Cuando la crisis desaparece
Y cuando, de repente, un día, estos hombres descontentos reflexionan y comienzan a tomar conciencia de los errores que han cometido al buscar un oasis de juventud y libertad que nunca conseguirán, porque es imposible volver atrás en el tiempo. Y, entonces, deciden recuperar aquello que tan alegremente dejaron, sin pensar demasiado en el daño que ocasionaron.

Y, aquí, las mujeres tienen la sartén por el mango. Algunas les darán una nueva oportunidad, pero otras deciden que no quieren volver al lado de un ser inmaduro e irresponsable, que en lugar de intentar solucionar los problemas tomando al toro por los cuernos y poniéndose en manos de un buen profesional, deciden alegremente cambiar de vida, sin más, tirando por la borda todo lo conseguido hasta entonces, sin tener en cuenta las dolorosas consecuencias.

La mayoría de las mujeres, en tales circunstancias, pierden la confianza y temen que, en cualquier momento, se puede volver a repetir el comportamiento anterior, porque en ocasiones la confianza es muy difícil de restaurar.

Hay algunos errores de los que se puede aprender, pero hay también errores que te pueden cambiar la vida, a veces para peor.