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EL RANGO FIJO DE FELICIDAD julio 29, 2014

Posted by auroradelprado in psicología.
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RANGO

Se ha demostrado que, aproximadamente, el 50% de casi todos los rasgos de la personalidad se deben a la herencia genética.
También diferentes investigaciones han descubierto que el elevado componente hereditario no determina lo inalterable que es un rasgo, porque algunos rasgos fuertemente congénitos, como la orientación sexual y el peso corporal, no cambian demasiado, pero otros como el pesimismo y el miedo son muy variables.
Qué no impide ser más felices
Más o menos, la mitad de la puntuación que obtengamos en los tests de felicidad está relacionada con el resultado que nuestros padres biológicos habrían obtenido en el caso de que hubieran hecho los mismos tests.
Esto significa que heredamos un “timonel” que nos conduce a un nivel específico de felicidad o tristeza. Por tanto, las personas con baja afectividad positiva se sentirán impulsadas a evitar el contacto social y querrán estar solas. Por el contrario, las personas felices son muy sociables; la felicidad se debe a un alto nivel de socialización satisfactoria.
Por tanto, es preciso modificar los impulsos del timonel genético, para ser más felices.
El termostato de la felicidad
Alicia era madre soltera de un barrio obrero. Se sentía triste y necesitaba dosis de esperanza en su vida y lo conseguía gastándose todas las semanas cinco euros en lotería. Probablemente, si hubiera ido a un psicólogo le hubieran diagnosticado una depresión leve.
La tristeza continua no había empezado tres años antes, cuando su marido la dejó, sino que le había acompañado durante bastante tiempo, hacía unos veinticinco años.
La suerte llegó a la vida de Alicia cuando le tocaron 22 millones de euros en la lotería. Se puso muy contenta, dejó su trabajo de dependienta, se compró una casa con 18 habitaciones en un barrio lujoso, ropa de Versace y un “Mercedes” plateado. También pudo enviar a sus hijos a un colegio privado.
Pero a medida que pasaba el tiempo, su estado de ánimo fue bajando y, al finalizar el año, a pesar de la falta de adversidades en su vida, el psicólogo al que había acudido le diagnosticó un trastorno distímico (depresión crónica).
Rango fijo y personal de felicidad
Historias como la de Alicia, nos hacen sospechar que cada uno de nosotros tenemos un rango fijo y personal de felicidad, un nivel especifico y heredado, al que volvemos invariablemente.
Por tanto, al igual que un termostato, este rango fijo llevará nuestra felicidad hasta su nivel habitual, aunque tengamos demasiada suerte en nuestra vida.
Se hizo un estudio con 22 personas que habían ganado importantes premios de lotería y se descubrió que, con el tiempo, volvían a su nivel de felicidad anterior y no acabaron más felices que los 22 sujetos control.
El termostato actúa ante la desgracia
Lo bueno es que, después de una desgracia, el termostato se esfuerza para sacarnos del sufrimiento. Sabemos que la depresión es casi siempre episódica y la recuperación se produce al cabo de un tiempo.
Las personas que quedan parapléjicas a consecuencia de una lesión medular, empiezan a adaptarse enseguida y después de ocho semanas presentan más emoción positiva neta que emoción negativa. Al cabo de varios años, son sólo ligeramente menos felices por término medio que aquellos que no sufren ninguna discapacidad. De las personas con tetraplejía extrema, el 84% considera que su vida es normal.
Los resultados de estos estudios demuestran que todos tenemos un rango fijo de emoción positiva y negativa, lo cual podría constituir el componente genético de la felicidad general.
La rueda de molino hedonista
“La rueda de molino hedonista” impide aumentar el nivel de felicidad, porque hace que las personas se acostumbren fácilmente y con rapidez a lo bueno y lo den por supuesto. Según van incrementando bienes materiales y prestigio, las expectativas aumentan.
Todo por lo que han luchado tanto ya no les produce felicidad, necesitan algo mucho mejor para llevar los niveles de felicidad hasta límites que sobrepasen el rango fijo.
Cuando obtienen el siguiente objetivo, vuelven a adaptarse y así sucesivamente. Desgraciadamente, se ha demostrado que esto ocurre constantemente.
Si este mecanismo de la rueda no funcionara, las personas que consiguen más que las demás serían, en general, mucho más felices que las menos afortunadas. Pero ocurre que estas suelen ser igual de felices que las de mayor fortuna. Por tanto, las cosas buenas y los grandes logros tienen una influencia sorprendentemente baja en el incremento de la felicidad, salvo de forma efímera.
Por ejemplo, sucesos importantes como el hecho de ser despedido o ascendido, pierden su efecto sobre el nivel de felicidad en menos de tres meses.
La riqueza tiene una relación sorprendentemente baja sobre el nivel de felicidad. En general los ricos solo son ligeramente más felices que los pobres.
El atractivo físico, que al igual que la riqueza proporciona una serie de ventajas, tampoco incide demasiado en la felicidad. La salud física, que parece el más valioso de los recursos, apenas guarda relación con la felicidad.
La adaptación tiene límites
Pero la adaptación tiene límites, porque hay ciertos sucesos negativos a los que nos es muy difícil adaptarnos y si lo hacemos es muy lentamente, como la muerte de un hijo o de la pareja en un accidente.
Se ha demostrado que entre cuatro y siete años después de tales sucesos, las personas continúan mucho más deprimidas e infelices que los sujetos control. También en los familiares que cuidan de enfermos, su bienestar subjetivo va deteriorándose con el tiempo.
El conjunto de las variables, timonel genético, rueda de molino hedonista y rango fijo, tienden a evitar que el nivel de felicidad aumente. Pero tenemos fuerzas poderosas para lograr aumentar nuestro nivel de felicidad: las circunstancias, las fortalezas y las virtudes.

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HIPERGAMIA & HIPOGAMIA julio 18, 2014

Posted by auroradelprado in psicología.
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GRADUACIÓN 22

Cuando una mujer se empareja o se casa con un hombre con mayor nivel educativo, mejor formación profesional y con más nivel económico, se denomina hipergamia. El caso contrario, emparejarse o casarse con alguien con un nivel inferior se denomina hipogamia.
No hace mucho tiempo, en general, las mujeres buscaban o eran animadas a encontrar un hombre algo mayor que ellas, que fuera guapo y con un nivel económico y profesional más privilegiado que el de ellas; en definitiva, que tuviera un porvenir. Para los padres era fundamental que estuviera bien colocado en el mercado laboral.
Si comenzaban a salir con alguien que no tuviera trabajo, ni estudios, los padres generalmente les instaban a dejarle, porque esa no sería la persona idónea para casarse pensando en el futuro. Era el modelo clásico donde el hombre era el proveedor económico del hogar y la mujer era la responsable de las tareas domésticas y reproductivas.
No se fomentaba la independencia económica en las mujeres, algo que es muy importante que cada persona consiga.

Por tanto, no hace mucho, predominaba la hipergamia sobre la hipogamia. Se ha demostrado que, sobre todo, en las sociedades donde hay un nivel mayor de desigualdad de sexo, las mujeres eran más proclives a la hipergamia, pensando, en el beneficio de los hijos.

Cambio de pautas de emparejamiento
En la actualidad, el mayor nivel educativo de la mujer está cambiando las pautas de emparejamiento, según han demostrado las investigaciones del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona.
El estudio fue realizado por los investigadores Albert Esteve, Joan García Román e Iñaki Permanyer, que han analizado qué ocurre con la formación de parejas cuando hay más mujeres con estudios universitarios.
Las parejas en las que la mujer tiene más estudios universitarios que el hombre, crecen despacio pero firmemente, y en muchos países superan ya a las parejas del modelo tradicional anterior.
La Universidad realizó el estudio en 56 países para demostrar el impacto que el aumento de educación de las mujeres está teniendo en las pautas de emparejamiento heterosexual.

Efecto directo en las pautas de emparejamiento
El estudio concluye que el aumento de la educación de las mujeres está teniendo un efecto directo sobre las pautas de emparejamiento. De hecho, en los países donde hay más mujeres que hombres con estudios universitarios, las parejas en las que las mujeres se emparejan con hombres de menos estudios, superan a las parejas con hombres con más estudios.
El Institute for Public Policy Research de Reino Unido publicó un informe en el que se revela que el 20% de las mujeres inglesas de entre 31 y 36 años que han contraído matrimonio, lo han hecho con personas de menor nivel educativo. Sólo un 16% se ha casado con hombres de mayor estrato social. El 56% lo han hecho con hombres del mismo nivel formativo, lo que se conoce como matrimonios homógamos, los más numerosos.
Si se comparan los datos con los de las mujeres de 54 años, nacidas tan sólo dos décadas antes, vemos como el proceso se ha invertido por completo. Analizando los matrimonios de esa generación, el 38% de las mujeres se casaron con hombres de mayor formación y el 23% con hombres menos formados y el 39% con hombres de estatus similar.

Adaptación a los cambios
Como anteriormente había predominado la hipergamia, el casarse con hombres con estudios y con porvenir definido, se pensaba que el aumento de la educación en las mujeres podría dificultar la formación de parejas y, por tanto, se incrementaría el número de mujeres solteras.
Pero lo que se ha demostrado es que la composición de las parejas se adapta bien a los cambios estructurales y cuando se producen cambios de este tipo, tienen un impacto visible y claro sobre las uniones.
Por tanto, se está produciendo una reducción constante del nivel de hipergamia en los países avanzados y en desarrollo, a pesar de que todavía hay diferencias significativas entre ellos.

Este fenómeno es universal
Las investigaciones han puesto de manifiesto la universalidad de un fenómeno sin precedentes que ya se había demostrado en algunos países, como Estados Unidos o Brasil, porque este cambio se está produciendo por todas partes y probablemente afectará a otras dimensiones de la vida social.
Como la tendencia en la educación superior de las mujeres continua ascendentemente, la prevalencia de la hipergamia seguirá reduciéndose, según manifiestan las investigaciones.

Fin del modelo tradicional
El incremento del nivel educativo de las mujeres tendrá importantes implicaciones en el deterioro del modelo tradicional de emparejamientos y representará la tendencia hacia la simetría en la formación de parejas.
Este cambio también puede implicar una mayor igualdad entre hombres y mujeres en otros aspectos de la vida en pareja, como la toma de decisiones, la distribución del tiempo de las tareas del hogar, etc.

El cambio en términos económicos
El cambio se puede explicar en términos económicos. El ascenso educativo de las mujeres las ha hecho más exigentes, lo que ha alterado el funcionamiento del mercado matrimonial. Muchas de ellas no están dispuestas a casarse con cualquiera. Se ha demostrado que mujeres con mayor nivel de formación presentan elevados niveles de soltería.
Esperan casarse con un hombre de igual o mayor nivel de formación. Porque una mujer con un alto nivel de formación no está dispuesta a casarse con un hombre que le exija cumplir con el rol tradicional.
La igualdad llegará gracias a una adaptación natural, las mujeres exigirán que los hombres asuman una igualdad doméstica y estos se tendrán que adaptar al cambio si quieren tener pareja.

“NOCHES DE BLANCAS”, DE FEDOR DOSTOIEVSKI julio 3, 2014

Posted by auroradelprado in psicología.
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NOCHES BLANCAS

En esta adaptación teatral, tan sólo dos actores, con una sencilla escenografía, pueden trasportar al espectador a la Rusia zarista del siglo XIX, en la que Dostoievski explora la psicología humana como si realmente se tratara de la sociedad de hoy.

Nietzsche afirmó: “Dostoievski, es el único psicólogo, por cierto, del cual se puede aprender algo. Es uno de los accidentes más felices de mi vida, más incluso que el descubrimiento de Stendhal, escritor también del siglo XIX”.

Denuncia la incomunicación en la sociedad
Dostoievski denuncia en su obra Noches blancas la incomunicación con la que sus protagonistas viven en San Petersburgo. Los personajes de la novela han vivido aislados por diferentes motivos a lo largo de su vida y durante cuatro noches interaccionan en un determinado lugar del muelle, al que cada uno de los dos acude también por razones diferentes.

El soñador, como se denomina al protagonista masculino en la novela original, es un ser que se declara solitario; jamás habla con nadie y es tímido, con lo cual tampoco se acerca a las mujeres. A pesar de sus 26 años, vive recluido en su casa el mayor tiempo posible y se considera sin historia, porque ha vivido siempre con él mismo, completamente solo.

Descubre un realismo psicológico sorprendente
La novela Noches blancas fue escrita en 1848, época que Dostoievski refleja magníficamente en su obra. Actualmente, también en nuestra sociedad existen muchas personas que viven sin apenas comunicarse con los demás en una sociedad que tiende al individualismo, donde los vecinos de las urbanizaciones apenas se saludan, porque sólo se conocen de vista, donde, por lo general, cada uno va a lo suyo sin preocuparse por las personas de su alrededor.

Dostoievski, desde esta obra, invita a reflexionar al espectador sobre la vida limitada de muchas personas por falta de interacción con los demás. A esta forma de vida le faltan referencias, sensaciones y alegrías, que se pierden por mantenerse soñando en una pertinaz soledad, sin vivir la realidad con los otros. Es una vida pobre, limitada e infeliz, que tiende al desequilibrio emocional.

Critica la falta de habilidades sociales
Durante el siglo XIX, se observa que no existe la cultura del desarrollo de las habilidades sociales, tan importantes para una vida feliz. La sociedad de aquella época tenía otro tipo de prioridades y los padres desconocían la importancia que tiene enseñar a los hijos a fomentar las relaciones sociales para lograr la satisfacción en la vida en todos los niveles.

La carencia de dichas habilidades se manifiesta perfectamente en el comportamiento de los protagonistas de Noches Blancas, dos seres infelices que buscan cómo salir de dicha infelicidad.

La soledad se rompe durante cuatro noches
Los dos actores de Noches blancas, Nastenka, una chiquilla de 17 años, y el soñador, de 26, se conocen durante una noche en el muelle, cuando un hombre intenta abusar de Nastenka, momento en el que el soñador decide abandonar su soledad para ayudar a la chica. A partir de entonces dialogan contándose sus respectivas vidas durante cuatro noches blancas.

A Nastenka, que había estado 2 años encerrada en casa, retenida por su abuela, le extrañaba que el soñador también se encerrara en casa, aunque nadie le obligara a ello. “Usted es su propio enemigo”, le decía Nastenka.

Las personas que se limitan a ellas mismas, que se encierran sin motivos, son sus propios enemigos, porque el aislamiento no es saludable y como no hace falta estar enfermo para mejorar, siempre se pueden modificar los comportamientos para enriquecer la vida.

Afronta el amor desde dos perspectivas diferentes
Nastenka acude al muelle en busca de un caballero que le prometió que se casaría con ella dentro de un año. Durante cuatro noches lo espera, junto al soñador, en el muelle. El amor que sentía lo había alimentado fervientemente y, ahora, había llegado el momento del rencuentro.

El soñador, por su parte, no tenía, ni había tenido nunca, la sensación de amar a alguien real, aunque decía experimentarlo en sueños. El simple hecho de hablar con Nastenka durante las cuatro noches blancas, para él era todo un acontecimiento, se sentía enormemente feliz. No podía creer que estuviera hablando con una mujer y, al mismo tiempo, se sintiera tan feliz. Se sentía incapaz de dormir por la noche pensando en el encuentro del día siguiente.

El desenlace de Noches Blancas
Dostoievski, aquí también, juega con la diferencia de sentimientos de ambos protagonistas. Por un lado, Nastenka, al comprobar que su amor no aparece, y sintiéndose amada por el soñador, está dispuesta a aceptar a este último, a sabiendas de no estar enamorada de él. Sencillamente, no quiere volver a la temida soledad, aunque sea en compañía de su abuela.

El soñador, por su parte, había despertado del letargo de su soledad en esas cuatro noches, al haberle abierto Nastenka un mundo de sensaciones que jamás hubiera imaginado. Se sentía flotar y, a pesar de sus diferencias intelectuales, estaba dispuesto a pasar el resto de su vida junto a la joven de 17 años, porque por fin había conocido a alguien con quien poder hablar, a quien poder comunicar sus sentimientos y sus sensaciones.

Angel Gutiérrez consigue que los actores se metan perfectamente en la piel de los personajes, consiguiendo que los espectadores disfruten durante hora y media con sus venturas y desventuras, mientras observan una parte del alma atormentada de Dostoievski.

Hay que destacar que el propio autor se denominaba a sí mismo, de joven, soñador, y que, aunque ya no está físicamente en este mundo, afortunadamente, sigue entre nosotros a través de sus maravillosas obras.