jump to navigation

YO POR MI HIJA “MATO” enero 28, 2016

Posted by auroradelprado in psicología.
add a comment

AAAAAAAA333444444443

Esta frase, que a veces se pronuncia en sentido metafórico, para afirmar lo mucho que queremos a nuestros hijos, algunas madres llegan a hacerla realidad matando de verdad y afrontando todas sus consecuencias.

El crimen de León

El crimen cometido en esa ciudad conmovió a toda la sociedad. Una señora con pistola en mano y a plena luz del día mataba a la presidenta de la Diputación de León de un tiro por la espalda y dos más para rematarla.

La homicida acusaba a Isabel Carrasco, Presidenta de la Diputación, de haber arruinado la vida de su hija Triana. La había apartado del Partido Popular y de la Diputación y la perseguía judicialmente por una deuda de 6.500 euros.

Instinto de protección

La homicida confesa, probablemente, sentía a diario la presión de su hija Triana quejándose constantemente, porque Isabel Carrasco le estaba haciendo la vida imposible, relegándola de los cargos que ostentaba y día tras día la madre iba quemándose más y más por dentro, sin saber qué hacer para que su hija dejara de sufrir el tormento por el que parecía estar pasando.

La mayoría de las madres sabemos que, cuando alguien le hace daño a nuestros hijos, el instinto de madre nos aflora y a veces nos hierve la sangre, porque lo sentimos más que si nos lo hicieran a nosotras mismas.

Este instinto innato de protección es bueno, sobre todo, en la infancia para proteger a los niños, aunque los padres debemos estar ahí siempre al lado de nuestros hijos por su bien. Pero este instinto de protección no se puede llevar, como en el caso del crimen de León, hasta las últimas consecuencias, matando a sangre fría.

Matar no es la solución

Por mucho que queramos a nuestros hijos y por mucho que les queramos proteger, lo que está claro es que matar nunca es la solución a cualquier problema que tengan, por muy grave que sea, porque siempre hay alternativas razonables, que no conlleven  privar de la vida a ningún ser humano y a destrozar nuestra vida hasta el final.

La madre de Triana ha demostrado no ver más allá. Comenzó a odiar a Isabel Carrasco, porque era la persona que le estaba haciendo daño a su hija y pensó que la única solución era matarla y que así terminaría el sufrimiento de su hija y el suyo propio.

Tal era la obsesión por terminar con la vida de Isabel Carrasco que llevaban dos años intentando el crimen, pensando que era la mejor solución a sus problemas.

Alternativas

Y lo curioso de este caso es que ni la madre ni la hija vieron otras alternativas al crimen, y por supuesto siempre las hay. Porque si Triana está muy bien preparada intelectualmente, siempre podían haber cambiado de residencia,  intentado trabajar demostrando su valía. No somos árboles, podemos cambiar de sitio cuando en el que estamos nos sintamos incómodos, y no pensar que el mundo se acaba en tu ciudad.

Matar a alguien no es una solución inteligente, porque aunque el que mata piensa que todo lo tiene controlado y que no lo pillarán, lo cierto es que, según las estadísticas, en el 60% de los asesinatos detienen al asesino, y el 40% se quedan sin resolver. Por tanto, el que mata se arriesga a que lo descubran, como en este caso en que la homicida iba disfrazada, pero hubo testigos que la reconocieron perfectamente.

Vidas destrozadas

Con el crimen que ha realizado la madre de Triana, además de quitarle la vida a Isabel Carrasco, ha destrozado también a su familia, además de haber arruinado su propia vida para siempre, la de su hija y, seguramente, la de toda su familia.

Probablemente, ella no contempló la posibilidad de que la pillaran “infraganti”, como así fue, y tampoco pensó la que se le vendría encima. Solo pensaba en matar a Isabel, creyendo que después todo sería mejor para su hija y para ella. Por eso confiesa que  no se arrepiente de haber matado a Isabel, porque en su fuero interno llegó a creerse que esa era su misión de madre, acabar con la enemiga de su hija, para que esta fuera feliz, y consiguió lo primero, pero no lo segundo.

Casos aislados

Afortunadamente, estos casos son aislados y por ello tienen tantísima repercusión en la sociedad, pero yo me pregunto, ¿qué tipo de educación ha recibido la homicida, para llegar a ese extremo de quitarle la vida a alguien a sangre fría? Y ¿qué clase de educación ha recibido la hija para no disuadir a su madre de la locura que quería hacer y que ambas conocían?

Tengo la esperanza de que las dos recapacitarán en la cárcel. Tiempo van a tener y, aunque no puedan devolverle la vida a Isabel Carrasco, lleguen a arrepentirse de la locura que han llevado a cabo.

AMARGADAS enero 18, 2016

Posted by auroradelprado in psicología.
add a comment

AAAAA11123456

La mayoría de las personas están felices de haber nacido y saben que lo mejor que tienen es la vida, pero hay algunas personas que no querrían haber nacido no disfrutan de la vida y están la mayor parte del tiempo amargadas.
Pablo se lamentaba de que su madre nacida en un país extranjero hubiera venido a España, porque aquí conoció a su marido se casaron, él fue el primer hijo de dicha relación, y decía que si no hubiera venido él no habría nacido. Es muy doloroso escuchar esta afirmación porque supone una carga de amargura muy grande que Pablo lleva consigo en su vida y que le debe hacer muy infeliz.

Una vida triste
Este tipo de personas, suelen vivir sin disfrutar porque todo lo ven desde la perspectiva negativa, no ven alicientes en la vida, ni suelen tener ilusiones y menos entusiasmo por nada, suelen ser personas calladas y tienden al aislamiento.
Algunas intentan llevar una vida normal dejándose llevar por las costumbres de los demás, pero la enorme amargura que llevan dentro, por mucho que la quieran disimular de vez en cuando aflora y las personas que conviven con ellas no entienden nada, porque de repente parece que están enfadadas sin haber pasado nada significativo, se convierten en auténticos zombis vivientes, que deambulan por la casa con su cara amargada y sin dar ninguna explicación del por qué se sienten así.

Dosis de paciencia
Quienes conviven con estas personas amargadas tienen que tener dosis altas de paciencia para comprenderlas, al principio de la convivencia lo pasan realmente mal, porque cuando les aflora la amargura, se preguntan si son ellas las culpables de cómo se sienten las personas así, les suelen preguntar por lo que les pasa, pero las personas amargadas no suelen hablar, ni dar ninguna explicación, y les molesta además que le pregunten, realmente están enfadadas con el mundo entero porque tienen una lucha interior constante.
Por tanto, después de pasar una serie de crisis parecidas deciden no volver a preguntarles y lo único que aprenden es que tienen que esperar a que se les pase la crisis y la amargura vuelva de nuevo a su sitio rezagada y se restaure de nuevo el equilibrio anterior.

Una noche más
Pablo cada vez que llega la noche y se va a acostar repite la misma frase, “una noche más”. A estas personas les pesa la vida, y cuando se van a dormir en lugar de acordarse de todo lo bueno que les ha pasado durante el día, o en lugar de dar las gracias por todo lo positivo que tienen como esposa, hijos amigos, salud, solo afrontan la vida como una carga más.
Creen que la vida no es como ellos quisieran, y que se les va de las manos sin haberla vivido de otra manera, por tanto, es otra razón para seguir amargándose, creen que la persona con la que conviven no es la ideal que ellos hubieran querido, creen haberse equivocado, incluso a veces se plantean que hubiera sido mejor no haber formado una familia.

Contradictorias
Al mismo tiempo son contradictorias, porque aunque están amargadas y perciben la vida como una carga, tienen un miedo terrible a envejecer, llevándolo fatal, incluso algunos tienen miedo a volar.
Esto es incongruente, porque si no aman la vida, no tendrían tanto miedo a morir.

Si quieren pueden cambiar
Si son conscientes del problema que tienen pueden cambiar, comenzando por su actitud hacia la vida, intentando ver lo bueno que tienen y empezar a valorarlo. Es difícil desprogramarse y volver a programarse de forma diferente pero no es imposible.
Si se sienten incapaces, porque la habituación pesa mucho, siempre pueden acudir a un profesional de la psicología, que para eso estamos, que con un buen entrenamiento en educación emocional, podrá lograr ser mucho más feliz el resto de su vida.