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INDEFENSIÓN APRENDIDA octubre 18, 2016

Posted by auroradelprado in psicología.
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En ocasiones, las personas son incapaces de reaccionar ante situaciones dolorosas e incontrolables y se inhiben ante ellas mostrando pasividad y sintiéndose indefensas e incapaces de enfrentarlas por sí solas, al considerarlas peligrosas.

Investigación

La indefensión aprendida fue investigada por el psicólogo Martin Seligman, el cual realizó experimentos con dos perros en una jaula, a los que les daba choques eléctricos. Uno de ellos tenía la posibilidad de cortar la corriente eléctrica pulsando con su hocico una palanca; el otro no disponía de este mecanismo, de modo que recibía la descarga de electricidad sin posibilidad de evitarla.

Tras una serie de ensayos para que el primer perro aprendiera a evitar las descargas y el segundo se resignara a sufrirlas sin poder hacer nada, pasaron los animales a otra jaula con dos compartimentos uno electrificado y el otro sin electrificar. Si el perro quería evitar las descargas sólo tenía que saltar al lado no electrificado. En este caso, el perro que en la primera parte del experimento podía frenar las descargas con su hocico saltaba al otro lado no electrificado sin problemas; sin embargo, el otro perro que había aprendido que hiciera lo que hiciera no podía evitar las descargas que se producían sin regularidad y sin explicación alguna, al final acababa aceptando la descarga de electricidad de forma resignada y pasiva: había aprendido a estar indefenso sin moverse del sitio.

Aplicación de este fenómeno

Seligman y otros psicólogos extrapolaron este fenómeno a la realidad humana y comprobaron que en muchas ocasiones las personas también caen a veces en un estado de indefensión aprendida como resultado de una serie de experiencias desagradables e incontrolables, ante las que se sienten indefensas e incapaces de tomar ninguna medida que surta efecto.

Se trata de situaciones frustrantes que para mayor desesperación de las víctimas aparecen sin razón que las justifique y sin una regularidad que las haga previsibles.

En los campos de concentración nazis y en otros centros de tortura similares, no existe una lógica que permita a los reos prepararse para el castigo. Pues ante las mismas conductas unas veces los torturan y asesinan y otras no se les hace nada.

Como en estos lugares tampoco había opciones para reducir el sufrimiento, pasado un tiempo, estas personas aprendían que no podían hacer nada para defenderse.

En otros campos

No sólo en lugares tan tenebrosos como los campos de concentración o de tortura, se puede aprender a reaccionar con la “indefensión aprendida”. Por ejemplo, en el día a día de las relaciones laborales o familiares. Hay personas que, tras muchos intentos fallidos de salir adelante, han caído en una profunda indefensión aprendida y en tales casos no sirve que los que te rodeen te den ánimos.

En la violencia de género

También se ha comprobado la indefensión aprendida en este campo, ya que muchas mujeres afectadas por esta violencia son incapaces de ayudarse a sí mismas. La continua exposición a la violencia produce un desgaste psicológico por el desprecio y la humillación a las que son sometidas.

Y, así, estas mujeres se sienten indefensas e incapaces de salir adelante por ellas mismas, perdiendo la confianza en sí mismas y la motivación. Creen que no tienen ningún control sobre la situación y que cualquier cosa que hagan para librarse será inútil.

La indefensión aparece cuando a la víctima se le expone a peligros físicos, se le sobrecarga de trabajos, se le hace sentir que es torpe y que no sirve para nada, que es una descuidada y una ignorante, etc. La falta de respeto y afecto junto con la repetición, prolongada en el tiempo, de conductas despreciativas con cambios bruscos en el estado de ánimo del agresor, convierten a la víctima en una persona pasiva sin capacidad de reacción.

Inexplicable

El desconocimiento de la complejidad del tema, muchas veces nos impide comprender lo que ocurre en la mente de quienes sufren violencia de género de una manera continuada.

Este síndrome en algunas mujeres maltratadas provoca una “adaptación psicológica” al sufrimiento, en la que las víctimas encuentran una posible salida a tanto dolor incontrolado, porque creen hallarse en una situación límite, ante la que no hay nada que hacer.

Por tanto, la falta de capacidad para reaccionar es consecuencia del deterioro psicológico que produce la violencia.

Mujeres violadas

En las mujeres violadas también surge la indefensión aprendida. Un alto porcentaje de mujeres reaccionan con pasividad ante el peligro incontrolado en el que se encuentran y se sienten incapaces de defenderse ante la superioridad del agresor, y el miedo, la humillación y el dolor al que se enfrentan les hace perder su capacidad de reacción.

La indefensión aprendida explica por qué tanta gente asume sin ningún tipo de rebelión su propia destrucción física y psicológica sin hacer nada por su parte.

No basta que los que nos rodean nos digan que hay que seguir adelante, que hay que actuar y cambiar, sino que es necesario primero desaprender la “indefensión aprendida” y recuperar la confianza en uno mismo y la motivación para seguir viviendo. En todos estos casos, la ayuda de un profesional de la psicología puede ser decisiva.

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