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CARICIAS abril 26, 2008

Posted by auroradelprado in Caricias.
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CARI

Las caricias son vitales para que el ser humano pueda sobrevivir. Los besos, las caricias, la ternura, la afectividad en general, son estimulaciones fundamentales para el desarrollo del cuerpo y del cerebro.

La falta de caricias en un recién nacido produce retrasos de crecimiento y trastornos de estructuración que pueden dejar secuelas tanto en el cuerpo como en la mente, las cuales a veces se manifiestan en la edad adulta.

Se ha demostrado que niños criados en orfanatos, a los cuales les falta atención, cariño y contacto social, sufren graves alteraciones que afectan al crecimiento del cerebro, ya que, si no hay estímulos sensoriales, el crecimiento neuronal se reduce casi a la mitad y la muerte y desaparición de las neuronas que están sin conectar se incrementa. El resultado es una gran pobreza histológica, funcional y mental en el recién nacido, que se manifestará a lo largo de toda la vida.

Por tanto, el ser humano no sólo se alimenta de comida, sino también de afectividad. Cuando una persona no tiene la dosis correspondiente, tanto de alimentos como de afectividad, generalmente enferma pudiendo llegar a morir, y esto lo podemos aplicar a cualquier edad. La carencia afectiva desencadena enfermedades como la angustia, la ansiedad, la depresión, la neurosis, incluso la psicosis. El ser humano necesita querer, pero también, y sobre todo, sentirse querido; esta sensación le hace sentirse bien, con alegría, crecer como persona y tener una autoestima equilibrada.

Steiner, en su libro “Los guiones que vivimos”, concluye que las caricias son imprescindibles para sobrevivir; si no las recibimos, se pone en marcha un mecanismo de supervivencia instintivo que nos lleva a demandarlas, a menudo de manera inconsciente, a cualquier precio. Bajo esta premisa estamos dispuestos incluso a recibir “caricias negativas”: antes de no recibir ninguna, preferimos el dolor a la nada, la bofetada a la ignorancia, el desprecio a la indiferencia, el grito a la apatía.

Así, podemos explicar y tratar de comprender determinados comportamientos humanos, como la agresividad, el masoquismo, los delincuentes rebeldes y reincidentes. Toda conducta tiene un propósito, trasmite un mensaje, es comunicación. Cuando el niño es agresivo sin motivo, probablemente lo que busca es la atención de los padres, pues se siente desatendido por ellos; el mensaje que les está trasmitiendo es que necesita que se ocupen de él, que le marquen normas y límites, en definitiva, que le quieran.

Existen personas que faltas de caricias, tienen su emocionalidad bloqueada, son incapaces de dar ellas mismas caricias. Se ha demostrado en una investigación en la universidad de Stanford, dirigida por James Gross, que inhibir la expresión de las emociones pasa factura a nivel psicológico, social y de salud. Se comprobó que las personas que no suelen manifestar sus emociones son más infelices, se sienten más aisladas y aumentan las experiencias de emociones negativas, como disgusto, ansiedad, tristeza…; es decir, que las personas que no expresan sus sentimientos y sus emociones, por lo general manifiestan más experiencias negativas y menos positivas.

También la inhibición de la emocionalidad produce más estrés psicológico y un aumento en la presión sanguínea,afectando negativamente al sistema inmunológico.

El ser humano es sociable por naturaleza, cuanto más nos relacionemos con los demás más equilibrados emocionalmente estaremos; necesitamos referencias constantes, intercambios deafectividad y caricias.

La oxitocina es la hormona del amor. Se han realizado experimentos con perros de la pradera; estos animales son fieles por naturaleza y permanecen con la misma pareja toda la vida, pero si se les bloquean los receptores de la oxitocina buscan a un ejemplar del otro sexo para el apareamiento y después lo dejan sin más.

La oxitocina se segrega cuando se mantienen relaciones de pareja y también en los contactos afectivos. Se da, sobre todo, entre madres y bebés, en el momento del parto; el contacto de la piel con la piel estimula la producción de la oxitocina y, por tanto, el niño ya aprende a querer y sentirse querido. En las parejas, el contacto físico en forma de masajes, o haciendo el amor, estimula la secreción de oxitocina.

Entre los cuatro factores que son auténticos destructores de la relación de pareja estarían: la crítica, estar a la defensiva, la incomunicación y el desprecio. Éste último es el más destructor de todos ellos, porque se ha demostrado que el hecho de que alguien a quien se ama exprese desprecio, produce un gran impacto sobre el sistema inmune.

Para Gotman la clave del éxito de la pareja es tener un interés profundo y constante por el otro. Y si ese interés se lo demostramos con nuestro cariño, admiración, ternura, caricias…, entonces la relación funcionará. No olvidemos “que hechos son amores y no buenas razones”.