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CONTROLAR EL ENFADO diciembre 25, 2011

Posted by auroradelprado in Controlar el enfado.
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ENFADO

En numerosas ocasiones surgen discusiones, por diferentes motivos, que se pueden controlar desde la calma y la serenidad.

Cuando comienza una discusión intensa o violenta, es importante que la situación no perjudique a ninguno de los participantes en la misma; por  tanto, es recomendable que el más prudente se aleje del lugar de conflicto, no sin antes hacer ver al otro que es conveniente aplazar el desacuerdo y retomarlo cuando ambos estén más calmados y puedan intentar negociar razonablemente.

De esta forma, se consigue que la controversia no suba demasiado de tono y se puedan decir cosas de las cuales nos podamos arrepentir. Además, frenaremos los pensamientos negativos que tanto daño hacen y, al tomarnos este “tiempo muerto”, la mente se distrae y se distancia de la situación. Y nos iremos calmando poco a poco, haciendo algo agradable para olvidarnos más fácilmente del altercado, porque el enfado es incompatible con el estado de bienestar.

Se pueden utilizar diferentes estrategias, como irnos a otra habitación y mirar el correo, o leer el libro que tenemos a medias, ver la televisión o salir a dar un paseo. Es muy importante quedarse a solas para que el enfado se vaya diluyendo poco a poco. La relajación diafragmática también es muy recomendable al reducir la excesiva excitación fisiológica producida por el disgusto y permite que el cuerpo retome sus constantes al calmarse.

Los pensamientos negativos pueden seguir atormentándonos, haciéndonos sentir mal, irritados y con rabia. Pero uno de los objetivos de alejarse del escenario del enojo y distraerse es, justamente, evitar esos pensamientos que nos perjudican. Por ello, es importante “parar” dichos pensamientos y cambiarlos por otros positivos. No olvidemos que la mayoría de los seres humanos tiene un 90% de cosas favorables en su vida y solo un 10% desfavorable, pero, a menudo, se centra uno en este 10%.

Hay personas que creen erróneamente que expresar la ira, el enfado, la hostilidad, es algo sano
Estas personas creen que si no manifiestan abiertamente su cólera, su irritabilidad y sus protestas, la rabia que sienten puede salirles por otro lado, llegando, incluso, a enfermarles.

Sin embargo, se ha demostrado que dicha teoría es totalmente falsa y que lo saludable y lo razonable es justamente lo contrario. Expresar el enfado dando rienda suelta a la rabia provoca más enfermedades cardiovasculares y potencia la indignación. Porque si se hace demasiado hincapié en las emociones negativas, estas acaban multiplicándose y atrapándonos en un círculo vicioso. De modo que la hostilidad, en general, correlaciona positivamente con el infarto de miocardio.

Sin embargo, la falta de tiempo, la competitividad o reprimir la rabia no parecen ser determinantes en el aumento de los infartos.

Se realizó un estudio con 255 estudiantes de medicina, a los cuales se les evaluó la hostilidad mediante un test de personalidad. Los resultados después de 25 años mostraron que los más iracundos sufrían, aproximadamente, cinco veces más cardiopatías que quienes lo eran menos.

Otro estudio demostró que los hombres con mayor probabilidad de sufrir infarto de miocardio eran los que acostumbraban a levantar la voz al menor contratiempo, los que más se irritaban, mostrando su ira abiertamente.

Es sano reprimir la rabia
Cuando se reprime la rabia, o se muestra amabilidad como respuesta ante una ofensa, la presión sanguínea disminuye, mientras que cuando se hace lo contrario aumenta.

Si aprendemos que desde la calma y la serenidad vamos a actuar mejor que desde la alteración y la impulsividad, ello nos ayudará a lo largo de nuestra vida a afrontar las dificultades y conflictos con inteligencia y responsabilidad, sin perder en ningún momento los papeles y sin dejar que nada ni nadie nos saque de quicio.

Aunque esto no se va aprender de un día para otro, con paciencia y práctica lo conseguiremos y lo incorporaremos a nuestra forma de ser como algo natural, logrando llegar a ser asertivos, que es la mejor forma de comunicarnos con los demás.