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NO TE TOMES LAS COSAS COMO ALGO PERSONAL agosto 20, 2012

Posted by auroradelprado in ¿Dónde está la felicidad?, psicología.
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Hay muchas personas que sufren diariamente, porque todo lo que les pasa se lo toman de forma personal. Este sufrimiento puede ser innecesario, si cambiamos el abordaje en nuestra vida.

Imagínate que caminas tranquilamente por la calle y alguien que pasa a tu lado te insulta y te llama tont@, sin conocerte de nada. Si reaccionas a esta provocación sin fundamento, haces mal, porque en realidad esa persona no sabe nada de ti.

Tú te lo estás tomando de forma personal y te estás creyendo que eres tont@ y que esa persona lo ha adivinado. Y comienzas a sentirte mal por una situación absurda. A esto se denomina “importancia emocional”.

Elena acudió a una entrevista para trabajar de teleoperadora. Una de las preguntas que le hicieron fue que cómo reaccionaría ella si algún cliente por teléfono la insultara y la llamara, por ejemplo, “tonta”. Ella respondió que le diría al cliente que respetaba su opinión, porque todas las opiniones son respetables, pero que no estaba en absoluto de acuerdo, porque sabía perfectamente que no lo era.

El entrevistador se dio cuenta, entonces, de que Elena era una persona segura de sí misma, que tenía muy claro cómo era y que no reaccionaba impulsivamente a las provocaciones, sino que tenía un importante control emocional. Por supuesto, la contrataron.

Cada persona vive una realidad diferente

Cada uno tenemos una perspectiva diferente de la vida y vivimos una realidad distinta de la que viven los demás. Por esta razón, es absurdo que si alguien nos insulta nos lo tomemos como algo personal.

Las personas, cuando no están bien con ellas mismas, intentan sacar fuera aquello que les produce malestar o les incomoda y qué mejor que proyectarlo en otro u otros individuos. Piensan, equivocadamente, que así se liberarán de su desazón o disgusto.

Por tanto, cuando alguien nos envía una dosis emocional negativa, podríamos llamarlo también “veneno”. Lo mejor que podemos hacer es no tomárnoslo de forma personal, porque si lo hacemos el “veneno” pasará directamente a nosotros. Si no le damos importancia personal, el que se queda con el veneno es el que intentó dárnoslo. Nosotros, inteligentemente, no lo aceptamos y él se lo queda. Esto es difícil de hacer al principio, pero se aprende con entrenamiento.

La basura emocional no interesa

Para que este tipo de basura no nos afecte, lo mejor es no tomarse las cosas de forma personal y, de esta forma, nos protegeremos con un buen escudo y seremos inmunes a todo el “veneno” que nos quieran enviar.

Porque en la medida que dejemos que nos afecte, nos sentiremos mal y ofendidos y tendremos la necesidad de defender nuestra razón por encima de todo, pensando que los demás están equivocados.

Realmente, este es un esfuerzo innecesario, porque principalmente, tenemos que estar bien con nosotros mismos. La opinión de los demás es eso, la opinión de los demás. ¿Qué nos importa? La importante para nosotros es la nuestra. No nos menospreciemos y no caigamos en las provocaciones negativas de los demás.

Lo que piensen los demás no es lo importante

Nos pueden decir: “eres el mejor”, o, “eres el peor”, o, “eres buenísimo”, o, “eres un demonio”. Pero no nos debe de afectar ninguno de estos comentarios, porque nosotros sabemos perfectamente cómo somos. Tampoco necesitamos que nos digan constantemente lo bien que lo hacemos y lo buenos que somos en nuestros trabajos.

Sabemos que somos geniales, o, por lo menos, lo intentamos ser. No necesitamos que nadie nos lo diga.

Lo que piensen los demás de nosotros pasa por el filtro de su propia realidad, de su perspectiva de vida y, por ello, no debemos darle importancia. Lo que ellos piensan es ajeno a lo nuestro, no tiene que ver con nosotros.

Si alguien te hace daño

Cuando te hacen daño, eres tú mismo el que dejas que te hagan daño. Bajas la guardia y te agreden fácilmente. Eres una buena presa para el atacante, te dejas influir.

Y esto no debes permitirlo. No te tomes la agresión de forma personal. El que te hizo daño ve el mundo con distintos ojos que tú y, además, para él es una forma de liberarse de sus frustraciones.

Piensa que tú eres el protagonista de tu vida, eres el que importa de verdad en tu vida; los demás solo tienen papeles secundarios.

Si alguien no te trata con amor ni respeto

El mejor regalo que te puede hacer es que se aleje de ti. La humanidad ha sufrido mucho a lo largo de los siglos. Parece que es algo que tenemos todos que aguantar.

Hay personas que permanecen a nuestro lado, soportando años de malestar y sufrimiento. Pensamos que si se marchan lo pasaremos mal, pero cuando lo hacen normalmente sentimos una liberación. Por tanto, es muy importante que confiemos en nosotros mismos, para poder tomar decisiones en un momento determinado de nuestra vida.

Cuando no nos tomemos nada personalmente, nuestra vida se convertirá en algo más productivo en todos los niveles, nos evitaremos muchos sufrimientos y seremos más felices.

Tu visión personal

Tú tienes tu punto de vista personal. Es algo tuyo, es tu verdad y te pertenece a ti. Por tanto, si alguien se enfada contigo, no es algo contra ti, sino que se enfada con él mismo y te lo trasmite a ti, pero realmente el que está mal es él.

La gente cuando es positiva ama lo que hace. No tienen lugar las emociones negativas. Cuando nos sentimos bien, todo lo que nos rodea está bien, queremos lo que nos rodea, porque nos queremos a nosotros mismos, nos gusta como somos, estamos contentos, nos sentimos felices, porque nuestra vida está bien y en paz con el mundo.

Cuando se permanece es ese estado, lo que la gente piense diga o haga sobre nosotros no nos importará, porque estaremos blindados por nuestra autoestima y nuestro bienestar personal.

 En la medida en que comencemos a estar en el mundo sin tomarnos las cosas como algo personal seremos libres, podremos viajar por todo el mundo y nadie podrá herirnos, porque no tendremos miedo a que nos insulten, rechacen o ridiculicen.

Nos sentiremos fuertes, seguros de nosotros mismos y felices.

 

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¿DÓNDE ESTÁ LA FELICIDAD? diciembre 24, 2011

Posted by auroradelprado in ¿Dónde está la felicidad?.
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La felicidad está dentro de nosotros mismos por lo que resulta inútil buscarla en el exterior. Asumiendo esta realidad, podemos intentar alcanzarla utilizando todos los medios que nos dirijan a su consecución.

Teniendo en cuenta que podemos controlar nuestros pensamientos y que los sentimientos provienen de nuestros pensamientos, parece claro que también podemos controlar nuestros sentimientos.

No es difícil darse cuenta de lo primero, es decir, que nosotros controlamos nuestros pensamientos, porque nuestro cerebro podemos usarlo como queramos. Si queremos pensar en una playa, aparecerá en nuestra mente una playa; si pensamos en un gatito, en nuestra mente se representará un gatito; siempre traeremos a nuestra mente aquello que deseemos pensar.

Por su parte, un sentimiento siempre es una reacción física a un pensamiento, de modo que todas las sensaciones que tengamos vienen precedidas de un pensamiento.

Según este razonamiento, la felicidad está “en nuestras manos”. Si nuestros sentimientos están condicionados por nuestros pensamientos, tenemos que trabajar sobre nuestros pensamientos y estar atentos, sobre todo, a los “pensamientos automáticos negativos”, que suelen entrar en nuestra mente uno detrás de otro, porque si no los detenemos a tiempo, nos pueden amargar el día. En cambio, si logramos parar el primer pensamiento negativo que tengamos, cambiándolo por otro positivo, conseguiremos un mayor bienestar y lograremos alcanzar más fácilmente la felicidad.

Cuando nos sentimos mal, tristes, enfadados, desorientados o desesperados, es importante saber que ello es debido a lo que estamos pensando en esos momentos y que tales pensamientos nos pueden hundir en un sufrimiento innecesario e inútil. Lo que debemos hacer, en casos como estos, es “parar los pensamientos negativos” para introducir otros más positivos que nos lleven al bienestar.

Nosotros somos los responsables de nuestro estado de ánimo

Cuando nos sintamos enfadados, molestos o desengañados con algo o alguien de nuestro entorno, no debemos pensar que ellos son los responsables de nuestras desgracias, sino que lo somos nosotros mismos, porque son nuestros pensamientos respecto de las cosas y la gente lo que nos hace infelices.

Un acontecimiento, o una persona no es, pues, la causa de la emoción que sentimos, como la mayoría de la gente piensa. La causa directa de nuestras emociones son los pensamientos, las creencias y las ideas que tenemos acerca de dichos acontecimientos o personas.

Si queremos cambiar nuestras emociones tenemos que cambiar nuestros pensamientos, creencias o ideas. Somos responsables de nuestros estados emotivos, porque podemos modificarlos con un entrenamiento y un esfuerzo apropiado.

Tenemos muy poco control sobre el mundo que nos rodea y ninguno sobre las ideas de los demás

Pero, en cambio, sí podemos controlar nuestros pensamientos. Si nos sentimos mal a consecuencia de un juicio ajeno, la causa de nuestra depresión está en nosotros, ya que depende de la importancia que demos a esa opinión.

Si nos entrenamos, podemos evitar experimentar la ansiedad, la angustia, la depresión, la culpabilidad, la desesperación, los sentimientos de inferioridad y demás sentimientos desagradables.

De esta forma, aunque no podamos ser completamente felices, podemos aspirar a serlo lo más posible o, si se quiere, a ser lo menos desgraciados posible. Para ello, hemos de maximizar las emociones positivas y minimizar las negativas.

Y, para empezar, no debemos culpar a los demás de nuestra infelicidad. Tenemos la capacidad de elegir cómo queremos sentirnos a través del autocontrol, sin dejar que nos influya el exterior.

Para llegar a ser una persona sana y libre hay que aprender a pensar de forma diferente. Cuando consigamos modificar los pensamientos, entonces empezarán a surgir nuevos sentimientos y será el primer paso hacia el camino de la felicidad.

La mayoría de los sufrimientos son innecesarios

Seguramente, saber que la felicidad está en nuestras manos, concretamente en nuestros pensamientos, nos ayudará a comprender la auténtica dimensión de la “libertad” del ser humano.

En cualquier circunstancia que vivamos, siempre tendremos la libertad de pensar lo que queramos pero, para ello, a veces será necesario que nos entrenemos en el control de nuestros pensamientos. Adquirir nuevos hábitos requiere esfuerzo y constancia, pero los resultados merecen la pena.