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LA RUPTURA AMOROSA diciembre 2, 2008

Posted by auroradelprado in La ruptura amorosa.
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Después de una ruptura amorosa, hay que volver a empezar. No podemos quedarnos lamentándonos, preguntándonos qué es lo que hemos hecho mal, o que nos lo merecemos, etc. Este comportamiento sólo nos lleva a sentirnos peor, más tristes y con más depresión.

Podemos considerar la ruptura como una desgracia más en nuestra vida, pero al igual que cuando hay terremotos,incendios, o inundaciones, la gente no se queda en el lugar lamentándose, llorando por lo sucedido y preguntándose por qué me ha sucedido esto a mí, y diciéndose no me lo merezco. Lo que hacen, una vez que ha pasado la catástrofe, es comenzar a buscar un nuevo sitio donde vivir una nueva vida; hay que seguir y empezar a vivir de nuevo. A pesar de las pérdidas materiales e incluso humanas, la vida sigue y nuestro deber es intentar vivirla dignamente, de la mejor manera posible. Por  tanto, después de una ruptura amorosa, hay que volver a empezar, no podemos quedarnos pasivos ante la desgracia. Hay que actuar siempre.

La autoestima es un factor importante que nos va a ayudar a superar mejor una ruptura, porque cuando se acaba una relación no debemos pensar que es el fin; una relación no es la vida, es una parte de nuestra vida. Una separación puede ser el inicio de una vida más interesante y enriquecedora. Tampoco es correcto pensar “que me ha dejado”; esta frase suele hacer sufrir mucho a las personas, porque se creen culpables, no merecedoras del cariño del otro, pero la realidad es que nadie deja a nadie, lo que se deja es la relación, no a la persona. La persona sigue siendo igual de valiosa en todos los sentidos sin la pareja a su lado, no se deteriora ninguna capacidad, y puedes ser agradable y maravillosa para otra persona en otro momento determinado de la vida.

Por  tanto, la fórmula pasa por aprender a quererse a uno mismo, tenemos que valorarnos como personas humanas, únicas e irrepetibles, y sentirnos seguros de nosotros mismos; el que una relación nos haya salido mal no quiere decir que no sirvamos para vivir en pareja, y que el resto de nuestra vida tengamos que resignarnos a vivir solos obligatoriamente.

Muchas personas en estas circunstancias se suelen sentir abandonadas y este sentimiento produce mucho sufrimiento, ya sea hombre o mujer quien lo padezca. Realmente es un sufrimiento innecesario, porque si racionalizamos la situación, la persona que abandona es alguien que por circunstancias de la vida conociste en un lugar determinado, surgió algo entre ambos, formasteis pareja un tiempo y luego terminó la relación. Es importante recordar que a cada persona nos van muchas personas que probablemente no conozcamos en toda nuestra vida, pero que están ahí; la naturaleza es muy sabia y no le interesa que sólo nos vaya una persona de los 7.000 millones de personas que pueblan este mundo. Por lo tanto, es cuestión de conocer a gente y surgirá entonces otra persona que nos atraiga para formar pareja nuevamente. Lo que es cierto es que nunca nadie nos va a decir que la pareja que elijamos es la ideal y con la que el resto de nuestra vida vamos a ser felices. Tenemos que arriesgarnos, en la vida no hay certeza, más bien hay incertidumbre. ¡Es lo que hay!

Conocí a un matrimonio que por circunstancias de trabajo cambiaban de ciudad cada dos o tres años, tenían 4 hijos adolescentes, estos se echaban novias en la ciudad donde vivían; las circunstancias les obligaban. Estuvieron en Galicia unos años, y allí se sintieron atraídos por las chicas del lugar, al cabo de un tiempo trasladaron al padre a otra ciudad, comenzaron a formar parejas con las chicas de la nueva ciudad. Esto es así, el mundo entero está lleno de gente buena e interesante y en cualquier parte surge la atracción entre las personas, porque es biología pura y dura; la naturaleza nos utiliza generalmente para sus propios fines: hacer que la especie siga hacia delante. La naturaleza, en la mayoría de las ocasiones, necesita esa estratagema para lograr sus fines; por desinteresada e ideal que pueda parecer la admiración por una persona amada, el objetivo final es en realidad la creación de un nuevo ser determinado en su naturaleza, y lo que lo prueba así es que el amor no se contenta con un sentimiento recíproco, sino que exige la posesión misma, lo esencial, es decir, el goce físico. El que cierto hijo sea engendrado, ése es el fin único y verdadero de toda novela de amor, aunque los enamorados no lo sospechen.

Está demostrado que la ruptura de una pareja supone una pérdida emocional. Los efectos son similares a la muerte de un ser querido. Al principio duele intensamente, parece que no nos vamos a recuperar nunca, pero lo cierto es que el dolor y la tristeza poco a poco se van extinguiendo, y con el tiempo el recuerdo deja de hacernos daño.

La ruptura, por  tanto, supone hacer un duelo por la pérdida que se ha sufrido. El tiempo de superación depende de la persona, pero se estima de un año a año y medio. A la persona que no desea la ruptura de la relación, le costará aceptar la separación de la persona que ha querido, y deberá comenzar a pensar en su pareja como un recuerdo, pero sin añorarlo, porque esto le hará daño.

El duelo no se puede alargar para el resto de la vida, porque no se puede añorar persistentemente a alguien que ya no nos quiere y que además no se lo merece, porque esa persona ha decidido seguir su vida sin la nuestra. La mayoría de las parejas ponen mucho de su personalidad en la otra persona, y cuando uno de ellos decide irse por el motivo que sea, la otra persona se suele sentir sola, desvalida, se encuentra perdida, no entiende nada y tiene que intentar, en medio de todo el caos que está viviendo, recuperar todo aquello que había puesto generosamente en la otra persona; tiene que comenzar a aprender a vivir sin la pareja, y sobre todo volver a ser uno mismo.

Pero lo que es cierto es que el tiempo del duelo es absolutamente necesario; durante este tiempo no es recomendable iniciar una nueva relación, porque se necesita un tiempo de recuperación, de reflexión, para empezar algo nuevo, lo primero es estar bien con uno mismo en todos los sentidos. Por  tanto, no es bueno precipitarse con la primera persona que se cruce en nuestro camino, porque normalmente será un nuevo fracaso en nuestra vida.

Existe una trampa en la que caen muchas personas, que es la frase que repiten muy a menudo: “le sigo o la sigo queriendo, a pesar de todo”. Tratan de convencerse de que a pesar de todo, le siguen queriendo. Nadie puede seguir queriendo a alguien que te ha hecho sufrir, que no te ha valorado, que ha pasado de ti y que para esa persona ya eres historia. Estas personas, en realidad, siguen queriendo a la persona de la que se enamoraron al principio, pero esa persona ya no existe; ahora ha cambiado, es otra diferente y ya no siente lo mismo.

Algunas personas se sienten heridas en su orgullo y deciden por su cuenta luchar para recuperar su relación a cualquier precio; no es que sigan queriendo a su pareja, lo cierto es que no soportan el cambio. Necesitan que alguien les siga queriendo porque la mayoría de las personas no soportan estar solas, se les cae el mundo encima.

Uno de los errores que se comete muy a menudo es buscar a alguien a quien gustar, en lugar de buscar a alguien que te guste, y algunas personas hasta pueden fingir no ser ellas mismas pensando que de esa manera pueden gustar más. Esta forma de actuar tan artificial, les hace sentirse inseguras y con miedos a repetir anteriores historias desagradables, produciéndoles temor a un nuevo fracaso.

Por eso, algunas tiran la toalla y deciden que no necesitan a nadie y tratan de refugiarse en otras actividades para ocultar de esa manera su insatisfacción y su soledad autoimpuesta. Pero es importante que las personas reconozcan que no son responsables de que las quieran, pero sí son responsables de mostrarse tal y como son, de manifestar lo que les gusta y lo que les disgusta. La seguridad en uno mismo es una de las cualidades más atrayentes y las personas con las que comuniquemos lo percibirán como algo positivo y valioso.

Da mucha seguridad y alegría agradar a alguien, por supuesto, pero es mucho más importante que la persona elegida te agrade.

La ruptura en sí ya es lamentable, pero además hay que añadir los cambios que se originan en la vida a raíz de una separación, la incertidumbre que nos cae como una losa, la soledad, la baja autoestima, pero irremediablemente hay que continuar, dejar atrás las costumbres y rutinas anteriores y comenzar una nueva vida. No podemos meter la cabeza debajo del ala: ya no somos niños, hemos de madurar y comenzar a actuar lo antes posible y no sumirnos en el dolor.

Lo positivo que tienen las crisis es que nos dan la posibilidad de cambiar, de encontrar algo nuevo, algo mejor, de volver a empezar. Cuando nacemos comenzamos a caminar en el camino de la vida. Al principio lo hacemos con nuestra familia, luego decidimos seguir el camino nosotros solos; de repente, conocemos a alguien que quiere acompañarnos en ese camino y nos sentimos felices porque nos agrada la compañía, y el sentimiento es mutuo, pero si al cabo de cierto tiempo, el camino no es agradable para alguno de los dos, pues se decide seguir por separado. Pero el camino de la vida continúa y podemos seguir el camino solos, no pasa nada; o si volvemos a encontrar a alguien bueno y agradable que quiera acompañarnos, pues lo haremos en compañía.

Es importante hacer cosas que nos gustan, favorece el sistema inmunológico y hace que nos sintamos mejor, recordar algo que siempre nos ha gustado y volver a hacerlo.

No encerrarse en casa, hay que salir, relacionarse y mostrarse como uno es. Mejorará nuestro equilibrio emocional.

Volcarse en las demás parcelas de la vida, los amigos, el trabajo, la familia, las aficiones… Hay que cultivarlas todas para cuando una nos falle poder refugiarnos en las demás y así nunca nos sentiremos solos.

No hay que convertir al que se ha ido en el hombre o en la mujer ideal. Tenemos que aprender a ver la realidad, quitarnos la venda de los ojos, hay que desilusionarse y dejar de quererle de una vez.

Si tu pareja no reconocía tus valores y tus actitudes, probablemente te equivocaste al hacer tu elección, porque la persona que no te valora, no te quiere y si no te quiere tu tampoco debes quererle de pareja; la relación requiere reciprocidad.

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